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La Vanguardia

Entrevista a Dra. Eulàlia Baselga, Especialista en Dermatología Pediátrica del Hospital de Sant Pau y del Institut Universitari Dexeus

“Un exceso en la higiene puede ser contraproducente y provocar patologías dermatológicas”

La doctora Eulàlia Baselga, dermatóloga y especialista en dermatología pediátrica del Hospital de Sant Pau y del Institut Universitari Dexeus de Barcelona, nos pone al día sobre las enfermedades de la piel más corrientes entre los bebés, y las maneras de tratarlas. También nos enseña a prevenirlas: un exceso de celo en la higiene de los más pequeños no es aconsejable.
¿Cuáles son los problemas dermatológicos más usuales en bebés y niños? ¿Cuáles de ellos se pueden prevenir?
Las dolencias relativas a la piel más comunes en bebés muy pequeños son la costra láctea y la dermatitis seborreica. A partir de los tres meses, y hasta los dos años de edad, la más común, con diferencia, es la dermatitis atópica. Esta última supone cerca del 20% de las consultas pediátricas, y en bebés de entre cero y dos años, este porcentaje se eleva casi al doble. Se trata de una enfermedad que suele desencadenarse en brotes y cuyo principal síntoma es el picor, tan intenso que los niños no pueden evitar rascarse.
 Otras visitas al médico se deben a que aparecen angiomas, pecas, manchas... Cuando están en edad escolar, los problemas cambian mucho, claro. Entonces aparecen las infecciones víricas. 

 -¿Cuáles son los métodos de prevención recomendables?
Los padres se preocupan mucho por los bebés, vienen cuando les sale cualquier cosa. Eso está bien, pero en cambio a cosas mucho más graves no les prestan atención, como es el caso de la protección solar. Se tendrían que preocupar mucho cuando son pequeños por el sol, el primer año suelen vigilar mucho este tema, pero luego ya no, y eso es un error. Por ejemplo, la hora del patio en el colegio suele coincidir con horas de sol fuerte, entre la 1 y las 3 del mediodía; un niño debería llevar siempre protección solar, y no se les protege la piel ni siquiera en mayo, junio… cuando les puede hacer daño. El problema es que la prevención es muy difícil, porque la factura se paga muy tarde.

 -¿Cuál debe ser la actitud de los padres frente a un problema dermatológico? ¿Cómo se detecta?
La parte positiva de este tipo de pacientes y enfermedades es que se detectan enseguida, porque los padres están muy pendientes del bebé, el niño lo hace notar, y son dolencias que saltan a la vista. Los padres deben acudir al pediatra siempre que vean algo fuera de lo normal o que no se cura con las medidas habituales. Por ejemplo, un eczema que no cura o en el que aparecen costras, saca líquido o dificulta el descanso; una dermatitis del pañal que no mejora con cremas barrera o cuando hay llagas, pus, etc. En el caso de la denominada coloquialmente dermatitis del pañal es el pediatra quien la trata. Si no se resuelve, y es de más gravedad, entonces los pediatras o los padres acuden a nosotros, los dermatólogos especializados.  

-¿Cómo han evolucionado los problemas dermatológicos en las últimas décadas?
Ha aumentado mucho la dermatitis atópica. Hay varias teorías que explican esto, pero la que tiene más base científica es la teoría higienista, que indica que cuanto más alto es el nivel sociocultural de un país, más dermatitis atópica tienen los niños. Por ejemplo en Suecia hay muchísimos más casos que en Senegal. En el Tercer Mundo apenas hay, igual que aquí en familias numerosas es mucho menos frecuente, así como en niños que han sido escolarizados antes. Eso es porque están expuestos a infecciones, a agentes externos, y ello los acaba inmunizando en cierto modo.
 En cambio si se tiene al bebé o al niño hiperprotegido, este puede ser más proclive a que le afecten según qué dolencias. Los hábitos higiénicos, cuando lo son en exceso, son contraproducentes. Se desengrasa demasiado la piel, de forma antinatural, es demasiado agresivo. El exceso de celo en este aspecto ha provocado un notable incremento de eczemas, alergias y otras patologías en la piel respecto a antes, cuando se lavaba menos a los niños.

 -En cuanto a la dermatitis atópica... ¿qué pueden hacer los padres para evitarla?
Hidratar mucho la piel del bebé, no bañarles con agua muy caliente, no utilizar jabón ni esponjas que puedan irritarles. Sobretodo, no desengrasarles la piel, la grasa está allí para algo. Hay muchos productos para hidratar, y de muy buena calidad, en el mercado pensados para bebés.

 -La oferta de cremas para prevención y solución de problemas leves en bebés, como la dermatitis del pañal, es muy amplia. ¿Qué características deben tener estas cremas y cómo deben aplicarse?
La zona de los pañales está sometida a una gran fricción, al contacto directo con orina, heces…hay que poner una crema barrera, que aísle la piel de todas las agresiones externas, de todo. Ésta actúa como una capa, como una película protectora, y así se evitan las dermatitis. Para que una crema sea buena es imprescindible que tenga permanencia, que se mantenga en su sitio, que cuando el padre cambie al bebé, la crema siga en su sitio, no se haya ido, hay que fijarse. En segundo lugar es preferible que tenga actividad antienzimática contra enzimas digestivos.

 -En relación a los elementos externos inductores de estos problemas, como el propio pañal u otros elementos, ¿qué hay que hacer para minimizar los riesgos?
Los padres deben utilizar pañales de buena calidad, eso por descontado, y cambiar a los niños con frecuencia: lo ideal es cada dos o tres horas. También deberían evitar, cuando el niño está irritado, utilizar según qué toallitas limpiadoras, porque van impregnadas de sustancias que, aunque respetuosas con el bebé, pueden hacerles daño, ser agresivas para ellos. Siempre que un niño tenga diarrea o si prevemos que no vamos a poder cambiar el pañal en horas, es aconsejable poner una pasta al agua. Si el niño es propenso a sufrir dermatitis de pañales, es aconsejable ponerla siempre.

 -Los pañales han evolucionado mucho en estos últimos años. ¿Esto también afecta al tipo de enfermedades dermatológicas asociadas?
Obviamente, cuando no había pañales, apenas había dermatitis en esa zona. Pero cuando aparecieron, los pañales de algodón eran muchísimo más problemáticos, los de ahora están muy evolucionados técnicamente. Cualquier padre de mi generación habrá podido constatar por sí mismo que, si tiene hijos que se lleven varios años de diferencia, ya es un mundo diferente, esto evoluciona muy rápido, se dedican muchísimos recursos de investigación a este tema. Aunque por supuesto aún no hay pañales perfectos, todavía se nota la fricción, y no son absorbentes de heces, sólo de líquidos, aunque probablemente en el futuro incluso esto se resolverá.