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La Gaceta de los Negocios

Juan Pazos y Sonia Suárez, Catedrático y Coordinadora del grupo de gestión del Conocimiento del Laboratorio de Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Madrid

Las dos caras de la moneda de la Gestión del Conocimiento: cultura y tecnología


esde la más remota antigüedad el progreso de la humanidad ha estado íntimamente ligado al desarrollo de los conocimientos y a su capacidad de conservarlos y distribuirlos. El caso más dramático de esto es el de los Cromagnones frente a los Neanderthales, desaparecidos, estos últimos, hace unos 30.000 años. La razón de su extinción se debió a que los Cromagnones dejaron sin recursos vitales a sus contrincantes sólo por tener unos conocimientos y, aunque sea un pleonasmo, pues el conocimiento es acción, por aplicarlos adecuadamente. Ambos se servían de herramientas y "lenguaje", incluso los Neanderthales eran físicamente más fuertes, pero los Cromagnones tenían el conocimiento del calendario lunar y correlacionaron el transcurso de los días con los hábitos migratorios de los animales que cazaban. Al hombre de Cromagnon le bastaba ponerse al acecho ciertos días, jabalina en mano, en el paso de un río, para obtener su sustento. En tanto, el Neanderthal sólo conseguía su sustento en encuentros ocasionales que le consumían muchos recursos materiales y físicos, y acabó pereciendo. Esta situación de competencia por los recursos limitados es muy común en las empresas dentro de una economía globalizada. Más aún, pues "mutatis mutandis" esto es hoy aplicable a cualquier institu-ción que tenga que competir en un mercado global. Para, cuando menos, no perecer, debe gestionar adecuadamente sus conocimientos.
 Los principios básicos de la Gestión del Conocimiento (GC) son muy sencillos de entender y sólo un poco más difíciles de aplicar. "Qué hace y qué debe hacer. Qué sabe y qué debe saber". Una GC científica se basa en el principio desarrollado por los autores y otros colegas, presentado en forma de "ecuación del conocimiento" como sigue: "cualquier cosa, incluido naturalmente el propio conocimiento, más conocimientos implica la mejora de esa cosa".
 La GC sólo es efectiva si se cumplen dos condiciones para la misma. La primera, tecnológica, es necesaria. La segunda, cultural, otorgaría la suficiencia. Para cumplimentar la primera condición es necesario que toda institu-ción que quiera gestionar bien sus conocimientos tenga operativos una serie de métodos, técnicas y herramientas "ad hoc" que le permitan adquirir, almacenar, conservar, actualizar, difundir y emplear efectiva y eficientemente dichos conocimientos. Una vez se tienen implementados todos estos métodos, técnicas y herramientas,  muchas instituciones se creen que tienen el problema resuelto. Nada más lejos de la realidad. La cuestión cultural es tan importante, o más, que la tecnológica. Y aquí es donde es trascendental el departamento de recursos humanos. En este apartado, cuestiones tales como las "Comunidades de Prácticas" y la creación de un sistema de reconocimiento/recom-pen---sa para los trabajadores del conocimiento, son fundamentales para el éxito de la GC.

Cuando ambas condiciones, tecnológica y cultural, se verifican, se produce el éxito de la GC y, consecuentemente, de la institución que la usa. La buena noticia es que existe una metodología que permite establecer, en cualquier institución, una memoria institucional, como colofón a las dos condiciones anteriores, integrando los aspectos tecnológicos y culturales. Su nombre es MEGICO, acrónimo de Metodología de Gestión Integrada de los Conocimientos. La mala noticia es que no es mágica, pues su desarrollo, aunque garantiza el éxito, exige trabajo y recursos tanto materiales como humanos. Dicho con una frase muy usada en las empresas líderes: "No gain without pain".  •

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