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La Vanguardia

Entrevista a Virginie Molinier, abogada, socia fundadora de M&B Abogados

"Somos un despacho internacional con el reto de reforzar la clientela local"

M&B Abogados basa su filosofía en la búsqueda de excelencia técnica, proactividad, calidad en el servicio y reporting didáctico al cliente. Desde sus oficinas de Barcelona, Madrid, París y Montpellier sus 12 abogados asesoran a empresas y a particulares.

-¿Cuál es su perfil de cliente?
 Somos un despacho franco-español que trabaja para grandes grupos internacionales, empresas mid-market, pequeñas start-ups y particulares que desean invertir su patrimonio en uno u otro país. También trabajamos para directivos que, por motivos profesionales o personales, deben desplazarse. En cuanto a sectores le diré que cada vez más asesoramos a empresas españolas especializadas en construcción que se implantan o desarrollan proyectos en Francia y que, por otro lado, aumentan los inversores inmobiliarios franceses que compran aquí.
 
-¿Cómo valoran sus clientes la fortaleza de la doble colegiación de sus abogados?
Poder ejercer en ambos territorios nos dota de una sensibilidad muy particular. No sólo somos abogados políglotas (castellano, francés e inglés ¡y también catalán!), conocedores de ambas culturas, sino que somos expertos en ambos derechos, con la doble visión que ello supone. Por ejemplo, ayudamos al cliente a anticipar un problema o una dificultad cuando no los detecta y, al revés, le tranquilizamos cuando le comunicamos que una dificultad prevista no se da en el destino de implantación.
 
-¿Cuál es la mejor fórmula para una empresa española para acceder a Francia?
Depende de su actividad y del proyecto de cada empresa y del mercado en el cual quiera desenvolverse. Sí debo decirle que en cualquier caso el capital humano es fundamental. Con base en nuestra experiencia resulta esencial contar con personas de confianza en el país vecino que conozcan el mercado y la cultura local. Ello puede conseguirse desplazando a un directivo, contratando a una persona a la que habrá que motivar con incentivos y fijando objetivos concretos, o buscando el desarrollo de una relación de colaboración con un socio local. 
 
-¿Y en cuanto a las fórmulas jurídicas?
Le repito que no se puede dar una respuesta generalizable, pero una fórmula muy utilizada es la "Societé par Actions Simplifiées", un tipo de sociedad que no existe en España. Su característica es que es muy flexible, se puede administrar de manera muy libre y permite introducir en los estatutos cláusulas que en España deberían figurar en un pacto de accionistas, y, por lo tanto, no serían oponibles frente a terceros. Constituye el instrumento ideal para una joint-venture con una sociedad local.
 
-¿Se mantiene el mito de que implantarse en Francia es fácil para las empresas españolas por un mero hecho de proximidad geográfica? 
Todavía se mantiene, a pesar de que la diferencia cultural aplicada a los negocios entre Francia y España es importante. En sectores como la construcción, antes citado, muchas empresas no son conscientes de la extensa y detallada regulación que existe en Francia. La normativa es muy estricta, se aplica siempre que el proyecto se desarrolle en Francia independientemente de quién lo ejecute, y los demás operadores económicos darán por hecho que las empresas españolas la respetan. A veces, de manera muy desafortunada, las empresas españolas se lanzan al mercado francés sin negociar contratos ni analizar las obligaciones legales o contractuales. Por ello, siempre deben acudir a un abogado para asegurarse de que están cumpliendo escrupulosamente las obligaciones legales francesas.
 
-La legislación laboral francesa es muy estricta. ¿Cómo sortean este tema las empresas españolas?
Es uno de los ámbitos que genera más conflictos. La legislación laboral francesa es estricta, distinta y muy formalista. Un despido exige que se respeten plazos, entrevistas, correos en el que deben incluirse menciones obligatorias, etc. Si no se sigue este procedimiento formal, el despido es nulo y los daños y perjuicios pueden llegar a ser muy elevados, ¡sin hablar de la obligación de emplear de nuevo al trabajador despedido! Hemos tenido, y seguimos teniendo, muchos clientes que actúan como en España en sus problemáticas francesas y que, lamentablemente, acuden a nosotros demasiado tarde.
 
-¿Qué otros conflictos considera usted como más comunes para las empresas que asesoran?
En España atendemos a muchos clientes en casos de reclamaciones de cantidades por impago, algo muy frecuente entre clientes españoles y proveedores extranjeros. También hemos asistido a varias empresas extranjeras que han tenido conflictos relacionados con las redes distribución: distribuidores locales que reclaman indemnizaciones de ruptura al fabricante extranjero, agentes comerciales con terminaciones de contrato conflictivas, conflicto y bloqueo en accionistas de una misma empresa.
 
-¿Y en Francia?
La problemática es, en general, común, aunque las indemnizaciones no se atribuyen sobre los mismos fundamentos jurídicos. Por ejemplo, existe una protección basada en un artículo del Código de Comercio que prevé que si una parte termina una relación comercial sin respetar el preaviso necesario, la otra parte puede exigir una reparación del daño automáticamente. Hemos asesorado a varios proveedores españoles cuyo socio comercial francés había puesto fin al contrato de manera abrupta con el malicioso objetivo de obtener las oportunas indemnizaciones. 
 
-Cuando se da este escenario no previsto, ¿cómo asisten a las empresas españolas?
Actuamos como un despacho de abogados orientado a resultados. En primer lugar, hablamos con el cliente para entender perfectamente su negocio y objetivos. En segundo lugar, enfocamos la normativa como una herramienta de la que servirnos para alcanzar los objetivos de estos clientes. Explicamos de manera clara y sin excesivos tecnicismos, los riesgos de las distintas alternativas, diferenciando las opciones y sus respectivas ventajas y desventajas. 
 
-En solo 6 años M&B Abogados ha ocupado un lugar destacado en la asesoría a empresas dentro del marco franco-español. ¿Cuáles son sus planes de futuro?
Nuestro próximo reto es atender también al cliente local español en aspectos relacionados con el derecho mercantil, fiscal y laboral español, independientemente de que podamos asesorarle en operaciones internacionales. Contamos con abogados especializados en dichos campos del derecho que pueden apoyar tanto a grupos multinacionales como a empresas domésticas, con el mismo nivel de excelencia, proactividad y dedicación de los grandes despachos, pero con costes más competitivos. Paralelamente, continuaremos reforzando nuestra posición como despacho de referencia en el ámbito franco-español, conservando un tamaño medio que permita la interacción directa con el cliente y la implicación de los socios en cada expediente, ya que consideramos que es el sistema que genera una mayor proximidad y confianza con ellos. 
M&B Avocats

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