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La Vanguardia

Entrevista a Dr. Sergio Bonafonte Royo, cirujano oftalmólogo y director del CENTRO DE OFTALMOLOGÍA BONAFONTE

“No es necesario esperar a perder toda la visión para operarse”

Demorar una operación sencilla puede dificultar la cirugía y favorecer las complicaciones

En las últimas tres décadas se ha producido, más que una evolución, una verdadera revolución en la cirugía de las enfermedades oculares. El Dr. Bonafonte es el director del Centro de Oftalmología Bonafonte, y uno de los oftalmólogos con más libros publicados; en la actualidad se ha lanzado la segunda edición de “Retinopatía diabética”, un libro dedicado a la diabetes ocular, y la tercera edición de un texto y atlas de oftalmología general “Esquemas Clínico Visuales en Oftalmología” en el que colabora su hija Elena.

-¿Por qué un libro dedicado a la diabetes ocular?
Porque la retinopatía diabética (RD) es la principal causa de pérdida visual y de ceguera en personas de 25 a 74 años. Cada año se quedan ciegas unas 10.000 personas diabéticas. Tanto la pérdida visual como la ceguera se pueden evitar con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado.

 -¿Cómo surgió la idea del libro?
Hace unos 20 años ejercí como “Clinical Fellow en Retina y Vítreo” en el Departamento de Oftalmología del Hermann Eye Center (Hermann Hospital) de la Universidad de Tejas en Houston. Se acababan de publicar los resultados de unos importantísimos estudios multicéntricos sobre la RD. Aprendí las novedades directamente de los oftalmólogos que habían diseñado y dirigido los citados estudios. Era un momento ideal para publicar un libro sobre el tema. La primera edición apareció el año 1996 y luego se realizaron tres reimpresiones, y en el año 2006 la segunda edición. Es un texto dirigido a especialistas en oftalmología que ha tenido mucha difusión en España, Sudamérica y otros países de habla hispana.

Enfermedad Ocular: Retinopatía Diabética (RD)
-¿La diabetes aumenta?

Sí; en el mundo hay unos 150 millones de diabéticos y se estima que habrá unos 200 millones en el año 2010 y unos 300 millones en el 2025. La diabetes afecta del  2 al 6% de la población, a un 12% de los mayores de 65 años y a un 20% de los mayores de 80 años. La RD es una complicación relacionada con niveles inadecuados de azúcar en sangre durante largo tiempo.

 -¿Por qué aumentan tanto los casos de retinopatía diabética?
Antes de descubrir la insulina, los diabéticos morían antes de desarrollar la enfermedad ocular. Los tratamientos actuales aumentan la esperanza de vida de los diabéticos y por eso aumentan las complicaciones de la enfermedad, que afecta al 90% de personas con más de 20 años de diabetes. El tratamiento médico es un control estricto de los niveles de azúcar en sangre y de la hipertensión. Es beneficioso el control de las grasas y el colesterol. Son aconsejables los ejercicios ligeros, las dietas adecuadas y la supresión del tabaco y del alcohol.

-¿Cuándo se emplea el láser y la cirugía?
Cuando está amenazada la visión del centro de la retina o cuando existen vasos anormales que pueden sangrar. La cirugía está indicada cuando el láser es incapaz de controlar la enfermedad o no se puede realizar por existir hemorragias de vítreo o complicaciones graves en la retina. Con la cirugía se resuelven muchos casos antes condenados a la ceguera pero puede tener complicaciones incluso graves.

Cirugía de la catarata 
-¿Cómo se tratan las cataratas?

La cirugía es la única forma efectiva de eliminar una catarata y, según la Asociación Médica Americana, es el procedimiento de mayor impacto global en la calidad de vida de la población mundial.

 -¿Cuáles han sido los cambios más importantes en la cirugía de la catarata?
En menos de dos décadas hemos pasado de extraer el cristalino entero para después indicar unas gruesas gafas al paciente, a una técnica manual con implante de lentes rígidas hasta acabar con las modernas técnicas de ultrasonidos con incisiones cada vez más pequeñas (0.7 a 3 mm) implantando lentes plegables. Antes se realizaba la cirugía bajo anestesia general con varios días de ingreso en clínica y ahora se realiza,  con anestesia local o tópica (sólo con gotas) y sin ingreso en clínica.

