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La Vanguardia

Daniel Núñez, Director de Ingeniería, Servicios e Ingeniería de Seguridad en Maquinaria, SeIS Maquinaria

Seguridad en máquinas, el gran dilema

Hace unos días, un conocido mío fuera del ámbito laboral me preguntaba, “En confianza, realmente ¿qué tengo que hacer con mis máquinas?”

Les pondré en antecedentes. Mi conocido es propietario de una mediana empresa, de origen familiar y de entre 20 y 25 empleados. Para poder producir el material que posteriormente venden, disponen de una serie de máquinas encargadas de fabricar su producto. Este grupo de máquinas tiene una antigüedad que va de los 30 años para la más veterana hasta un año escaso para la más moderna. Lógicamente, el propietario -mi conocido- no conoce en profundidad la legislación actual sobre máquinas y equipos de trabajo: bastante tiene con ejercer de gerente de su empresa.

El grado de conciencia que se está desarrollando actualmente en España en temas de seguridad industrial, ya sea debido a la presión que ejerce el Estado, la Unión Europea, las Comunidades Autónomas o las propias empresas, está dando sus frutos. Esto hace que nuestro país esté dando los pasos necesarios para llegar al mismo nivel en términos de seguridad industrial que nuestros vecinos Francia, Alemania, Holanda o Italia, por poner algún ejemplo. No obstante, aún existe bastante desconocimiento en lo relativo a la seguridad en maquinaria, tanto desde las propias empresas que se dedican a vender productos de seguridad, como por parte, por ejemplo, de los servicios de prevención ajenos que intentan asesorar a los empresarios como pueden.

En este sentido, uno de los principales problemas de muchos servicios de prevención es que no disponen de los profesionales necesarios para asesorar en maquinaria ya que su personal no suele tener formación técnica. Los técnicos en prevención de riesgos que trabajan en este tipo de servicios de prevención suelen provenir de carreras o especialidades de humanidades.

Recientemente, los fabricantes de productos de seguridad también se han convertido en asesores de seguridad para los empresarios a los que les suministran sus productos. Este tipo de empresas sí suele tener personal formado desde el punto de vista técnico que, sin embargo, carece de conocimientos de prevención y legislación.

¿Quién es el afectado?: por supuesto, el empresario - el propietario de la máquina - porque su maquinaria no es segura, porque no cumple con las disposiciones mínimas de seguridad del Real Decreto 1215/1997 o porque las máquinas nuevas que adquiere no cumplen con los requisitos de seguridad del Real Decreto 1435/1992 o no incorporan el obligatorio Marcado CE.

Muchas veces el empresario se cree cubierto porque tiene un servicio de prevención ajeno, que es una empresa a la que contrata y paga una “anualidad”. La verdad es que no es así. La realidad es que, aunque los servicios de prevención hacen más de lo que propiamente deben, y muchas veces más de lo que tienen contratado con su cliente, también es cierto que dejan un hueco importante en lo relativo a la seguridad de las máquinas. Tanto el empresario como el trabajador siguen estando descubiertos en lo que se refiere a accidentalidad y responsabilidad.

Desde SeIS Maquinaria aconsejamos que cualquier modificación, adecuación o reconversión de maquinaria que afecte a la seguridad de la misma la realicen empresas con personal preparado como el de SeIS Maquinaria, que sepa tanto de normativa y legislación referente a máquinas como de los aspectos técnicos y los principios de ingeniería usuales en maquinaria en general. Es tan importante colocar una protección fija o perimetral a la distancia correcta según la norma EN 294, como cablear un interruptor de seguridad de una puerta de acceso en categoría dos o tres según la norma EN 1.088, o desconectar correctamente la potencia de la máquina en caso de parada de emergencia.

Es fundamental que tanto antes como después de realizar cualquier intervención en una máquina se analicen todas las deficiencias de seguridad que puedan existir en la misma, que se propongan las posibles soluciones -preferentemente de acuerdo con la normativa- y que se plasmen todas las acciones a realizar en un documento que sirva para justificar el qué, el cómo, el cuándo y el por qué se ha llevado a cabo esa intervención.

Mi respuesta al empresario, al conocido, al que hacía mención al principio del texto es que realmente, lo que debe hacer es analizar sus máquinas, por lo menos, según las disposiciones de seguridad del Real Decreto 1215/1997. Le recomiendo realizar primero un estudio de seguridad que detecte en qué puntos sus máquinas no son conformes con estas disposiciones de seguridad y cuáles sí. De esta forma, las conformidades quedarán documentadas y las no conformidades quedarán analizadas, con una propuesta de solución. El segundo paso será ejecutar las acciones correctoras de las disposiciones no conformes. Esto puede implicar una reconversión de la máquina que puede afectar a la misma tanto desde el punto de vista mecánico, como de los circuitos eléctricos, la neumática, la hidráulica, etc. Una vez reconvertida, se debe volver a plasmar en el documento las acciones correctoras.

De esta manera, el empresario no quedará sólo más cubierto legalmente en lo relativo a la responsabilidad, sino que sus máquinas -y esto es lo más importante- serán lo más seguras posible.