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La Vanguardia

Entrevista a Santiago Luengo, Director General de SECUVITA

“La criopreservación no está reservada sólo a clases privilegiadas”

El objetivo de Secuvita es asegurar la máxima calidad en todo el proceso de preservación de células madre

Cada vez son más los padres que deciden conservar la sangre procedente del cordón umbilical de sus hijos con el fin de tratar posibles enfermedades que puedan desarrollar en un futuro. Una decisión que, frente a lo que se pensaba hace algunos años, está al alcance de cualquier familia. Secuvita, con miles de conservaciones en su haber, se encarga de realizar el proceso con el máximo rigor.

-¿Cuándo empieza a funcionar Secuvita y cuáles son los objetivos que persigue?
Comenzamos a ofrecer nuestros servicios de criopreservación a las familias españolas en abril de 2006 y nuestro objetivo es realizar todo el proceso con la mayor calidad. Hay muchas formas de hacerlo, pero sólo una de hacerlo bien. Eso significa cumplir los protocolos establecidos con el máximo rigor y bajo el estricto cumplimiento de las normas GMP, que vigilan aspectos tan diversos como la extracción, transporte, proceso de criopreservación, almacenamiento y todas las acciones que complementan este proceso, como trazabilidad de la muestra, recogida, etc. Tenemos unas 35 personas distribuidas por toda España, 20 de ellas en nuestras oficinas centrales de Madrid, y para comienzo de año contaremos con una nueva sede en Barcelona.

 -¿En qué consiste el proceso de conservación de células madre de Secuvita y cómo lo pueden llevar a cabo las familias?
Es un proceso complejo, pero a las personas que contratan nuestros servicios les resulta sencillo. Las familias suelen llamar solicitando información y, tras contestar a todas sus preguntas, si están interesados se les envía un borrador de contrato, un documento de anamnesis y otro de diagnóstico para certificar que la madre no padece hepatitis, sífilis o sida. Una vez que tenemos toda esta documentación, y tras un abono de 490 euros, la familia recibe el kit con el que tendrán que desplazarse a la maternidad el día del parto, junto con un documento de consentimiento informado para la clínica. En el par de minutos siguientes al nacimiento del bebé se desinfecta el cordón y se extrae la sangre residual de la placenta a través de él. La muestra se guarda en una bolsa que se cierra con tres pinzas y será transportada con geles especiales para que vaya a una temperatura adecuada y llegue en perfectas condiciones. Secuvita pasa a retirarla del hospital y la lleva al aeropuerto. Estará en Alemania en unas 24 o 26 horas y una vez allí comienza el complejo proceso de la criopreservación. La sangre se cambiará a otra bolsa y en paralelo se procederá a hacer una serie de cultivos y estudios para asegurarnos de que no hay presentes bacterias o virus. Este proceso nos llevará unas 6 u 8 semanas, aunque la sangre se criopreserva en las dos horas siguientes a su llegada. Si los resultados son satisfactorios podremos decir que hemos obtenido un medicamento, una bolsa de sangre especialmente preparada para nuestro bebé, con la máxima calidad. Entonces se emite un certificado que llegará a nombre de la mamá y el bebé, y es el momento en el que la familia nos abona los 1.500 euros restantes. La cuota anual por mantenimiento es de 90 euros y comienza a pagarse al año del nacimiento.

 -Secuvita tiene entre sus objetivos el cumplimiento de protocolos de seguridad y calidad en el proceso de conservación de células madre en bancos alemanes, donde existen rigurosas leyes…
Cada paso de la criopreservación tiene sus protocolos, desde las llamadas a nuestros clientes hasta la recogida y transporte de la muestra, pasando por la propia extracción, que deberá firmar el ginecólogo y en donde quedan reflejados los datos del centro hospitalario, de la persona que la ha llevado a cabo, de la madre, el bebé y de la extracción en sí. Para Secuvita, lo que no está documentado y firmado es que no se ha hecho, lo que se traduce en un producto de gran calidad que puede ser utilizado para cualquier necesidad terapéutica futura.

