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La Vanguardia

Silvia Soler Huete, Abogada

Guarda y custodia compartida: su progresiva consolidación

Merece especial atención referirse a la reciente resolución dictada por un Juzgado de Sabadell, en la que por primera vez se otorga la custodia compartida de un menor de 15 meses, todavía lactante, a unos padres separados. Entiendo que este pronunciamiento judicial viene a ser una prueba más de la consolidación que en nuestro ordenamiento jurídico va adquiriendo el modelo de la guarda compartida.
 
A mi entender, y por mi experiencia actual, teniendo como premisa y elemento conductor “el interés de los menores”, no hay duda de que la “guarda compartida” a tiempo parcial con cambio de domicilio, inicialmente permite a los hijos, poder permanecer por un igual con uno u otro progenitor y cumplirse así, la propia doctrina del Tribunal Supremo, que refuerza la propia custodia conjunta, como un “derecho del menor” y de la propia defensa de los hijos a relacionarse con ambos progenitores.
 
En definitiva, se trata de procurar que los derechos fundamentales del niño, resulten protegidos, y que ello suceda de forma prioritaria por la falta de capacidad de los propios menores para actuar y poder defender sus propios intereses.
Dentro de la “guarda compartida con cambio de domicilio”, el régimen de la alternancia por días con carácter semanal, donde la semana se divide en dos mitades de forma que corresponde a cada progenitor una de las dos mitades, integrándose el viernes con el fin de semana, se ha demostrado que es un régimen muy ventajoso para los hijos, especialmente si estos son de corta edad.
 
Dicho régimen permite mantener una equivalencia en los tiempos de estancia, dado que los menores saben perfectamente que días están con uno u otro progenitor.
 
En aras precisamente a esta “adaptación emocional ” de los hijos, ante una crisis conyugal, existe una situación también muy beneficiosa para los mismos, cuando uno de los conyugues conserva el uso del domicilio conyugal, y sólo el otro pasa a residir a un nuevo domicilio De conseguirse este modelo, bien de forma pactista o por resolución judicial, debe subrayarse que la ejecución de tal régimen va a permitir a los menores pasar tiempo durante la semana, en el que hasta ahora había sido su domicilio, facilitando así, tanto su arraigo como su capacidad de adaptación al nuevo entorno que les haya proporcionado el cónyuge que resida en otra vivienda. 
 
Sin duda, creo que nos encontramos ante una importante evolución en el tratamiento de la custodia de los hijos, sobre la que los propios tribunales, vienen implicándose cada vez con mayor intensidad, otorgando con carácter preferente a los progenitores inmersos en un procedimiento de separación o divorcio, la custodia compartida de sus hijos.

Silvia Soler, advocada

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