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El Periódico de Catalunya

Un viaje en el tiempo en Bagà

La villa de Bagà, antigua capital histórica del Alt Berguedà, está situada al norte de la comarca del Berguedà, a una altitud de 786 metros. Ofrece un patrimonio cultural riquísimo, donde destaca el casco antiguo y, dentro de él, el Palacio de Pinós-Còdol. Pero también hay muchos más alicientes: es la puerta entrada del impresionante Parc Natual del Cadí-Moixeró, ideal para que tanto profesionales como aficionados y familias enteras practiquen el senderismo...y todo ello sin olvidar la riquísima y particular gastronomía local.

El casco antiguo de Bagà conserva un modelo urbanístico único en Catalunya, ya que fue un pueblo diseñado bajo planificación previa y conserva en buen estado de conservación el trazado urbanístico medieval de la época fundacional. Destaca el Palacio de los Pinós-Còdol, antigua residencia de los señores de la ciudad y que acoge la mayor parte de la oferta de turismo cultural de la villa, casi todo ello con la posibilidad de realizar visitas guiadas. Dentro de sus dependencias encontramos el Centro Medieval y de los Cátaros, un espacio dedicado a la interpretación y difusión de la historia del catarismo de una manera lúdica, así como la Sala de las Pinturas y la Exposición Bagà 1440, que muestra cómo era la vida en la Villa en el año de su máximo esplendor.

La Plaza Galceran de Pinós, también llamada Plaza Porxada, de considerables dimensiones y rodeada de edificios de notable antigüedad, los restos de las antiguas murallas, con la torre de la Portella, única torre de antiguas defensas que se conserva en pie, y las calles y plazas completan su casco histórico. Pasear por él tiene la virtud de trasladar a los tiempos lejanos, cuando la ciudad era señoreada por los barones de Pinós.

Hay que hacer mención a la iglesia parroquial de Sant Esteve, que es un magnífico ejemplo del siglo XIV de tipología gótica pero con rasgos aún románicos en su planta. En su interior destaca la capilla del Santísssim, con vestigios del antiguo retablo barroco, y en el capítulo de mobiliario litúrgico destacamos la Creu Bizantina, del siglo XII, traída de Tierra Santa por la familia Pinós cuando participaron en las cruzadas.

Muy remarcable es también el puente de la Vila, del siglo XIV, los molinos y, fuera de la ciudad, el puente del Roser del siglo XIV, la iglesia de Sant Joan d'Avellanet, del siglo XII y el santuario de Paller, del siglo XVIII y con un interesante retablo barroco, obra de los hermanos Costa. Todos estos monumentos dan testimonio de su glorioso pasado.

Senderismo

Su situación geográfica hace que sea un lugar idóneo para el senderismo: en el Parc Natural del Cadí-Moixeró, del que Bagà forma parte, la oferta es muy amplia y satisface todos los tipos de caminantes. El parque tiene sus oficinas y centro de recepción en Bagà, que es la entrada principal para los habitantes del área de Barcelona. El pueblo dispone además de senderos señalizados para todas las demandas, desde el turismo familiar hasta excursiones a la alta montaña.

Gastronomía

Bagà, por su situación de comarca de montaña pirenaica, comparte con la zona del Berguedà las comidas que se pueden hacer con los productos típicos. Los embutidos y derivados del cerdo son un elemento importante y tradicional en cualquier mesa de cualquier casa o restaurante de la villa. Entre algunas de las recetas típicas, se encuentran los guisantes negros, que ahora vuelven, ya que durante mucho tiempo no se cultivaban: es legumbre seca, producto de invierno de la tierra que se cocina guisado. El "blat de moro escairat" es un producto exclusivo del Berguedà también muy destacable, igual que la trucha, así como los tradicionales platos derivados de la cocina de la seta.

Para poderlos saborear, Bagà goza de una serie de establecimientos de restauración que le mostrarán toda clase de platos elaborados con la cocina de la comarca. 

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