 -¿Por qué no está del todo implantada la necesidad de criopreservar células madre en nuestro país? ¿Falta información o es que cuesta pensar a largo plazo?
Falta información y eso ha provocado que llevemos diez años de retraso con respecto a Europa. En nuestro país, la criopreservación se ha empezado a conocer un poco más desde que los Príncipes de Asturias decidieron conservar la sangre de la Infanta Leonor. Es entonces cuando la población descubrió que era algo que se podía hacer fácilmente y que no estaba reservado sólo a clases privilegiadas. El aspecto económico no es el que echa atrás a las familias, sino la falta de información y de apoyo de las autoridades sanitarias hacia la conservación y la donación, ambas muy necesarias en nuestro país. Estamos hablando de un tema ligado al concepto de propiedad. En la mayoría de los países europeos aseguran a los padres que nadie podrá disponer de la sangre de su bebé, mientras que en España toda persona que quiere preservar su sangre ha de firmar un documento en el que se especifica que, en caso de necesidad, se tendría que ceder a cualquier paciente de cualquier lugar del mundo. Esto hace que muchas familias españolas prefieran conservarla en otro país de la Unión Europea donde se especifique que esa sangre es propiedad del bebé o de sus tutores legales hasta que cumpla 18 años. Este aspecto es el que frena la aparición de bancos privados en España. Si los hubiera contribuirían a un aumento no sólo de la comodidad para los padres, sino también de la inversión, la investigación y el empleo en nuestro país.

-¿Qué opina del reciente descubrimiento acerca de la posibilidad de obtener células madre mediante tejidos y, por tanto, eliminando la cuestión ética del uso de posibles embriones para tal fin?
La sangre del cordón no está inmersa en ningún tipo de polémica ética sobre su uso. Todo el mundo está de acuerdo en que contiene una serie de células muy útiles para el tratamiento de diversas enfermedades e incluso el Vaticano, hace un par de años, hizo una declaración que favorecía la investigación en este campo. La noticia de que a través de células epiteliales se han desarrollado otras células hay que matizarla. En primer lugar, para conseguir estos resultados hay que seguir utilizando embriones. Tampoco sabemos las consecuencias de la reprogramación celular a la que se han sometido estas células de nueva creación y no sabemos cómo reaccionarán en un futuro. Y por último, son resultados muy preliminares. No se espera ningún tipo de aplicaciones clínicas en los próximos 10 o 15 años, por lo que estamos hablando de algo no definitivo y que no está en conflicto con la conservación de sangre del cordón umbilical. El momento del nacimiento es el único que posee el ser humano para conservar tanta cantidad de células de calidad que pueden ser utilizadas en un futuro.

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Iniciativas solidarias

“En Secuvita nos sentimos muy cerca de los padres y queremos ir un poco más allá de los servicios que ofrecemos”, afirma el Director General de la compañía, Santiago Luengo. Por ello, y con la solidaridad como premisa, se ha puesto en marcha la Iniciativa Hermanos. A las familias que han tenido la desgracia de ver que su hijo ha desarrollado algún tipo de tumor tratable con altas dosis de células madre, Secuvita les ofrece la posibilidad de conservar la sangre de sus posteriores hermanos de una manera totalmente gratuita. La compañía también ofrece una ayuda de 5.000 euros a fondo perdido para aquellos padres que tengan que hacer frente a un tratamiento por cáncer de un niño menor de edad que haya preservado su sangre con Secuvita. Por último, la compañía está inmersa en otras iniciativas y proyectos para la infancia, muchas de ellas orientadas al tercer mundo, que serán presentadas en breve.

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¿Por qué conservar la sangre?

Hay unas 300 empresas en el mundo dedicadas al estudio de medicina regenerativa en diferentes campos. Uno de los objetivos de Secuvita es tratar de desvelar los posibles beneficios terapéuticos que se derivan de un proceso correcto y de gran calidad de criopreservación. Cada día se están descubriendo nuevas aplicaciones y los resultados comenzarán a verse en un plazo no superior a cinco años.
Uno de los campos de investigación más importantes es el infarto cerebral, donde ya se están consiguiendo avances importantes. Según el Director General de la compañía, Santiago Luengo, “estamos trabajando en esta disciplina con resultados espectaculares en ovejas. A los animales se les provoca un infarto y se les repone la sangre que se les extrajo del cordón umbilical cuando nacieron para estudiar cómo mejoran. Se piensa que en un escenario de cinco años se pasará a los ensayos clínicos en humanos”. Otra área de interés es la diabetes tipo 1 o diabetes juvenil, una enfermedad que puede ser desarrollada por el 4% de la población y en donde ya se están viendo resultados en niños que conservaron la sangre de su cordón umbilical. Por último, también se está investigando en el área cardiovascular, concretamente en infartos de miocardio. En este campo, los investigadores tratan de conocer qué cantidad se debe aplicar según el tipo de paciente y mediante qué vía hay que hacerlo.

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