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La Gaceta de los Negocios

Luis de Villanueva, Catedrático de Construcción de la E.T.S. Arquitectura de la U.P.M.

Los materiales de construcción, hoy

La adecuada utilización de los materiales para resolver los problemas constructivos sólo es comparable con la expresividad que, por su acertado empleo, se logra en la mejor arquitectura actual.

Los materiales son la base de la construcción. En la compleja inter-acción de arquitectura y construcción que constituye el meollo del arte edificatorio, los materiales tienen un papel fundamental. La adecuada utilización de los mismos para resolver los problemas constructivos sólo es comparable con la expresividad que, por su acertado empleo, se  logra en la mejor arquitectura actual.

A lo largo de la historia de la construcción, desde el neolítico hasta la actualidad, las técnicas constructivas se  han ido transformando para resolver problemas cada vez más complicados. Se ha producido una notable evolución en los tres componentes esenciales de la construcción: la mano de obra, los materiales y los medios auxiliares. En dicha evolución se puede diferenciar una etapa inicial artesanal, de  una segunda etapa industrial. En la actualidad se vislumbra lo que puede llegar a ser un nuevo periodo, todavía sin nombre definitivo, que se podría denominar postindustrial. El despertar de esta nueva etapa se está  produciendo, hasta ahora, más en la evolución de los materiales que en la de  los otros componentes.

Como ejemplos del proceso se pueden citar los siguientes productos de reciente aparición: las cerámicas tenaces, con alta resistencia al calor, baja densidad y alta dureza superficial y al impacto. Los vidrios laminados, con capacidad mecánica a tracción, que permiten su uso estructural. Los composites con fibras de muy diferentes tipos reforzando matrices también de muy diversa naturaleza, que aumentan considerablemente la tenacidad de los productos. El uso en constante progresión de aditivos y adiciones añadidos a  los conglomerantes tradicionales, como reguladores de fraguado, superplastificantes, retenedores de agua, aligerantes, etc., que permiten obtener hormigones cada vez más resistentes y bombeables a gran altura, así como yesos proyectables, morteros monocapa y pastas autonivelantes. El empleo de productos sintéticos en cada vez más aplicaciones, que entre otros ha revolucionado el campo de  pinturas, adhesivos e hidrofugantes. Por último, en temas relativos al acondicionamiento ambiental, la aparición nuevos aislantes térmicos, acondicionadores acústicos, captadores de energía solar y elementos resistentes al fuego.

Esta nueva etapa de la evolución constructiva también se vislumbra en las tecnologías  utilizadas para la obtención de materiales, así como para su puesta en obra. Por ejemplo, en las  nuevas técnicas  para el corte de la piedra natural o en  los sistemas de anclajes de las fachadas de vidrio.

En la situación descrita y dentro del profundo cambio de mentalidad, necesario para adaptar nuestro sistema educativo de enseñanza universitaria a las directrices europeas, consecuencia de los principios de la declaración de Bolonia,  es necesaria una etapa de reflexión y debate, para  definir cómo debe ser la formación de un arquitecto.

En lo relativo a materiales de construcción, la continua y acelerada aparición de nuevos productos, para resolver problemas constructivos  cada vez más complejos hace muy difícil para un arquitecto, necesariamente generalista, tener conocimiento de todas las innovaciones que se producen.

En este sentido, me atrevo a exponer la actitud adoptada en la Escuela Técnica Superior
de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, que pretende mantener el rango de referencia mundial adquirido en los últimos tiempos, a mi juicio, tras una larga trayectoria de integración de la tecnología en el proyecto arquitectónico. Así, en esta disciplina se optó hace tiempo por dar prioridad a la formación sobre la información. Fue una apuesta arriesgada, pero necesaria. La información está al alcance de cualquiera. Lo importante es tener criterio para seleccionarla y aplicarla. Esto se pretende conseguir mediante  la formación obtenida a través del estudio de la ciencia de los materiales, disciplina que desde niveles microscópicos y macroscópicos analiza las causas  de las propiedades observadas en los distintos tipos de materiales. •

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