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La Vanguardia

Xavier F. Vidal, Jefe de Redacción

EDITORIAL

El sector industrial, según los últimos indicadores, se encuentra en un buen momento en nuestro país y se podría decir, incluso, que ha salido airoso en estos primeros años de la llamada “globalización”. En el periodo 2003-2006 la industria española creó 53.000 empleos y el Indicador de Clima Industrial incrementó cinco puntos el año pasado respecto a 2005. En este contexto, Catalunya es líder en productividad industrial, superando en casi un 11% la media española. Atendiendo a las cifras observamos algunos datos de interés: la inversión en este sector aumentó en 2006 un 5,9% en términos nominales respecto al año anterior y se prevé que crezca un 4,0% en 2007. El peso de la industria en el PIB catalán es superior al porcentaje que representa el sector sobre el PIB medio español y también sobre la media de la UE-25, mientras que la producción industrial creció un 3,5% en los 10 primeros meses de 2006, gracias sobre todo a la fuerte demanda exterior. Efectivamente, la exportación se está erigiendo como uno de los estandartes de la industria y una estrategia importante frente a la nueva competencia. Catalunya exportó productos industriales por valor de 11.830 millones de euros en el segundo trimestre de 2006, lo que supone un incremento interanual del 12,7%, mientras que en el total del Estado Español el aumento fue del 8,0%. Este suplemento especial pretende hacer un análisis del sector industrial, mediante artículos y entrevistas con responsables de algunas empresas, que son en definitiva las protagonistas de este buen momento. Se presta especial atención en lo referido a la maquinaria industrial (automatización, aplicaciones, equipos, etc...) pero sin olvidar otros temas igual de importantes para el buen funcionamiento de la industria, como la logística, la seguridad industrial, la climatización y la iluminación especializada. Queremos, por tanto, fijarnos en el ámbito de los bienes de equipo por su peso específico sobre el total del sector: por ejemplo, y como recuerda en estas mismas páginas Oriol Amat, catedrático de la UPF, el de la construcción de maquinaria y equipos mecánicos es un sector importante de la economía, genera el 6% de toda la producción industrial y, podríamos añadir, es clave para el desarrollo del resto de actividades del sector. A nivel del Estado Español los datos son también elocuentes: en los nueve primeros meses de 2006 la inversión en bienes de equipo supuso el 25,7% del total de la inversión industrial, fue el principal sector exportador al sumar el 21,8% del total y se generaron 30.400 nuevos puestos de trabajo en el periodo 2003-2006 en el sector de la maquinaria. Con todo, a pesar de este alud de cifras positivas y de que el sector está actualmente bien posicionado, no podemos dejar de mencionar uno de los puntos negros: seguimos a la cola de Europa en gasto en investigación y desarrollo, situado en 2005 en 10.100 millones de euros, el 1,12% del PIB, muy por debajo de la media de la UE-27 (1,84%). Por tanto, no por más tópico es menos cierto que si la industria quiere seguir avanzando en el buen camino debe invertir en I+D, y la innovación debe enfocarse hacia una diferenciación del producto y la imagen, superando el modelo, ahora en posesión de otras economías, basado en costes bajos. Como aconseja, también en estas páginas, Ferran Puerta, Director de la ETSEIB, en Catalunya se impone “una nueva cultura de la productividad, la de la mejora continua”. La innovación es una de las pocas vías para generar un desarrollo sostenible de las empresas, sean industriales o no. Es, en definitiva, un camino fundamental para que el llamado sector secundario tenga una importancia de primer orden.