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La Vanguardia

Xavier F. Vidal, Jefe de Redacción

Editorial

El mundo de la construcción no se circunscribe únicamente a las empresas promotoras y a las constructoras. Existe una compleja industria auxiliar que sustenta este sector, desde la maquinaria a la geotecnia y topografía pasando por los materiales y elementos estructurales, que, al tratarse de un ámbito fundamental para nuestra economía, es necesario que se conozca y se analice, más aún cuando parece ser que entramos en un momento de estabilización y ralentización de la construcción.

Los datos señalan que existe un descenso en la construcción de vivienda durante 2007 respecto a 2006, y en esta misma línea de crecimiento moderado o de ausencia crecimiento se continuará en los próximos años. Por ello es fundamental, ahora más que nunca, cuando parece que el sector se ralentiza, realizar un análisis exhaustivo del sector y ver exactamente en qué punto nos encontramos, y cómo afectará el paso de un crecimiento exponencial a otro más equilibrado a la industria que envuelve al mundo de la construcción.

Las asociaciones, colegios oficiales, empresas y demás agentes implicados en la industria auxiliar de la construcción, a quienes damos voz en este suplemento especial, se muestran optimistas de cara a los próximos años. No es un optimismo basado en la ingenuidad, sino en datos objetivos. Existen motivos para pensar que el descenso en la construcción residencial no afectará al entramado empresarial y organizativo que engloba el sector, y así esperemos que sea por la importancia que tiene éste en la economía nacional.

Por un lado, el freno en la edificación de viviendas puede venir compensado por el auge de la obra pública. Los presupuestos del Estado para 2008 muestran una apuesta importante por las infraestructuras, especialmente -a partir del acuerdo entre Castells y Solbes- en Catalunya, donde además el Pacto Nacional por la Vivienda también puede dar un empuje al sector, así como el hecho de que en el primer semestre aumentaron las licitaciones de obra pública para esta comunidad respecto al mismo periodo del año anterior.

Otro aspecto que nos hace ser moderadamente optimistas llega con la exportación. Los fabricantes de maquinaria de construcción, por ejemplo, han aumentado el volumen de ventas en el extranjero en un 17,2 % hasta el momento, lo que implica un margen de beneficios de 6,52 millones de euros más respecto del pasado año, alcanzando la cifra media de exportación el 20% de la facturación total anual. La maquinaria española destaca por su gran calidad y precio competitivo, lo que le permite estar presente en mercados exigentes y difíciles. En definitiva, en un periodo en el que la construcción modera su ritmo de crecimiento en España, las empresas del sector apuestan por el crecimiento exterior, lo cual es sin duda una opción inteligente y un camino a seguir por otros sectores.
Así pues, la construcción de infraestructuras o la exportación de equipos, entre otros aspectos como el mantenimiento de obra pública o la rehabilitación de edificios, pueden ser una forma efectiva de compensar el descenso en la edificación residencial. El convencimiento por parte de los agentes de que la industria auxiliar tiene un buen futuro es una buena señal; existen unas previsiones que invitan al optimismo e incluso una voluntad de no caer en el victimismo (por ejemplo, desde la Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción, CEPCO, se ha afirmado que el Código Técnico de Edificación no puede ser una excusa),  lo que es un muy buen síntoma de este impulso y voluntad del sector.

Si hay algún problema, éste parece venir no de la coyuntura económica general, sino de los inconvenientes internos del sector. Uno de los más importante se da en la relaciones de contratación y subcontratación. Según denuncia la propia CEPCO, el retraso en los pagos por parte de las constructoras genera a sus empresas asociadas unas pérdidas cercanas a los 2.500 millones de euros anuales. Por su lado,  la Asociación Española de Alquiladores de Maquinaria para la Construcción e Industria sin operador denuncia también la morosidad de las administraciones. Quizás sea éste, más que el consabido descenso en la construcción de vivienda y al margen del grave problema de la siniestralidad laboral, el verdadero punto negro del sector. Otro tema, en el que están involucrados también arquitectos y otros profesionales, es el de la industrialización de la construcción. Se genera aquí un intenso e interesante debate, tal como podemos comprobar a partir de los artículos de la página 6 de este monográfico.

Así pues, es pronto para ver si se cumplen las previsiones que se hicieron en 2006 de cara al año en curso, para el cual SEOPAN, el Observatorio de la Construcción, pronosticó un crecimiento en el sector de entre el 4 y el 5%. Posiblemente no se alcancen estas cifras pero como se ha apuntado antes, el repunte en la inversión en obra civil, con un crecimiento de 0,5 puntos desde el primer semestre de 2006, compensa en parte el descenso en la edificación residencial. A pesar de todo, el sector, durante el año pasado, fue el más dinámico de la economía española, dando empleo a más de 2,5 millones de personas y contribuyendo decisivamente al crecimiento del PIB.  
Es una necesidad que la economía del país no dependa de la construcción, como también lo hace del turismo. Pero hay que aceptar, se quiera o no, que ha sido un sector decisivo. Así, ya que se habla tanto de que lo óptimo sería invertir más en I+D, y no depender tanto de los sectores que actualmente tiran de la economía para que ésta siga creciendo, cabría realizar una apuesta por la innovación en un ámbito ya consolidado y con una buena base, como es el de la construcción y su industria auxiliar. Innovar, por ejemplo, en nuevas tecnologías aplicadas a los sistemas constructivos, en maquinaria más sofisticada o en nuevos y más efectivos materiales, sería una buena manera de aplicar la tan reclamada I+D a un sector decisivo. El hecho de incidir en investigación no debe estar reñido con seguir apoyando la construcción: deben ser aspectos complementarios, no contradictorios. Potenciar de esta manera un sector ya fuerte no sólo sumará, sino que multiplicará beneficios.