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La Razón

José Luis Sánchez

PERFIL: Bernardo cremades: el arbitraje como bandera

Nuestro personaje homenajeado, de haber nacido en pleno Oeste americano, hubiera desempeñado a la perfección las tareas de sheriff del condado. Espigado, robusto, de voz fuerte pero tranquila, Bernardo Cremades, abogado y árbitro en muchos conflictos1, es un convencido de la necesidad de buscar un acuerdo extrajudicial antes que llegar a cualquier pleito. Estamos sin lugar a dudas ante uno de los impulsores del arbitraje en España, un profesional que todavía revindica el concepto artesanal de la abogacía frente a la modernidad que convierte a los despachos en boutiques de servicios.

Presidente desde hace años de la Corte Española de Arbitraje, tarea que compagina con la docencia en diversas universidades y la gestión de su despacho en la madrileña calle Goya, este aragonés sesentón ha sido una de las personalidades que más ha disfrutado con la celebración del I Congreso Iberoamericano de Arbitraje que tuvo lugar los días 12 y 13 de junio. Más de un centenar de expertos de toda Latinoamérica han debatido cuestiones relacionadas con la aplicación del arbitraje en el comercio exterior. Como objetivo final, de este Congreso y del Club del Arbitraje, organismo propulsor, del que es socio fundador, convertir a Madrid en centro de arbitraje latinoamericano como ya lo es para los arbitrajes internacionales las plazas de La Haya o París.

Es evidente que si  hay alguien en nuestro país que pueda conocer la evolución del arbitraje en España durante los últimos treinta años, ese es Bernardo Cremades. Recientemente el “The International Who´s Who of Business Lawyers” le ha considerado el abogado español líder en experiencias en arbitraje comercial (“lading lawyer for commercial arbitration expertise”). Desde hace treinta años dirige su despacho cuando dejó la Universidad de Santiago de Compostela donde estaba de Catedrático y se incorporó a la de Madrid. Desde entonces ha mantenido una línea de especialización muy clara que fue el Derecho Internacional de los negocios, especialmente en la solución de litigios a nivel internacional, tanto en arbitraje como en temas contenciosos.

Su experiencia profesional en el campo del arbitraje le ha servido para estar presente como abogado de parte, co-árbitro y presidente del tribunal arbitral en más de 200 arbitrajes. Esto le ha hecho conocer a fondo las principales Cortes Arbitrales que existen en la actualidad como la CCI (París); CIADI (Banco Mundial); AAA (Asociación Americana de Arbitraje); CRCICA (Centro Internacional de Arbitraje de El Cairo); CIETAC (Centro Internacional Chino de Arbitraje) o la LCIA de Londres. También ha tomado parte en numerosos arbitrajes “ad hoc”.  Esto le ha llevado a recibir numerosas condecoraciones: Ha sido condecorado por el presidente de la República alemana con la Verdienskreutz y nombrado por el presidente de la República francesa Chevalier de l’Ordre National du Mérite.

En muchas de sus intervenciones ante los medios de comunicación insiste en destacar  que una de las cualidades que diferencia a un buen abogado es su interés por buscar un acuerdo extrajudicial para su cliente antes que desembocar en un juicio largo y caro. A su juicio, es lógico el desarrollo del arbitraje a nivel nacional, como ya lo es en el campo del comercio exterior y doméstico. Considera que la última Ley de Arbitraje aprobada en abril del 2003 sienta las bases sobre el nuevo modelo arbitral en nuestro país y que ahora solo hace falta desarrollar este campo legislativo y que la Administración acerque el arbitraje a las pymes. En especial, piensa que los conflictos societarios entre o en el seno de una empresa pueden tener una viabilidad en el campo del arbitraje, aunque eso sí, “nos falta una cultura arbitral, porque somos latinos y nos gusta resolver siempre los conflictos por las bravas”, comenta.
A punto de cumplir 63 años, sus colaboradores del despacho aseguran que le queda cuerda para rato. Sus más íntimos amigos revelan que Bernardo no ha perdido la ilusión diaria por su trabajo. Allá donde se organice un evento para promocionar el arbitraje, allí estará el bueno de Bernardo Cremades. Parte de esta renovación profesional se encuentra en la docencia. Desde hace muchos años compagina su actividad con la satisfacción de  poder enseñar a abogados jóvenes. Su vocación de docente viene desde la juventud, cuando logró la Cátedra en Derecho a los veintiséis años. También es Doctor en Derecho por la Universidad de Colonia y por la Universidad de Sevilla. De hecho, su política de empresa se nutre de estos jóvenes letrados a los que luego con tiempo y paciencia contagia su entusiasmo por el derecho internacional y por la aplicación en este campo de las soluciones extrajudiciales.

DERECHOS se siente orgulloso de haber glosado la trayectoria de este profesional y desea como lo anhela el propio Cremades que a corto plazo la sociedad española adquiera una conciencia más clara de las ventajas del arbitraje y de la mediación. Es, sin lugar a dudas, un ejemplo claro y transparente para todas las generaciones pasadas, presentes y futuras.