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La Vanguardia

Mª Teresa Bassons Boncompte, Secretaria del Consell de Col•legis Farmacèutics de Catalunya

La dispensación del farmacéutico en beneficio del paciente

El farmacéutico es un profesional sanitario experto en medicamentos y, en ocasiones, el único que conoce toda la medicación que toma un paciente. Su condición de proximidad y confianza con las personas que diariamente acuden a la farmacia pone en evidencia su capacidad para resolver situaciones en las que se requiere una dispensación terapéutica acertada.
 La dispensación es la entrega por el farmacéutico de un medicamento, informando al paciente de su uso adecuado. La mayoría de medicamentos necesitan receta médica para su dispensación, pero también los hay que no la requieren, porque no es necesario un diagnóstico previo o porque son para tratar síntomas menores. En éstas y otras muchas situaciones es donde el farmacéutico tiene un papel fundamental.
La prescripción y la receta, aun no siendo lo mismo, a menudo se asimilan y confunden. Puede haber prescripción sin receta y puede emitirse una receta aunque en ese mismo momento no se haya realizado la prescripción. La prescripción médica de un medicamento es la consecuencia de una decisión terapéutica del médico para un paciente en concreto después de realizar un diagnóstico. La receta médica es el documento donde se transcribe el medicamento o producto sanitario objeto de la prescripción. No siempre el binomio prescripción-receta es imprescindible.
 Las problemáticas en que se encuentran los pacientes o personas sanas, que necesitan un medicamento concreto que requiera receta médica, son múltiples y en ocasiones difíciles o imposibles de resolver con la normativa actual de receta médica del año  1986.
 Entre las más comunes nos encontramos con los anticonceptivos y otros medicamentos que se prescriben por un tiempo que excede sobradamente los diez días de validez  que tiene legalmente una receta y que saturan inútilmente las consultas médicas, y por tanto el sistema sanitario; o la prescripción de medicamentos crónicos o de toma continuada, como los antihipertensivos, hipolipemiantes, etc.
 Asimismo, en la dispensación de la medicación habitual en la que el paciente no ha podido ir a buscar la receta o se encuentra fuera de su entorno habitual, el farmacéutico debe de disponer de mecanismos de comunicación con el médico e información necesaria para poder dispensar un medicamento imprescindible (antidiabéticos, antimigrañosos, antidepresivos…) para un paciente, sin que por ello cometa una infracción.
 Éstas y otras situaciones de urgencia son frecuentes en el día a día en las farmacias y el dilema que se plantea el farmacéutico en estos casos es, o bien dejar al paciente sin su medicación, muchas veces imprescindible para su salud, o dispensarlo bajo su responsabilidad pero sin un marco legal que contemple estas situaciones que por frecuentes son ya muy habituales.
 Es necesario revisar la normativa vigente, facilitar a cada profesional sanitario los instrumentos necesarios para poder ejercer con garantías su profesión y evitar en lo posible la burocratización de las mismas; mejorando la información y comunicación entre profesionales. Es necesario definir qué medicamentos y en qué situaciones el farmacéutico puede dispensar un medicamento prescrito por un médico si el paciente no presenta la receta correspondiente, teniendo como objetivo la necesidad del paciente de poder obtener su medicación y seguir su tratamiento con seguridad y eficacia.