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La Vanguardia

Mercè Peris, responsable de la Dirección de Prevención del Institut Català d’Oncologia (ICO)

Maternidad y estilo de vida saludable

La maternidad significa entrar en una nueva fase de la vida: es un momento de cambio en el que se asumen nuevas responsabilidades y en la que se plantean infinidad de nuevas perspectivas. Más que nunca la mujer necesita sentirse con energía y mantenerse saludable para afrontar los múltiples cambios personales, familiares y sociales que se presentan.

La adaptación a la nueva situación constituye una etapa ideal para sentar las bases de una alimentación sana. La evidencia científica demuestra que un tercio de los casos de cáncer se podrían evitar con unos hábitos alimentarios más saludables, con un control del peso y una actividad física adecuada. La alimentación rica en frutas y verduras protege contra diferentes tipos de cáncer, también el consumo de cereales y legumbres es recomendable. En cambio, es mejor moderar el consumo de carnes rojas, embutidos y grasas de origen animal. La preocupación de recuperar el peso, después del embarazo, puede poner en peligro la salud, por lo que hay que evitar las dietas drásticas. La mejor solución pasa por comer un poco menos siguiendo una dieta variada, sin saltarse comidas, evitar picar entre horas y prescindir del alcohol. Una alimentación diaria abundante en frutas y verduras favorece un menor consumo de alimentos ricos en grasa. La práctica de actividad física diaria también ayudará a recuperar el peso, a la vez que hará a la madre sentirse físicamente mejor y más relajada. La actividad física facilita el tránsito intestinal y la defecación, factor que disminuye el riesgo de cáncer de colon. Escoger un ejercicio físico adaptado a las propias posibilidades es muy importante dado que necesita regularidad y perseverancia, ya que sus efectos no se producen de un día para otro.

Tabaco
Cosas a las que antes de la maternidad no se les daba ningún valor cobran ahora una gran importancia. No hay espacio para el tabaco en un estilo de vida saludable. La maternidad es un buen momento para cuidar este importante aspecto de la salud y dejar de fumar es una de las decisiones más importantes que se pueden tomar. Sin duda alguna, dejar de fumar mejora la calidad de vida actual y futura de la madre –y la de sus hijos y familiares-. Los efectos nocivos del tabaco sobre la salud no pueden compensarse ni tan solo con los beneficios de una dieta saludable y de una actividad física regular. El impacto del tabaco en la salud es doble, tanto para la madre como para su hijo. Para los hijos la lactancia materna es un factor protector de varias enfermedades, y la duración de la lactancia materna habitualmente es menor en las madres fumadoras. Además, la lactancia prolongada es un factor protector para el cáncer de mama. Por otro lado, hay que tener en cuenta que los niños que viven en ambientes con humo de tabaco tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades pulmonares como el asma e infecciones respiratorias y otitis media. No hay que perder de vista que la familia tiene un papel esencial como ejemplo a seguir. Es bien conocido que los hijos de padres no fumadores son menos propensos a fumar cuando llegan a la adolescencia.

Exposición al sol
Después del embarazo, y es posible que unos meses después, la piel de la madre todavía es muy sensible a las radiaciones ultravioletas del sol. Por ello es importante extremar las medidas de protección solar. La exposición prolongada al sol produce lesiones y envejecimiento prematuro de la piel. Hay que tener en cuenta que las radiaciones tienen un efecto acumulativo y progresivo sobre la piel, que llegan a producir cáncer de piel. Más concretamente, las personas de piel muy blanca (que tienen dificultad para broncearse y facilidad para quemarse después de tomar el sol) tienen una mayor predisposición a desarrollar cáncer de piel, por su mayor sensibilidad a las radiaciones ultravioletas. La piel de los niños es también muy sensible al daño solar y por tanto es necesario extremar las medidas de protección en niños y especialmente neonatos. Por ello se recomienda evitar las horas de máxima intensidad solar y limitar el tiempo de exposición.

 Por todos estos motivos, la maternidad representa una oportunidad excepcional para recapacitar sobre los propios estilos de vida, de la pareja y de los hijos. Sin duda alguna, adoptar una dieta más saludable, dejar de fumar y  reducir la exposición al sol son medidas que contribuirán al bienestar de la madre y de su familia.