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La Razón

Entrevista a Mario Rueda Rodríguez, director de Mario Rueda gabinete jurídico

"El trabajo del profesional del derecho es muy artesanal y se basa en la confianza que deposita el cliente en tu persona"

“La mala imagen del abogado y de la justicia en general es culpa de unos pocos”

Desde su fundación en 1990, el gabinete jurídico Mario Rueda defiende asuntos relativos al Derecho Civil y Laboral en la ciudad de Gerona. Con un total de seis abogados, el despacho trabaja una gran diversidad de asuntos como incumplimientos contractuales, despidos o asesoramiento a empresas. Rueda nos habla de su bufete y de diferentes aspectos del mundo del Derecho en general.

De todos los asuntos que su gabinete trata a lo largo del año, ¿cuáles son los que motivan más litigios en materia civil y laboral?
Hay una tipología muy diversa de casos y asuntos que tratamos en ambas materias. Aún así, los mayoritarios son temas relacionados con incumplimientos de contrato en derecho civil  y en el ámbito laboral desde despidos, asuntos relativos al derecho de los trabajadores y el asesoramiento de empresas.
 -El despacho cuenta con seis abogados dedicados exclusivamente a las áreas de especialización mencionadas. ¿Han previsto un crecimiento del bufete en número de profesionales y el tratamiento de otros ámbitos del derecho?
No, no pretendemos crecer más. Somos contrarios a la idea de macro despachos de abogados al estilo de los existentes en Estados Unidos. Considero que el trabajo del profesional del derecho es muy artesanal y creativo y que se basa en la confianza que deposita el cliente en tu persona. Desde el momento en que empieces a incrementar plantilla, esta relación más dinámica entre el cliente y el abogado se va perdiendo.
 -¿Cuáles son sus principios de actuación en cuanto a las expectativas de éxito de los litigios que llevan a cabo?
Nuestro principio es que al cliente se le debe hacer sufrir lo mínimo y, por lo tanto, debemos ser muy claros respecto a las posibilidades que tiene un caso en los tribunales. De lo contrario, se puede crear una falsa expectativa en el cliente, además del consiguiente desgaste económico y psíquico del mismo. La sinceridad del abogado respecto al cliente en este sentido es fundamental para no levantar falsas esperanzas.
 -Se observa en el ciudadano de a pie un cierto desprestigio de la profesión. ¿Cuáles cree que son las causas de esta mala imagen del abogado y de la justicia por parte de la ciudadanía?
Creo que esa mala imagen del abogado y de la justicia en general es culpa de unos pocos, los cuales hacen mucho daño a la gran mayoría. Creo que la gran mayoría de jueces, fiscales, abogados o procuradores de este país son buenos profesionales pero que ven empañada su labor por la mala praxis de unos pocos. El juez debe ser profesional en cuanto a su rigor a la hora de aplicar las leyes ya sean de su gusto o no.
 -¿Qué hechos cree usted que motivan dicha actitud por parte de los jueces?
Creo que en ocasiones es la propia inseguridad del juez. Digamos que esa actitud es una forma de ocultar o enmascarar esa inseguridad. El problema es que en España un joven de 24 o 25 años ya puede llegar a juez y a esta persona le falta aún, a mi entender, experiencia, una vivencia personal de lo que es el mundo. Evidentemente, tiene una gran formación en cuanto a conocimientos técnicos, pero esto se debe poner en relación con la realidad social.
-¿Qué opinión tiene respecto al acceso a la profesión?
Creo que es necesario que el recién licenciado pase una pasantía obligatoria o una formación previa al ejercicio directo de la profesión. Actualmente hay jóvenes recién licenciados que ya tocan casos directamente. Creo que esto puede perjudicar a su propio cliente, a la opinión de la profesión que tiene la opinión pública y a la propia justicia. En este sentido estoy de acuerdo con la regulación del acceso a la profesión.
 -¿Y respecto al turno de oficio?
Creo que hoy en la actualidad se ha tergiversado la verdadera razón de ser del turno de oficio. Antes la mayoría de abogados estábamos en el turno de oficio y lo hacíamos por una cuestión ideológica porque todo el mundo tiene derecho a una defensa digna, pero ahora se ha convertido no en un servicio a la sociedad sino en una fuente de ingresos para los profesionales que tienen complicado tener una clientela, mayoritariamente los jóvenes abogados que empiezan su andadura profesional.
 -Todo ello contribuye a un excesivo uso de la justicia…
Así es. Cualquier pequeño problema se resuelve en los juzgados. Se ven demandas totalmente insignificantes pero con una utilización excesiva e indebida de la justicia. Un servicio que, hay que recordar que, lo pagamos todos. Esto se debería regular y en este sentido tenemos una gran responsabilidad los abogados, que somos los que debemos dar a entender al cliente que no cualquier problema, ni situación, ha de pasar forzosamente por una resolución judicial.
 -¿Hay problemas respecto al uso del catalán en la justicia?
No hay ningún problema en ese sentido ya sea en el uso del catalán o del castellano. Los jueces son muy respetuosos en ese sentido y yo no he observado nunca que porque hagas una defensa en castellano o catalán la resolución judicial pueda verse afectada ni he notado ninguna reticencia  por la utilización de uno u otro idioma.

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LOS COLEGIOS DE ABOGADOS
¿Cree que los Colegios realizan realmente una vigilancia del correcto ejercicio de la profesión?

Soy contrario a la colegiación obligatoria porque entiendo que se vulnera el derecho a la libre asociación. Yo creo que si los colegios profesionales hicieran el trabajo que realmente deberían hacer no habría tan mala imagen de la justicia y de los abogados. Por ejemplo, se debería controlar e impedir el intrusismo profesional: cualquiera en este país se considera capaz de hacer un contrato, y en estos casos desgraciadamente el Colegio de Abogados poco hace.

Mario Rueda gabinete jurídico

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