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La Vanguardia

Mar Sánchez Marchori, Pedagoga Terapeuta. MSM Pedagogía Creativa

El desarrollo de la inteligencia mediante el juego

Se acercan las vacaciones de verano, lo que significa y posibilita una comunicación interfamiliar mucho más intensa en tiempo y calidad que durante el curso escolar. Muchos padres viven esta situación con imaginación e ilusión y, al mismo tiempo, preocupados por ocupar el tiempo de sus hijos de la forma mejor posible para todos, niños y ellos mismos. Porque, si bien es cierto que estar de vacaciones tiene muchas ventajas, también lo es el hecho de que ante el tiempo libre surgen preguntas cómo “¿qué hago con los niños?”, “¿cómo les ayudo a distraerse para que no se aburran?”, “¿cómo compagino sus vacaciones con mi tiempo libre?”.

Es interesante reflexionar sobre los juegos y juguetes que nos van a ayudar a que cada niño/a se distraiga y sean ellos/as mismos/as. Por eso, para elegir qué les compramos, pensaremos sobre sus gustos e intereses. Así conseguiremos que los más pequeños crezcan jugando, a la vez que nosotros, padres y educadores, estaremos seguros de que tienen los útiles necesarios para este momento evolutivo. El mejor juguete para un niño es aquel que enriquece su juego, estimula su imaginación y le permite ejercitar cada una de las habilidades. Es más importante lo que el niño puede hacer con él que lo que el juguete haga.

Al elegir los juguetes debemos tener en cuenta que a una determinada edad corresponde un juguete determinado; un juguete dado prematura o tardíamente no interesa al niño ni le produce el efecto que, en su momento, podría ofrecerle. Por otra parte, cada juguete cumple un objetivo concreto: puede ser para niños pequeños o mayores; para jugar solo o en grupo; para ayudar a liberar la agresión, a aprender cosas nuevas, a desarrollar la habilidad manual, etc.

Exigiremos a cada juguete que sea una ayuda para la actividad del niño, que le ayude a jugar más y nunca sustituya su acción dándole las cosas hechas, acabadas, porque esos juguetes anulan la actividad del niño, que es precisamente jugar. También exigiremos que sea sólido (madera o plástico duro preferentemente) y que  pueda conservarse. Lo mejor que podemos hacer es poner a su alcance objetos que puedan manipular y con los que saciar su curiosidad sin poner en peligro su integridad. Asimismo, el juguete debe ser fruto de la reflexión de los padres más que de la influencia de la publicidad. Lo que al niño le atrae de la tele nada tiene que ver con lo que en realidad es el juguete. Los accesorios, la música, el movimiento...son sólo ficción. Debemos enseñar a los niños que, aunque en la pantalla el juguete se mueva, vuele y parezca que tiene vida por sí mismo, en realidad es un objeto estático, incapaz de trasladarse si no es con el empuje de nuestras manos.

En casa será importante que el niño tenga un lugar para sus juguetes, los guarde, los ordene, sea él mismo el responsable de su cuidado. Es aconsejable que los padres, en la medida que puedan y con la ayuda de los niños, hagan sencillos juguetes y dediquen parte de su tiempo  a jugar con los hijos; de este modo se sentirán más felices porque se sentirán más importantes. Cuando jugamos con nuestros hijos, les ayudamos a resaltar sus habilidades, reforzamos la motricidad y el lenguaje, les motivamos a superar retos, modelamos actitudes, potenciamos su creatividad y, lo que es más importante, les demostramos nuestro amor. 

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LA ELECCIÓN DEL JUGUETE

Según la guía de  juegos y juguetes de AIJU (Instituto Tecnológico del Juguete), a la hora de elegir un juguete debemos:
• Partir de las necesidades y preferencias infantiles y no de los gustos de los adultos.
• Tener en cuenta la edad del niño o de la niña y su nivel madurativo.
• Elegir juguetes adecuados a las características y peculiaridades de cada niño/a  y que fomenten aquellos aspectos (comunicación, destreza manual, atención, etc.) más convenientes en cada caso.
• Valorar positivamente el hecho de que el juguete estimule la imaginación y la creatividad o cualquier aspecto de la personalidad, convirtiendo al niño/a siempre en protagonista del juego.
• Regalar juguetes suficientes y variados que desarrollen funciones diferentes y sin hacer distinciones en cuanto a sexo. Todos los juguetes pueden ser recomendables igualmente tanto para niños como para niñas.
• Cuidar que los juguetes sean sólidos, seguros y duraderos. Los juguetes que cumplen la normativa de seguridad vigente llevan la marca CE en el envase, por tanto, hemos de buscar siempre este distintivo en el momento de compra y además, valorar críticamente el aspecto del juguete para prever su duración y adecuación al juego.