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La Vanguardia

Raquel de Diego Picó, Redacción

Editorial

Es curioso observar cómo todas las campañas, que por estas fechas solían bombardear a los ciudadanos por todos los medios de comunicación, se han ido apaciguando. Ocurre que, conscientes del poder de las imágenes para presentar productos de consumo, se sigue alimentando la idea de que todo debe funcionar según lo establecido, pero con una cierta prudencia, la conciencia de que en estos tiempos de crisis no se tiene la misma predisposición al gasto. Algunos ya han tildado esta actitud económica como una falta de ilusión.

Sin saber si esto es del todo cierto, sí lo es que, a pesar de los avatares, las familias, aun teniendo que ajustar al máximo su economía, siguen queriendo poder celebrar las fiestas navideñas con los suyos, y lograr, como cada año, adecuar las vacaciones de los pequeños con la de los mayores, solventar el ocio y estrechar lazos. En lo que a la gestión del tiempo se refiere, los psicólogos recomiendan crear un ambiente diferente; esto, mediante actividades insólitas (que no tienen por qué suponer un gasto adicional, sino que apelando a la imaginación pueden ser sencillamente especiales), traerá un aire renovado a las relaciones familiares. No sólo se trata de buscar actividades para cubrir las vacaciones, es más bien crear una conciencia, un espacio simbólico donde los hijos puedan ser escuchados, atendidos en sus necesidades que, quizá, han estado abandonadas durante el año por parte de los padres y sus horarios imposibles. Se propone, por lo tanto, un afecto real, no una excusa que colma el sentido de la familia y sus satisfacciones mediante el consumo. Es un buen momento para reflexionar sobre ello.

En las familias con niños pequeños, sin embargo, existen otras preocupaciones, como es evitar las enfermedades propias del invierno o sobrellevarlas lo mejor posible sin angustias. La mayoría de ellas, según los especialistas, se suelen curar por sí solas, a pesar de que son necesarios tratamientos específicos para suavizar sus efectos. Es importante tener conciencia de ello, pues en estas fechas las salas de urgencias pediátricas se vuelven intransitables y los médicos no dan al abasto, por lo que es mejor prevenir, si ello es posible, o evitar las consultas innecesarias. Una buena información sobre las enfermedades comunes puede relativizar las preocupaciones y las visitas intempestivas a los hospitales. Para estos menesteres, además, se suele echar mano de abuelos y parientes desocupados. Efectivamente, conciliar horarios laborales y personales es una lucha que poco a poco se va ganando; un ejemplo de ello son las aportaciones de empresas para, por lo menos, suavizar los quebraderos de cabeza de los padres sobre la educación de sus hijos, tema delicado y sumamente importante.

Todas estas cuestiones son las que aborda este especial “Nacer & Crecer”, mediante la presentación de nuevas soluciones en materia de salud (tanto la de las mujeres, la de las embarazadas, como la de los niños y adolescentes); de educación (que tiene en cuenta los momentos tanto de ocio para estas fechas como para todo el año) y las novedades en cuanto a productos, buenas propuestas para ir pensando en los regalos navideños que, si bien necesitan una especial reflexión, tienen el deber de crear esa ilusión que los niños nunca pierden.