Síguenos en: Facebook Twitter Linkedin Youtube GPlus

El Periódico de Catalunya

Turrón de Agramunt, un postre para todo el año

El Torró d’Agramunt ha llegado hasta nuestros días tras una larga tradición de siglos. De hecho, la primera receta de la que se tiene constancia aparece en un manuscrito del s. XV titulado Llibre de totes maneres de confits. Tras muchos siglos y gracias a centenares de generaciones de maestros turroneros, el turrón de avellanas y almendras es una tradición cada día más arralada en el pueblo de Agramunt. Sus peculiares características y su sabor inconfundible hacen del Torró d’Agramunt un postre ideal para todo el año.

El Torró d’Agramunt se elabora con avellanas, miel, azúcar o jarabe de glucosa, pan de ángel y claras de huevo. El punto de cocción exacto define los matices propios de cada uno de los ingredientes, una miel de calidad, avellanas del año recién tostadas, el jarabe de glucosa y la clara de huevo batida a punto de nieve. Todo ello proporciona a la masa un ligero tono marrón dorado que se cubre con pan de ángel de alta calidad antes de que la masa se enfríe. La dureza del turrón debe ser frágil, de manera que se pueda romper sin esfuerzo y sea crujiente. Aunque originalmente se utilizaban avellanas, actualmente también se utilizan almendras, siguiendo la misma receta en su elaboración y presentación.

El proceso que se sigue en la elaboración del Torró d’Agramunt continua siendo artesano y tal como lo hacían los antiguos turroneros, pero las herramientas y los medios que se utilizaban se han adaptado a nuestros tiempos para poder continuar ofreciendo un turrón de máxima calidad.

En Navidad y durante todo el año

Aunque la primera receta de turrón elaborado con avellanas data del s. XV, la tradición turronera de la villa de Agramunt aparece documentada por primera vez en 1741, en unas cartas de las familias nobles de la población a la familia Siscar. En esas cartas se describe el número de personas que se dedicaban a los diferentes oficios a los que en aquel entonces se dedicaba la población. Entre los oficios figuraba el de turronero, que resultaba ser el más numeroso con un total de siete turroneros. Ello demuestra que la actividad de turronero era muy importante en Agramunt. Durante los siglos XIX i XX, los turroneros obtuvieron un gran reconocimiento y prestigio gracias a la asistencia de los profesionales del turrón a ferias y mercados que, sobre todo, se celebraban en Barcelona durante las fiestas de Navidad.

Actualmente, el Torró d’Agramunt no se consume solamente durante las fiestas navideñas. Su sabor, dulce suave, y sus ingredientes, básicos en la dieta mediterránea, han convertido al Torró d’Agramunt en un postre excelente con el que disfrutar durante todo el año.

Contacta con IGP Torró d'Agramunt