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La Gaceta de los Negocios

Antoni Ibáñez, Socio Director de Nae. Consultoría de Telecomunicaciones

Valores de la Consultoría en Nuevas Tecnologías

El mundo de las telecomunicaciones en España, como ha reflejado en numerosas ocasiones el organismo regulador (CMT), sufre una evolución continua que le obliga a estar involucrado en cambios permanentes. Para poder vivir al día de las vanguardias, las operadoras de telecomunicaciones, las Administraciones Públicas y las empresas, cuentan con el apoyo de consultoras tecnológicas que ponen a su disposición el conocimiento, rigor y metodología de trabajo necesarias para abordar proyectos de evolución y mejora.

Estos valores funcionales, que hasta ahora eran los exigidos básicamente por el cliente que demanda servicios de consultoría, están siendo gradualmente reemplazados por valores más emocionales como la proximidad, la confianza, el liderazgo o el talento.

La confianza, entendida como una participación directa en la toma de decisiones conjunta con el cliente, es hoy en día uno de los valores más diferenciadores a la hora de decidirse por los servicios de una consultora u otra.

El quid de la cuestión es, por tanto, cómo poder conseguir un alto nivel de confianza con la organización a la que se están ofreciendo los servicios, sobre todo en una primera fase en la que la relación entre cliente y consultoría no está todavía establecida.

En esa fase inicial, la experiencia que se puede aportar al desarrollo del proyecto suele ser el punto de partida para crear la relación de confianza necesaria: los conocimientos previos sobre la tecnología (FTTH, Wimax, Redes NGN…) y los servicios de telecomunicaciones (Voz, Vídeo, Datos, Convergencia…) son primordiales en una primera toma de contacto, así como también lo es, tener una visión global del negocio y de la dinámica de trabajo  del cliente. En el caso de los operadores de telecomunicaciones, conocer su estructura y funcionamiento interno se valora muy positivamente, ya que el resultado del proyecto respetará dicha operativa y por tanto su utilidad se incrementa notablemente.  Incluso para un tema tan metódico como la Gestión de Proyectos, estar al tanto de la estructura funcional y ámbitos de responsabilidad evita bloqueos innecesarios para la correcta ejecución del proyecto.  Por ello, las consultoras están evolucionando a crear equipos de trabajo multidisciplinares en los que se cubren diferentes áreas, integrándose mejor en la organización del cliente. En ese caso, para la definición de un nuevo servicio de telecomunicación es ideal integrar en el mismo equipo a personas con conocimiento del mercado y a ingenieros con experiencia en la implantación de los servicios, su posterior operación y mantenimiento. Es así como las consultoras deben trabajan conjuntamente con el cliente, para obtener resultados válidos desde un punto de vista global para la compañía.

Una vez conseguido este primer voto de confianza basado en la experiencia y el conocimiento operativo, es necesario mantenerlo durante todo el desarrollo del proyecto. Por ello, es esencial mantener el máximo nivel de calidad en todos los ámbitos: desde la primera toma de contacto con el cliente hasta la documentación a entregar al mismo, lo que deberá estar marcado por una metodología que permita obtener resultados válidos y una positiva percepción por parte del cliente.

Igualmente, para conseguir afianzar la relación de confianza con el cliente también necesitamos de una elevada implicación, es decir, asegurarnos que la ejecución del proyecto está en línea con las necesidades del cliente y ser capaces de darle un nuevo enfoque cuando así sea preciso. Al mismo tiempo, esta implicación nos lleva a tener que desarrollar los objetivos de principio a final;  por ejemplo, si el operador de telecomunicaciones piensa en desplegar una nueva red de fibra hasta el hogar (FTTH), busca un apoyo que no sólo le oriente en los servicios a ofrecer, el equipamiento a utilizar o a redefinir los procesos de trabajo; sino que también busca soporte para poder ponerla en marcha en todos los ámbitos. Otro ejemplo sería el desarrollo de un nuevo sistema de apoyo al negocio; ya no es suficiente con la compilación de requerimientos y la elaboración del documento de especificaciones, si no que se busca la implantación completa del nuevo sistema con el convencimiento de que es totalmente útil para los usuarios.

El sector de las telecomunicaciones vive una evolución constante de valores funcionales hacia otros más emocionales, manifestándose con fuerza en las relaciones entre empresas y consultoras. Estas últimas, deben estar preparadas en todo momento para ser el referente de confianza que permita a sus clientes evolucionar y mejorar en su actividad del día a día.