 -¿Qué novedades existen en la cirugía de cataratas?
Muchas. La catarata se extrae con ultrasonidos. Los nuevos equipos tienen una nueva forma de ultrasonido torsional (OZIL) más eficiente, con menor consumo de suero y de ultrasonidos y menor trauma operatorio. Tienen un sistema especial (AquaLase) que permite delaminar la catarata con microimpulsos de suero o solución salina para luego aspirarla reduciendo algunas complicaciones de los ultrasonidos.

 -¿La cirugía de catarata es un procedimiento seguro?
Muy seguro, pero como en cualquier cirugía, pueden aparecer complicaciones y por ello nunca se deben ofrecer garantías totales antes de la intervención. Usualmente el paciente no siente dolor ni en la cirugía ni en el postoperatorio y la visión se recupera de forma muy rápida. No es necesario esperar a perder toda la visión para operarse. Esperar demasiado puede dificultar la cirugía y favorecer las complicaciones.

Cirugía refractiva
-¿Qué información obtienen de los modernos equipos diagnósticos?

Proporcionan cada vez más datos fiables del estado de la córnea (grosor, curvatura, potencia) antes y después de la cirugía. Curiosamente al conocer más el estado del ojo limitamos las indicaciones de la cirugía y la desaconsejamos a muchos casos que antes se operaban.

 -¿Qué ofrecen los modernos láseres?
Por una parte permiten realizar cortes más precisos que los sistemas mecánicos (microqueratomos) y por otra permiten ahorrar tejido corneal, y realizar el tratamiento con mayor velocidad y mejor seguimiento del ojo consiguiendo una mejor calidad visual.

 -¿Qué novedades hay en el tratamiento de la vista cansada?
Los láseres modernos  tienen incorporado un programa para tratar la vista cansada, pero debemos usarlos con mucha prudencia hasta que no conozcamos más datos de su seguridad y eficacia a corto y largo plazo.

Inyecciones intravítreas
-Háblenos de las inyecciones intravítreas.

Es un tratamiento de gran actualidad. Desde el 2005 disponemos de los denominados fármacos antiangiogénicos y con ellos podemos frenar la pérdida visual y en muchos casos mejorar la visión perdida en varias enfermedades vasculares del ojo, cuando se forman en la retina vasos anormales que sangran con facilidad y hacen perder visión.

 -¿Desde el 2005?
Sí, sí. Es una auténtica novedad: la era de los antiangiogénicos. Para algunos comparable a la era de los antibióticos. Pronto tendremos muchos disponibles.

 -¿En qué enfermedades se emplean?
Han sido aprobados para tratar la forma húmeda de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una enfermedad que afecta a un 20-30% de las personas mayores de 65 años. Sin tratamiento se pierde la visión central. Las inyecciones son efectivas en la forma húmeda de la enfermedad en la que se forman membranas que sangran y destruyen la mácula.
 -¿Es un tratamiento urgente?
Sin duda. Las membranas crecen con rapidez y sin tratamiento puede perderse la visión en unos meses. El tratamiento debe realizarse lo antes posible pues sólo es efectivo en las membranas recientes.

 -¿Son útiles en otras enfermedades oculares?
Se emplean entre otros, en ojos con líquido en el centro de la retina (edema macular), en diabéticos, operados de cataratas, uveítis y trombosis de venas retinianas, en retinopatías diabéticas graves, y para controlar inflamaciones intraoculares.

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Vision artificial: ¿Esperanzas de futuro?

Cada día hay nuevos y espectaculares avances pero estamos muy lejos de la meta deseada. Hay avances en el empleo de células madre, hay resultados iniciales con el implante de microchips en la retina, para que los ciegos puedan ver la luz y distinguir los movimientos e incluso los contornos de las cosas y se están probando cámaras artificiales conectadas al cerebro para reemplazar al ojo.

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