Síguenos en: Facebook Twitter Linkedin Youtube GPlus

La Gaceta de los Negocios

Entrevista a Alfredo Bonet Baiget, Secretario General de Comercio Exterior del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

"El sector exterior español se enfrenta a nuevos retos en un entorno en continuo cambio"

“La reducción del déficit exterior debe de venir del impulso de las exportaciones fruto de la competitividad de nuestra economía”

La imparable globalización requiere de una oferta española sectorial y geográficamente más competitiva, internacionalizada y adaptada al nuevo entorno. Éstas son las consignas fundamentales que da Alfredo Bonet Baiget, Secretario General de Comercio Exterior, en una entrevista concedida a Comunicación Empresarial. Las cifras de 2005 parecen indicar una tendencia en la inversión española hacia el exterior, descendiente desde el año 2000, aunque el déficit creció un 25% en enero y el año pasado superó los 77.000 millones de euros. Bonet Baiget nos habla sobre las medidas previstas para corregir esta diferencia, así como sobre otros aspectos de actualidad referidos a la internacionalización de la empresa española.

¿Podría hacer un balance de la evolución de la internacionalización de la empresa española en el último año, tanto a nivel de implantación en el extranjero como de exportación?
En el año 2005 la inversión bruta de empresas españolas en el exterior superó los 26.000 millones de euros. Aunque  esta cifra representa una fuerte caída respecto a la inversión en el año anterior, debe tenerse presente que en 2004 se registra un pico debido  a una importante operación en el sector financiero. Si se elimina el efecto de esta operación, las cifras correspondientes al año 2005 parecen indicar un cambio de la tendencia en la inversión española hacia el exterior, que venía descendiendo desde el año 2000.
 -La compra de compa-ñías en el extranjero está siendo una de las formas de internacionalización de las grandes empresas españolas. ¿Es un sistema extrapolable a la pyme?
En gran medida la inversión española se ha hecho mediante la adquisición de acciones o participaciones en sociedades ya existentes; operaciones de este carácter representaron el año 2005 el 70% de la inversión. Este sistema es el más utilizado, con independencia de que la empresa inversora sea pyme. Probablemente la diferencia estriba en que la gran empresa  adquiere el control de la empresa objeto de la inversión, mientras que, en el caso de las pymes, este control, que puede suponer un considerable esfuerzo financiero, tiende a adquirirse gradualmente.
 -¿Puede definirse como internacionalización la inversión en la UE? ¿Por qué  sigue siendo el lugar donde más invierten las empresas española incluso con tendencia a tener cada vez un valor relativo más importante en el global de las inversiones internacionales?
El alcance del concepto de internacionalización depende de la perspectiva que se adopte. Si estamos hablando de empresas españolas, se entiende que las actividades de inversión en otros países de la Unión Europea quedarían claramente comprendidas bajo dicho concepto.
 No obstante, es evidente que la internacionalización dentro del ámbito de la Unión Europea se ha visto favorecida por el desarrollo del Mercado Único y la Unión Económica y Monetaria, y constituye el polo hacia el que gravitan tanto los flujos comerciales como de inversión.
-Recientemente se ha presentado el Índice de Valoración de la Inversión Española en el exterior, realizado por el Club de Exportadores e Iberglobal. El resultado de la encuesta otorga a Chile el papel de país latinoamericano mejor valorado por los empresarios españoles para realizar inversiones, y a Bolivia como el último en este ranking. ¿Cómo está evolucionando la inversión en países de Latinoamérica de las pymes españolas?
La inversión española en Latinoamérica, que registró su mayor valor en los años 1999-2000, ha venido cayendo tanto en términos absolutos como relativos. La inversión bruta directa en aquella zona, excluidas las inversiones de tenencia de valores extranjeros, fue en el año 2005 de 3.573 millones de euros, lo que representa un 16% de nuestra inversión en el exterior. Estas cifras son notablemente inferiores, tanto en términos absolutos como relativos, a las alcanzadas en el año 1999, cuando la inversión española en Latinoamérica superó los 30.000 millones de euros y representó en torno al 70% de nuestra inversión total.
 Respecto al papel de las pymes en la inversión española en Latinoamérica, su presencia es significativa en cuanto al número de inversores, aunque no tanto en cuanto al volumen de la inversión. El número de empresas inversoras en Latinoamérica está próximo a las 500, de las cuales unas 350 tienen inversiones por un valor inferior a 10 millones de €, valoradas en términos de su participación en los fondos propios de las empresas receptoras de la inversión.
 -¿Se gestionan garantías adicionales en algunos países donde se apreciaba una reticencia a invertir por cuestiones de orden público y seguridad jurídica?
