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La Razón

Entrevista a Javier Ibáñez y Gonzalo Fernández de Valderrama, socios fundadores de Ibáñez & Fernández de Valderrama Abogados

"El empresario debe cuidar el aspecto documental de sus operaciones como medida preventiva ante futuras controversias y eventualidades"

Este despacho fue fundado en 1991, siendo sus socios actuales Javier Ibáñez y Gonzalo Fernández de Valderrama. Tras quince años de actividad, está integrado en la actualidad por ocho profesionales y cuenta con colaboradores en Marbella, Bilbao, Portugal y EEUU. Asimismo, ambos son Consejeros en diversas empresas así como Miembros del Consejo de Administración de dos compañías que cotizan en bolsa, Jazztel y Faes Farma, respectivamente.
¿Qué tipo de actividad realiza Ibáñez & Fernández de Valderrama Abogados?
Somos un despacho centrado fundamentalmente en el asesoramiento integral de empresas en el ámbito civil, mercantil y procesal. Nuestros clientes proceden de sectores muy diversos, desde banca a empresas inmobiliarias, constructoras, de seguros, de servicios o de Internet, con especial incidencia en la empresa de carácter familiar. Asimismo, asesoramos también a personas físicas en toda la problemática relacionada con reclamaciones, compraventas, arrendamientos,  herencias, etc.
 -¿Qué recomendaciones darían a quienes administran una empresa?
Desde un punto de vista societario es esencial guardar todas las formalidades para evitar dilaciones o impugnaciones que puedan suponer cualquier ralentización de la actividad de una empresa y ser consciente de las decisiones que se están adoptando y de las responsabilidades  que se pueden derivar de ellas. Asimismo, desde el punto de vista de la actividad, es importante que el empresario cuide no sólo el aspecto económico sino también concienzudamente el soporte documental de todas las operaciones que lleva a cabo como prevención ante futuras controversias; de hecho nosotros como Abogados, nos enfrentamos a veces a un desorden en la documentación y antecedentes que debilitan su defensa.
 -¿Qué grado de conocimiento tiene el empresario sobre la situación y posibilidades que ha abierto la nueva Ley Concursal?
Aunque la nueva Ley introduce importantes novedades en la ordenación y tramitación de las situaciones de crisis empresarial, todavía no existe una conciencia clara acerca de los cambios que la misma introduce tanto desde el punto de vista procesal como sustantivo. La actual Ley acaba, entre otras cosas, con la diversidad de procedimientos y de instrumentos normativos dispersos que caracterizaban la anterior regulación, mejorando ciertos aspectos de la situación de los acreedores ordinarios.
 -Ciertos colectivos critican la pésima situación patrimonial de las empresas que llegan a concurso y que, por tanto, acaban en quiebra. ¿Cómo se puede superar esta situación?
Ciertamente la situación patrimonial de las empresas en crisis ha sido motivo de preocupación en sentido doble: por un lado el procedimiento concursal en sí mismo se dilataba de una forma poco razonable, perjudicando seriamente el valor del patrimonio del deudor y, por el otro, el propio empresario tomaba la decisión de iniciar la quiebra o suspensión de pagos generalmente cuando ya era muy tarde. La nueva Ley combate este efecto adverso en varios frentes, por ejemplo, definiendo de una manera más concreta las circunstancias que permiten la apertura del concurso, dotándolo de una mayor profesionalidad en cuanto a su administración, definiendo con más claridad los plazos y los términos procesales, favoreciendo el mantenimiento del valor patrimonial del concursado durante la tramitación del procedimiento que evite la fatal paralización de las actividades empresariales, como ocurría antes.
 -¿Qué aconsejan a una empresa familiar que se enfrenta a una situación de crisis ante el hecho sucesorio?
El cambio generacional es el principal problema al que se enfrentan las empresas familiares, siendo su planificación determinante para su futuro. Para ello han de considerarse no sólo las peculiaridades jurídico económicas de la empresa sino también las particularidades del entorno familiar en que se desenvuelve. Es aconsejable introducir en los estatutos mecanismos que prevean restricciones en la transmisión de la condición de socio, que permita mantener el control en un determinado núcleo familiar. También es aconsejable la elaboración de un protocolo familiar que complemente los estatutos, para que las disensiones en el seno familiar no incidan en le devenir de la empresa. 

Ibáñez & Fernández de Valderrama Abogados

P. de la Castellana, 164, 28046, Madrid, Madrid, España

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