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La Vanguardia

Dr. Bernat Serra Zantop, Jefe del Servei d’Obstetrícia

Las etapas del embarazo

La decisión tan importante de afrontar la maternidad suele ser hoy en día adoptada de forma planificada. Una vez embarazada, siempre y cuando no concurran complicaciones, la mujer podrá seguir realizando una vida normal. La evolución de los cambios que experimentará la mujer permite diferenciar tres épocas del embarazo, que aproximadamente coinciden cronológicamente con los trimestres de la gestación.

Primer trimestre
Son frecuentes el aumento del volumen y sensibilidad de las mamas, la necesidad de orinar mayor número de veces y el tener peores digestiones, con tendencia al meteorismo. Por efecto de la progesterona, la mujer puede presentar mayor irritabilidad, un decaimiento del estado de ánimo y somnolencia. Durante el primer trimestre se recomienda mantener la prescripción de suplementos de yodo y ácido fólico. El incremento de peso materno durante esta primera fase del embarazo no suele superar los 2-3kg. La embarazada debe cambiar sus hábitos alimentarios y adaptarlos aumentando en mayor proporción la ración diaria de proteínas (carne, pescado, etc.) que de grasas e hidratos de carbono. Debe intentar distribuirse la dieta en cinco comidas diarias: desayuno (20%), almuerzo (10%), comida (30%), merienda (10%) y cena (30%). Conviene beber abundante agua durante todo el embarazo, hecho que ayuda a prevenir las infecciones de orina y aliviar el estreñimiento. Antes de finalizar el primer trimestre se realizará la primera ecografía, que permitirá evaluar el número de embriones, y en caso de embarazo múltiple determinar el tipo de gemelaridad, establecer la edad precisa de la gestación y descartar la existencia de patología. Aproximadamente en un 15% de los embarazos se produce un aborto durante el primer trimestre. La inmensa mayoría de las pérdidas se producen antes de las nueve semanas, por lo que una ecografía realizada a las 8-9 semanas que demuestre que el embarazo evoluciona satisfactoriamente, prácticamente descarta esta posibilidad.

Segundo trimestre
Suele ser el más confortable, puesto que suelen haber desaparecido los síntomas molestos del primero y la embarazada todavía no sufre la pesadez del tercero. Durante estos tres meses la mujer engordará entre 1 y 2kg al mes y empezará a percibir los movimientos fetales. Es en esta fase del embarazo en que se realizan la amniocentesis, si está indicada, y la ecografía para descartar posibles malformaciones. A partir de este trimestre se recomienda a la embarazada acudir a las sesiones de preparación al parto.

Tercer trimestre
La mujer engordará otros 4 o 5kg, fundamentalmente a expensas de la retención de líquido, hecho que puede condicionar una importante sensación de pesadez, dolores lumbares y la aparición de edemas en las piernas, así como el empeoramiento de las varices y hemorroides. En este trimestre los esfuerzos físicos enseguida agotan a la mujer. Es durante estas últimas semanas que la mujer siente mayor preocupación por el momento cada vez más cercano del parto.

El parto
El empleo prácticamente generalizado de la anestesia epidural para el tratamiento del dolor, tanto del parto vaginal como de la cesárea, ha significado sin lugar a dudas un avance para afrontar este momento con menor grado de ansiedad. La reciente tendencia por un lado a requerir un parto no intervenido ni medicalizado y, por el extremo opuesto, a requerir una cesárea sin indicación médica deberá motivar un diálogo del obstetra con la mujer embarazada para realizar una  valoración personalizada de las ventajas e inconvenientes de las diferentes opciones de parto. Esto sí, prescindir hoy en día de los métodos de control durante el parto que han permitido reducir las cifras de mortalidad fetal intraparto y materna a guarismos mínimos constituye un retroceso injustificable.