Los inversores intentan asegurar para los casos de implantación en países con problemas de orden público o seguridad jurídica, debe señalarse el papel que juega la póliza de inversiones de CESCE (Compañía Española de Seguro de Crédito a la Exportación), que cubre una amplia gama de riesgos políticos, o el seguro a través de MIGA (Multilateral Investment Guarantee Agency). Por otro lado, las cuestiones de seguridad jurídica son objeto de los Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI).
 -El déficit comercial español  creció un 25% en enero, y el año pasado superó los 77.000 millones de euros. ¿Qué previsión  existe para el segundo semestre del año  y cómo se piensa corregir esta diferencia?
A partir de las  previsiones realizadas se puede esperar que el déficit comercial modere su ritmo de crecimiento  a  lo largo del año 2006, siendo la previsión  para dicho año de entre un 12,5% y un 17% en tasa interanual, inferior al dato de 2005 (un 28,3%).
 Respecto a las medidas del corrección del déficit comercial, es preciso tener en cuenta que el marco actual de la Unión Económica y Monetaria imposibilita la utilización de medidas de política macroeconómica como la variación de los tipos de cambio o de tipos de interés, tradicionalmente usadas para atajar con celeridad los desequilibrios exteriores y compensar así los factores causantes, a menudo coyunturales. El ajuste deberá venir actualmente de la mano de una mejora de la competitividad de la economía española que impulse las exportaciones ayudando a reducir el déficit exterior. En este sentido, las principales medidas a emprender se enmarcarían en lo que se conoce como políticas de oferta. Esto es, políticas que reduzcan los costes de producción, que mejoren la capacidad de competir y el atractivo de nuestros productos y ofrezcan soluciones creativas que permitan competir en los mercados internacionales.
 El sector exterior español se enfrenta a nuevos retos en un entorno en continuo cambio que requiere de una oferta española sectorial y geográficamente más competitiva, internacionalizada y adaptada al nuevo entorno.
 En este marco de impulso de la productividad, las actuaciones previstas por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio se estructuran en tres bloques: las medidas tendentes a la mejora de la competitividad, las que favorecen la internacionalización de la empresa española y las encaminadas a mejorar la evolución de los condicionantes compensadores del déficit comercial, como el turismo y las inversiones extranjeras. Todas ellas tratan de paliar los efectos de los condicionantes negativos que afectan a nuestro sector exterior y sin duda ayudarán a corregir su desequilibrio a medio y largo plazo.
 -El año pasado José Montilla presentó una serie de planes, dentro de la Comisión de Industria, para intentar reducir el déficit comercial. ¿Cuál es el estado de estas iniciativas y en qué medida se han conseguido los objetivos deseados?
Como acabo de mencionar, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ha puesto ya en marcha una gran variedad de medidas estructuradas en tres bloques, que enumeraré a continuación.
 Es necesario, por un lado, fomentar los sectores de más elevada tecnología, y promover las actividades de mayor productividad y valor añadido para que el uso más intensivo del capital ayude a la diferenciación de nuestros productos, incidiendo en factores como la marca, la calidad o el prestigio.
 En este sentido está en marcha el Plan de Marcas del ICEX, que apoya las inversiones de las empresas en la promoción de sus marcas en el exterior, y paralelamente los Planes Multisectoriales (moda, hábitat, vinos)  para la promoción conjunta de determinados sectores. Asimismo se está trabajando para mejorar la presencia de las empresas españolas en mercados de reconocido potencial de crecimiento, para influir en la orientación geográfica de nuestras exportaciones, muy concentrada en la Unión Europea. Para alcanzar estos objetivos se están ya ejecutando los Planes Integrales de Desarrollo de Mercados, que comprenden un amplio abanico de actuaciones de carácter institucional, financiero, de información y de promoción comercial y coordinan e integran los instrumentos de promoción tanto de la Administración como de otras entidades públicas y privadas. 
También se considera imprescindible el aumento de la base exportadora española y del espíritu emprendedor/exportador, para lo que el ICEX ha puesto en marcha el Programa "Aprendiendo a exportar" (ver pág.2), que pretende sensibilizar a las pymes de la importancia de diversificar su actividad en los mercados exteriores. En esta misma línea se ha reforzado el Programa PIPE-2000 mediante la implantación de un servicio complementario llamado PIPENET, destinado a las empresas participantes en el programa con objeto de promover su internacionalización a través del uso de las nuevas tecnologías.
 También se pretende atraer más inversiones extranjeras hacia nuestro país, para lo que se ha creado la Sociedad Estatal para la Promoción y Atracción de Inversiones Exteriores, que realiza una política activa de captación de las nuevas empresas extranjeras para su instalación en España, así como de apoyo a las que ya están ya instaladas.  •