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La Vanguardia

Nestor Turró Homedes, Presidente del Gremio de Constructores de Obras de Barcelona y Comarcas

Una industria indispensable

El sector de la construcción ha sufrido un profundo cambio en las últimas décadas. No sólo en la actividad, en la que todavía conviven técnicas milenarias, como la cocción de un mahón o la utilización de la plomada, con la aplicación de las últimas tecnologías, sino también en la naturaleza de las empresas que la desarrollan.

En los últimos 30 años hemos pasado de un modelo de empresa integrada horizontalmente, que disponía de todo tipo de recursos y especialistas en plantilla para realizar un proyecto, a un nuevo modelo vertical en el que destaca la figura de la subcontratación especializada.  El motivo es doble. Por un lado la naturaleza cada vez más compleja de los proyectos y por otro el extraordinario avance técnico de aplicaciones y productos prácticamente inabarcable, técnica y económicamente,  desde una única estructura empresarial.

Fruto de este fenómeno se ha generado toda una industria auxiliar alrededor de la actividad tradicional. De este modo han aparecido nuevas herramientas, nuevas aplicaciones y nuevas máquinas cada vez más complejas que requieren un aprendizaje especial para su uso, para su productividad así como para el cumplimiento de las normas de prevención de riesgos laborales. Por tanto la época en que la empresa contaba con una excavadora que utilizaba parte de la plantilla, los años de flotas de maquinaria ociosa aparcada y de maquinistas cualificados infrautilizados es un pasado reciente que difícilmente se repetirá.

Desde el Gremio consideramos que la industria auxiliar de la construcción continuará teniendo una fuerte demanda y cada vez serán más las empresas que centrarán su actividad en este campo. A día de hoy el constructor alquila una máquina o incluso el resultado que de ella se espera, en forma de movimiento de determinados m3 de tierra por ejemplo, sin la necesidad de tener una flota propia de maquinaria.

Esto le permitirá al contratista contar con una organización propia más ligera y le otorgará la posibilidad de afrontar proyectos más complejos que si tuviera que enfocarlos con una estructura propia. La industria auxiliar le permite al contratista conseguir un volumen de trabajo indispensable para la supervivencia más aún cuando se trata de pequeñas y medianas empresas constructoras.

Esta ejecución coordinada de obras, asumida plenamente por el sector, parece quedar difusa en la interpretación que las administraciones hacen del mismo. La Administración Pública mantiene una extraña actitud de rechazo hacia todo aquello que no se ajuste al modelo tradicional y romántico, de la disposición de recursos en propiedad o en plantilla sin admitir la ejecución coordinada de actividades complejas, mediante otras figuras mercantiles tan lícitas y legítimas como la propiedad (alquiler, subcontratación, etc.).

El rechazo de las administraciones a dichas fórmulas no favorece en absoluto a la pequeña y mediana empresa, verdadera protagonista de nuestro éxito empresarial, que supone más del 97% de todas las constructoras de Catalunya. De momento sólo hay lugar para las grandes empresas que son las que pueden mantener los parques de maquinaria necesarios para poder trabajar con el cliente público. 

Por esto, desde el Gremio Constructores de Obras Barcelona y comarcas abogamos por que las administraciones amplíen sus miras hacia la ejecución coordinada de obras, en las que tiene un papel relevante la industria auxiliar, puesto que no es un nuevo modelo de trabajo y sí es consecuencia directa del éxito del sector de la construcción en Catalunya.