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La Vanguardia

Dra. Josefina Llagostera Benedico, Pediatra

Vacaciones de invierno en familia

Estamos inmersos en plenas vacaciones de Navidad y con ellas algunos días para compartir con nuestros hijos. Las Navidades, fiestas familiares por excelencia, son un buen momento para escapar unos días de la ciudad, viajar, conocer nuevos rincones, hacer deporte y descansar.

El control y seguridad que intentamos aplicar en el día a día de nuestros hijos se ve roto con la llegada de este breve periodo vacacional; por consiguiente, “abrir bien los ojos” e intentar controlar las nuevas situaciones de riesgo constituyen un elemento básico y fundamental para evitar situaciones no deseadas.

En los viajes
Si aprovechamos estos días para viajar intentaremos no hacer grandes rutas y adaptar el viaje a la edad de nuestros hijos, será más gratificante para todos. Si viajamos en coche, la seguridad es imprescindible: no dudaremos nunca en llevar a los niños sentados y atados en las sillas homologadas y adecuada según la edad. No existe excusa para incumplir esta norma. Intentaremos no circular más de dos horas seguidas, parando para descansar los mayores y aprovechando  para que los pequeños jueguen y corran. Durante el viaje, si no duermen intentaremos que escuchen música, cantaremos con ellos, es un buen momento para explicar cuentos o realizar adivinanzas.

En cualquier viaje siempre llevaremos agua y comida (bastoncitos, galletas, fruta...). Si utilizamos bicicleta, no nos olvidemos del casco. Si vamos a  esquiar el uso del casco, las gafas y el protector dorsal son necesarios. La crema solar es imprescindible. La ropa de abrigo es importante, pero recordemos que los interiores suelen estar acondicionados con calefacción y que los cambios bruscos de temperatura predisponen a los resfriados.

Si viajamos a un país exótico recordar pedir consejo con antelación a los expertos, revisar las vacunas del niño y las que deberíamos poner según la zona. Las diarreas suelen ser frecuentes, en caso de gastroenteritis ofrecer suero de rehidratación oral en pequeñas cantidades y no forzar la ingesta de alimentos.

¿Qué llevar encima?
No olvidemos la documentación, principalmente la cartilla sanitaria. Un botiquín puede sernos de gran utilidad, en él no faltará: protección solar; antitérmicos (paracetamol), que no daremos si la temperatura axilar es igual o inferior a 38ºC ya que el primer antitérmico debe ser siempre las medidas físicas (desnudar al niño y bañarlo con agua templada); analgésicos y antiinflamatorios (ibuprofeno); pomada para las picaduras de insecto; termómetro; gasas; tiritas; antiséptico para las heridas y suero fisiológico para limpiar heridas, lavados nasales u oculares en caso de conjuntivitis o cuerpo extraño en ojos. En casos especiales antihistamínicos, si nuestro hijo suele tener reacciones alérgicas e inhaladores (salbutamol) en caso de asma o bronquitis frecuentes.

Finalmente intentemos no dejarnos llevar por el consumismo de estas fechas y aprovechemos estos días para reír, jugar, hablar y soñar con nuestros hijos. En definitiva educarlos en valores y ayudarlos a “crecer”. Las experiencias positivas y sin problemas siempre dejan un grato recuerdo. Felices Fiestas. 

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Consejos para las reuniones familiares

Durante las reuniones familiares las sobremesas suelen ser largas, las discusiones apasionadas y el desorden suele reinar en la cocina, salas, habitaciones y comedores. Paquetes, juegos, bolsos, abrigos, platos y cazuelas con frecuencia están al alcance de nuestros hijos e hijas y por lo tanto el riesgo de accidentes aumenta. Estos consejos pueden ayudarnos a evitarlos:

- Que los niños no entren en la cocina, es uno de los lugares más peligrosos de la casa, evitaremos así quemaduras, ya sea con los fogones o con la comida caliente, o  que puedan ingerir algún líquido de limpieza.

- Recoger los objetos de regalo y juguetes, principalmente si existen piezas pequeñas y tenemos menores de tres años, por el riesgo de atragantamiento que existe.

- Proteger las escaleras y los balcones.

- Que los fármacos y productos de limpieza nunca estén a la vista y al alcance de los niños. Siempre tienen que permanecer cerrados y a una altura que ellos no puedan llegar. Si sospechamos que hay fármacos en la mesita de noche o en algún bolso, cerraremos la habitación.
Una buena recomendación sería que los adultos nos organizáramos de tal forma que alguien controlara a los niños.