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La Razón

Entrevista a Marcos García-Montes, Director del Bufete García-Montes

"Los verdaderos abogados no creen que los casos populares sean los más atractivos"

Cuando la profesión de la abogacía se convierte en una cuestión de vox populi, Marcos García-Montes, uno de los abogados penalistas más conocidos de nuestro país, suele estar detrás apoyando siempre a las personas. Su trayectoria profesional se ha visto marcada por defender algunos de los casos más mediáticos de nuestro país. Hoy día, el despacho García-Montes da cobertura legal a gran parte de las personalidades del papel cuché.
¿Quién acude a Marcos García Montes en busca de sus servicios de abogado, si es que se puede definir una tipología determinada de casos o de perfil de cliente?
El retrato robot del cliente de este despacho es el de las personas preocupadas por la injusticia y por la violación de los derechos humanos principalmente en busca de abogacía honesta e independiente.
 -¿Qué importancia adquiere el equipo humano en su despacho para la consecución de los resultados y su proyección?
La filosofía del despacho García Montes es ciencia jurídica más humanidad y más vocación. Todo esto sazonado con los principios de libertad e independencia de la abogacía que nosotros practicamos.
 -¿Cuál ha sido su mayor reto, o el caso que le ha proporcionado mayor satisfacción profesional?
Principalmente puedo nombrar los casos Urquijo, Rumasa y Wanninkhof, aunque también hay casos que sin tanta proyección mediática me han causado mucha satisfacción personal, como puede ser cualquiera de malos tratos a mujeres o niños.
 -¿Cuál cree que es la visión que tienen jueces y fiscales del abogado defensor, que según algún penalista se les ve como mercenarios jurídicos?
Deberían pensar que somos parte de la justicia y un pilar fundamental del Estado de Derecho al que se agarra el ciudadano, ya que es lo que somos.
 -La amplia resonancia que adquieren en los medios los procesos judiciales en determinados delitos, ¿incide, desde su criterio de una forma positiva o negativa en la resolución de los mismos?
La prensa y los medios de comunicación en general tienen la obligación constitucional de informar con verdad sobre los juicios. Pero, por desgracia, es cierto que en algunas ocasiones más populares en las que nosotros hemos estados involucrados (casos FILESA, Fondos Reservados, Juan Guerra, Luis Roldán, Mariano Rubio, Expo y otros…), la prensa ha hecho de policía y nuestro despacho de abogados de fiscal como acusador.
 -¿Distorsiona el proceso penal la intervención de sujetos ajenos, que usan determinados procesos como una forma de saltar a la popularidad, uniendo su suerte a la del imputado o a la de los denunciantes?
Sí. Por desgracia, existe algún abogado –al que yo nunca jamás llamaré compañero sino coincidente en la lista de Colegio- que como cuervos ofrecen sus servicios e incluso reparten tarjetas en las urgencias de los hospitales o en el Instituto Anatómico-forense. Esto, que está prohibido, constituye una infracción a la ética de la abogacía.
 -En su opinión, ¿cuál cree que debería ser el fin primordial del juicio penal? ¿Se cumple este objetivo en la mayoría de los casos?
El fin único es buscar la verdad material; no a cualquier precio, si no con respeto a los derechos fundamentales.
 -Le han calificado como un abogado romántico. ¿Qué considera que le es necesario para aceptar un caso?
El concepto romántico supone el amor a la profesión y al cliente por igual. Yo para aceptar un caso solamente exijo confianza y honestidad. Lo mismo que al médico el paciente le entrega su salud y la vida; al abogado, el cliente le da su patrimonio y libertad. 

Bufete Jurídico García-Montes

Fernando El Católico, 3 1º-B Izq. - 28015 Madrid , España

www.marcosgarciamontes.com

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