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La Vanguardia

Entrevista a Bernat Serra, Jefe del Servicio de Obstetricia del Instituto Universitario Dexeus

“La ecografía no es suficiente para un diagnóstico prenatal completo”

El diagnóstico prenatal incluye todas aquellas medidas diagnósticas que permiten diagnosticar malformaciones, enfermedades hereditarias o posibles anomalías cromosómicas antes de que nazca un feto. Las infecciones intrauterinas y los problemas que pueden sobrevenir durante un embarazo se pueden en gran medida diagnosticar hoy a tiempo gracias a pruebas específicas, algo a lo que ha ayudado el desarrollo progresivo de las nuevas tecnologías. El doctor Bernat Serra nos habla sobre las ecografías y otros aspectos del diagnóstico prenatal.
-Las pruebas que se realizan normalmente son la amniocentesis y la Biopsia de Vellosidades Coriales (BVC). ¿En qué consisten?
Fundamentalmente el diagnóstico prenatal se basa en el estudio ecográfico, pero hay alteraciones o malformaciones congénitas que la ecografía no puede diagnosticar. En este caso hay que recurrir a otras técnicas como la amniocentesis y la BVC. La primera consiste en la obtención de líquido amniótico –sobre las 15 semanas de embarazo- mediante una punción transabdominal, que se lleva al laboratorio para estudiar los cromosomas. La BVC consiste en obtener unos miligramos de tejido placentario que también se analizan en laboratorio.
 La diferencia entre ambas es que la BVC se puede hacer un poco antes -alrededor de las 11 semanas-, se obtiene un resultado más rápido –a los diez días frente a las tres semanas de la amniocentesis- y la obtención del tejido es transcervical, a través de la vagina. Las ventajas de la amniocentesis es que es menos molesta, supone menor riesgo de aborto y permite la obtención de unos cromosomas con mayor resolución, lo que permite una mayor fiabilidad del estudio. Con la BVC, al obtenerse el resultado citogenético antes, se gana tiempo para tomar las decisiones oportunas. Su inconveniente es que se obtienen los cromosomas con menor resolución y la posibilidad que se dé un “mosaico” -que la placenta tiene unos cromosomas y el feto otros-, algo que con la amniocentesis se obvia.
 Ambas pruebas tienen dos inconvenientes importantes: uno, que suponen un riesgo de pérdida de embarazo; el otro, el coste.

 -¿Con qué periodicidad se deben hacer las ecografías en un embarazo de bajo riesgo?
En cuanto a la periodicidad, tanto el protocolo de sociedad española como las recomendaciones de la Conselleria de Salut indican la realización de tres ecografías a lo largo del embarazo: una al final del primer trimestre, que nos permite valorar el número de embriones, datar correctamente el embarazo, descartar malformaciones importantes y evaluar los signos de posibles anomalías cromosómicas; una segunda a los cinco meses y una última a las 32-35 semanas. Así como las previas están dirigidas principalmente al diagnóstico prenatal de defectos congénitos, las dos últimas sirven para valorar cómo crece el feto, como está la placenta, etc.

-¿En qué ha mejorado la información las ecografías en 3D y en 4D? 
Hoy en día los softwares han evolucionado mucho, lo cual permite obtener imágenes en 3D y en 4D; esta última es añadir el tiempo real el movimiento de la imagen en tres dimensiones. A día de hoy no se ha demostrado que nos aporte beneficios en cuanto al diagnóstico de posibles malformaciones, pero sí permite poder ilustrar mejor a los padres la malformación que pueda presentar el feto. Otra ventaja es que la ecografía 3D y 4D permite la evaluación a posteriori y la telemedicina, es decir, permite reevaluar la exploración con posterioridad a haber sido realizada y su remisión en formato electrónico para ser evaluada por otro especialista en cualquier lugar del mundo.

 -¿A partir de qué edad de la mujer aumentan los factores de riesgo?
El incremento del riesgo es algo progresivo; para una mujer que ha de quedar por primera vez embarazada se considera un mayor riesgo a partir de los 35 años, pero este concepto probablemente deba cambiarse, puesto que hoy en día muchas mujeres quedan embarazadas más tarde y este concepto se acuñó cuando las mujeres tenían hijos a los 20-25. La edad de la maternidad se ha ido retrasando. Los riesgos asociados a una mayor edad materna son la dificultad para quedar embarazada, el padecer un aborto o sufrir complicaciones durante el embarazo.

 -¿Qué riesgos comporta haber pasado por dos cesáreas?
El riesgo principal es que si una mujer ha pasado por dos cesáreas, en un posterior parto se puede producir una rotura uterina. Hay otros problemas como el riesgo de tener la placenta acreta, que es que ésta se pegue demasiado a la cicatriz del útero o una placenta previa. Por lo demás, si hay una indicación para hacer dos cesáreas, la hay para hacer una tercera. El riesgo de una futura cesárea se ha de valorar en cada una de las anteriores: si haces una segunda cesárea y la cavidad abdominal y el útero están como si fuera la primera, no hay ningún problema. 

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