Síguenos en: Facebook Twitter Linkedin Youtube GPlus

La Vanguardia

Entrevista a Pere Barri Ragué, Director del departamento de Obstetricia, Ginecología y Reproducción del Instituto Universitario Dexeus

“Para resolver el problema de una pareja estéril hay que hacer lo técnicamente posible y lo humanamente necesario”

El Dr. Pere Barri nos habla sobre las posibilidades que ofrecen las técnicas de reproducción asistida a aquellas parejas que no pueden tener hijos.

En 1984 se produjo en España el primer nacimiento de una niña mediante la fecundación in vitro, que fue asimismo el segundo parto en el mundo utilizando esta técnica. El Director del departamento de Obstetricia, Ginecología y Reproducción del Instituto Universitario Dexeus, Pedro Barri Ragué, revisando estos veintidós años de aplicación, explica cómo son, cómo se practican y cuáles son los resultados de estas prácticas que aumentan la esperanza de aquellas parejas que, de forma natural, no pueden tener hijos.

¿Qué técnicas de reproducción asistida existen actualmente en España?
En principio hay que diferenciar dos niveles de técnicas de reproducción asistida: las de baja complejidad y las de alta complejidad. Las primeras es lo que entendemos como técnicas de inseminación artificial, técnicas en las que se estimula la ovulación de la mujer mediante la administración de unos fármacos, siguiendo unos controles –ecografía y determinaciones hormonales- y, en el momento preciso de la ovulación se inyecta a través del cuello del útero de la mujer una suspensión de espermatozoides capacitados. En unos casos, éstos son de la propia pareja –lo que llamamos inseminación artificial intraconyugal-, y en otros casos, son de semen de un donante anónimo guardados en un banco de semen –inseminación artificial de donante-.

-¿Qué probabilidad de éxito tiene cada una?
La eficacia de una y otra técnica, por término medio, está, en la inseminación artificial intraconyugal, en una tasa de embarazo entre el 12 y el 14%, y en la inseminación de donante, entre un 20 y un 25%. El porcentaje al que hay que referirlos es el porcentaje del rendimiento reproductivo de la especie humana, que es de un 20-25% al mes. Una técnica de alta complejidad es, por ejemplo, la fecundación in vitro, cuya  tasa media de embarazo, aunque varía con la edad, se sitúa entre un 35 y un 40%.

 -¿Cómo se determina qué técnica específica debe aplicarse a cada paciente?
Lo primero es completar un diagnóstico, hacer todas las pruebas necesarias, tanto al hombre como a la mujer, para identificar cuál es el origen del problema. En base a este origen se puede establecer qué técnica hay que aplicar. Luego hay que explicarle a la pareja, en función de la edad y de sus condicionantes específicos, qué posibilidades de embarazo existen.

-¿En qué casos es aconsejable recurrir a la reproducción asistida y en cuáles se desaconseja?
En principio, la mitad de los casos de esterilidad necesitan ser tratados a través de técnicas de reproducción asistida. Es un alto porcentaje, y cada vez más, porque se trata de técnicas que son muy eficaces en relación al rendimiento reproductivo de nuestra especie. Por otro lado, la legislación española no limita la edad de las pacientes a tratar, pero nosotros no tratamos a parejas en las que la mujer tenga de más de 44 años, cuando son casos a tratar con óvulos propios. Incluso en los casos de tratamiento con donación de óvulos, en principio la legislación de nuestro país no limita la edad; se sabe que incluso una mujer de 60 años podría conseguir un embarazo.

-¿Existe algún tipo de reacción adversa después de aplicada la práctica?
No. Son prácticas que tienen que hacerse en el entorno de un medio hospitalario, con equipos muy bien consolidados, porque en la fase de medicación, por ejemplo, si no se hacen los controles adecuados hay riesgos de una hiperestimulación, es decir, de un exceso de respuesta por parte de la paciente.

 -¿Es recomendable una terapia de tipo psicológico como apoyo al tratamiento?
Yo creo que las parejas que se someten a estas técnicas conocen muy bien las circunstancias de su problema. Lo que necesitan es la máxima información, saber por qué están en esta situación, qué alternativas tienen y, si van a hacer un tratamiento, qué posibilidad de embarazo van a conseguir. La mayoría de las parejas, una vez tienen esta información, llevan bien el tratamiento.
 Ahora bien, no hay duda de que son tratamientos que fracasan y que son costosos, no sólo desde el punto de vista económico sino desde el punto de vista personal.

-¿Cuál es la situación de España en cuanto al desarrollo en investigación de técnicas de reproducción asistida frente al resto de países en los que se aplican?
Yo creo que España es un país muy potente. Los resultados son muy elevados en cuanto a la eficacia de la reproducción asistida, y yo creo que España está en primera línea, no ya europea sino mundial en cuanto a eficacia y seguridad con las técnicas de reproducción asistida.

-¿Por qué la reproducción asistida es proclive a generar polémicas de orden moral?
Hay veces en que se plantea un compromiso ético. Hace veinte años ya hablaba de esto cuando surgió el tema de la procreación espectáculo. Estas técnicas afectan a la salud, y los temas de salud interesan en principio a todo el mundo. Son técnicas que cambian algo muy tradicional, como es la manera de reproducirse y, por último, muchas veces estamos tomando decisiones que afectan a parejas, pero afectan también a un futuro ser que, a día de hoy, no existe. Hay que ser tremendamente respetuosos con el gran compromiso ético de estas técnicas, y llevar a cabo no sólo lo técnicamente posible, sino lo humanamente necesario para resolver el problema concreto de una pareja estéril.       

__________________________
La fecundación in vitro
La fecundación in vitro es una técnica de reproducción asistida catalogada como de “alta complejidad” consistente en la obtención de varios óvulos para que sean fecundados en el laboratorio. El paso previo es el desarrollo folicular de la mujer mediante fármacos; se hace la monitorización –los controles ecográficos del crecimiento folicular y de los niveles hormonales- y, en el momento más próximo a la ovulación, a través de ecografía y por vía vaginal, con un poco anestesia, se hace la punción de los ovarios para extraer los óvulos que han producido. Ésta es una intervención que dura una media hora. Estos óvulos extraídos son inseminados en el laboratorio con espermatozoides de la pareja, con o sin microinyección espermática (o ICSI), en función de si el semen es normal o patológico (en este último caso se practica la microinyección espermática). Veinte horas después ya sabemos si ha habido fecundación o no. Si la ha habido, al día siguiente, a través del cuello del útero, implantamos estos embriones, sin anestesia y con control ecográfico. La paciente reposa unos veinte minutos y puede regresar a su domicilio.
“Hoy en día, la FIV es una técnica que está muy tipificada, muy bien definida;  en los últimos 20 años las cosas se han simplificado”, afirma el Doctor Barri. Efectivamente, el procedimiento es mucho más llevadero para las parejas, las técnicas son mucho más eficientes –las tasas de embarazo ya han superado el rendimiento reproductivo natural de la especie humana-, y por último, se trata de técnicas seguras, hay más de dos millones de niños nacidos en el mundo a través de técnicas de FIV. Lo que es evidente es que hoy ya es un quehacer diario de la mayoría de hospitales de nuestro país.

_____________________________
INFERTILIDAD/ESTERILIDAD

En inglés se asimilan los dos términos; en español, los profesionales consideran que es estéril la pareja que no consigue un embarazo, y es infértil la pareja que consigue un embarazo pero éste se malogra y se produce un aborto. Por tanto es aplicable tanto a hombres como a mujeres.