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La Vanguardia

Núria Camps i Bellonch, Subdirectora del Servicio de Psicologia Clínica. Fundació Puigvert

Infertilidad, técnicas de reproducción asistida y desarrollo infantil

Margared Mead afirmaba que para educar a un solo niño se precisa la participación de toda la sociedad. Bajo este principio de la insigne antropóloga, entendemos que todos los dispositivos del sistema social cuya intervención puede tener algún efecto o influencia en el desarrollo de la vida infantil, deberían estar profundamente comprometidos con la responsabilidad que encierra este enunciado.

En la sociedad actual se tiende a la planificación de todas las actividades y la búsqueda de los hijos no es una excepción. Desde que los anticonceptivos permitieron tener control de la natalidad hasta hoy, que la biomedicina permite ayudar a tener hijos a parejas con graves dificultades para procrear, la búsqueda de los hijos ha dejado de ser un acontecimiento librado al azar para convertirse en una de las decisiones que tiene más trascendencia en la vida de una persona.

Los sociólogos afirman que la cuestión de tener o no tener hijos es una de las decisiones que entraña mayor responsabilidad de nuestras vidas y que esta toma de decisión es la que genera más estrés en la trayectoria vital de un sujeto y en la dinámica de las parejas. Además, las características de la vida moderna, como el hecho de que muchas mujeres de hoy son madres y profesionales que viven la duplicidad de funciones con entusiasmo pero con dificultad, y que los hombres jóvenes, más comprometidos en la crianza de los niños, también meditan el momento de la paternidad, aún añaden más complejidad a esta toma de decisión.

Las parejas que tras estas vicisitudes determinan tener hijos y ven su deseo impedido, se encuentran en una encrucijada muy desestabilizadora y bajo este estado acuden a la consulta de los especialistas. Quienes ven dificultado su deseo de procrear sufren un golpe muy intenso a su proyecto vital y esto supone un esfuerzo emocional muy grande que cuesta mucho sobrellevar sin perder la estabilidad. De hecho, existen estudios que muestran los múltiples efectos adversos que sufren muchas de las personas afectadas por problemas de fertilidad, tanto en forma de síntomas somáticos como en la vida familiar, social y laboral.
La mayoría de hombres y mujeres que consultan por problemas de fertilidad constituyen parejas que otorgan un gran valor a la parentalidad y que no desean traer hijos al mundo simplemente para cumplir con un mandato de la especie, sino que desean que sus hijos vengan al mundo en un contexto saludable donde poderlos ayudar a crecer y desarrollarse. Muchas veces tienen preguntas e interrogantes acerca de cómo enfrentar la crianza y también acerca de cómo poder comunicar de forma adecuada la información sobre estos orígenes a sus hijos en el futuro.

El nivel actual de conocimientos permite asegurar que los padres que reciben a su recién nacido en un estado de mayor equilibrio psicofísico pueden enfrentar mejor la inquietud que despierta el proceso de crianza, lo cual es de capital importancia para la acogida y el desarrollo de los niños. Este marco muestra que la clínica de la fertilidad es muy compleja y que la experiencia que viven las parejas que nos consultan es, desde el punto de vista humano, muy dolorosa.
Es por esta razón que nuestro Gabinete de Reproducción Asistida contempla la asistencia a las parejas infértiles desde una perspectiva amplia que no queda circunscrita solamente al éxito terapéutico para conseguir embarazos a término a toda costa. El objetivo que anima a nuestro equipo asistencial es el de ofrecer una atención clínica a las parejas que nos consultan con problemas de fecundidad que vaya más allá de las exploraciones de sus cuerpos y contemple la singularidad de las personas y sus situaciones vitales para poder evaluar con precisión la terapéutica más adecuada en cada caso.

A nuestro modo de ver, toda esta complejidad se debe abordar desde el marco de un equipo interdisciplinario compuesto por todos los especialistas necesarios para dar una respuesta global a esta problemática. Nuestro equipo de trabajo está integrado por andrólogos, ginecólogos, endocrinólogos, biólogos y psicólogos que permanentemente tratan de aunar sus conocimientos no sólo para encontrar la técnica más apta para que cada pareja resuelva sus problemas de fertilidad, sino también establecer el cómo, dónde  y cuándo la técnica pueda ser más oportuna y eficaz para ayudarles a encontrar las mejores condiciones y el mejor camino para llegar a ser padres.