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La Vanguardia

Entrevista a Sergi García, gerente de Loginfar

“El futuro de las farmacias depende cada vez más de la satisfacción del cliente final”

La empresa Loginfar, distribuidora de sistemas de alta tecnología, responde a la necesidad de automatización y soluciones informáticas de las farmacias catalanas.

Loginfar se creó en 1995 con el objetivo de garantizar a sus clientes una mejor gestión profesional y empresarial de sus negocios mediante la implantación de la tecnología más avanzada. Para ello, la empresa empezó comercializando un software de gestión de farmacias que hoy en día está presente en 500 farmacias catalanas. Sin embargo, el valor añadido que imprime la identidad de la compañía es su marcada vocación de servicio, para lo cual ofrece al cliente mucho más que un producto: proporciona la seguridad y confianza de un servicio personalizado. Sergi García, gerente de Loginfar, nos habla sobre la empresa y nos explica las necesidades de informatización que tienen actualmente las farmacias.

¿Qué ofrece loginfar a sus clientes?
Nuestra empresa es una compañía informática destinada al sector farmacéutico en el ámbito catalán y nuestra oferta alcanza un amplio abanico de servicios; en primer lugar comercializamos el software y el hardware necesarios para una buena gestión de la farmacia y, a partir de aquí, ofrecemos una serie de servicios de valor añadido como pueden ser la asesoría o los cursos de formación que nos permiten dar un servicio personalizado para cada farmacia.

 -¿La filosofía de la empresa ha cambiado a lo largo de sus once años de historia?
No. El sector farmacéutico está en constante evolución, pero en Loginfar seguimos manteniendo nuestra esencia que es ser una empresa con vocación 100% de servicio. En ese sentido lo único que hemos cambiado desde que empezamos con la informática es incorporar la robótica dirigida al sector farmacéutico. Hace aproximadamente tres años y medio solicitamos la distribución de un sistema autómata llamado Rowa que estaba funcionando muy bien en Alemania y finalmente obtuvimos la distribución del robot en Cataluña (ver cuadro adjunto). Rowa es una empresa alemana, que acaba de cumplir 10 años y que lidera el mercado europeo de la robótica en el sector farmacéutico con 1300 unidades instaladas.

-¿Qué ventajas ofrece al farmacéutico el poder automatizar su farmacia?
Principalmente le permite ejercer su trabajo con mayor comodidad. La labor de un farmacéutico es atender al cliente y aconsejarle sobre cada tratamiento que le han prescrito. Entonces lo que no tiene mucho sentido es que el farmacéutico, en una venta que aproximadamente puede tardar cuatro minutos, entre un 60%-70% de su tiempo lo dedicaba a ir a las cajoneras y buscar los medicamentes, cogerlos y llevarlos al mostrador; todo este tiempo el cliente ha estado solo en el mostrador. Con Rowa, el empleado siente que su trabajo es mucho más enriquecedor porque puede dedicar la totalidad del tiempo de una venta en asesorar al cliente. Y des del punto de vista contrario, el cliente se siente mucho mejor atendido.

 -¿Cuál es la experiencia de las instalaciones realizadas hasta el momento?
Lo que está claro es que la informática es ya una herramienta imprescindible en cualquier farmacia. Hace años la informática era un elemento innovador en la farmacia pero hoy en día no se puede considerar un elemento innovador sino un elemento necesario, y más con los cambios que se están produciendo en el sector. Por poner un ejemplo, la incipiente llegada de la receta electrónica. Estos cambios nos demuestran que la informática está cobrando un protagonismo muy importante. La incorporación del robot Rowa ahora mismo es una opción en la farmacia, pero no tengo la menor duda de que en un futuro va a ser un elemento imprescindible, porque lo que va a primar es, sobre todo, el servicio al usuario.

 -¿Cuánto tiempo se requiere para volver a poner en funcionamiento el robot en caso de avería?
En primer lugar, partimos de la base de que Rowa es el robot más fiable ya que está instalado en 1.300 farmacias europeas y el índice de incidencias es realmente bajo, pero en el caso de que hubiera una avería, en el 80% de los casos esa avería se produce en el software, con lo cual tomamos el control del robot por telemantenimiento, es decir, nos conectamos remotamente a la farmacia y desde nuestra misma empresa podemos llegar a solucionar el problema. En el caso de que la avería sea física y tengamos que desplazar un ingeniero para la resolución del problema, no excedemos en más de seis horas el tiempo desde que se produce la llamada hasta que nos personamos para resolver el problema. Además, ofrecemos un servicio de atención al cliente de 24horas al día los 365 días del año. En cualquier caso ante una avería física en la que sea necesario el cambio de alguna pieza, en el plazo de una hora cualquier avería puede estar resuelta. 

-¿El farmacéutico puede seguir dispensando de manera manual en caso de avería del robot?
Sí, se dispensa mediante el modo de emergencia. El farmacéutico teclea el producto en el punto de venta y la pantalla interna que hay dentro del robot nos va informando del lugar en el que se encuentran los productos que se están dispensando. En este caso es necesario que haya una persona dentro del robot para hacer las funciones del brazo mecánico.     

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El Proceso de Automatización

El proceso que permite automatizar una farmacia ha de pasar necesariamente por distintas fases que garanticen la satisfacción final del usuario. En principio la automatización ha de ser del 100% en lo que se refiere a dispensación, recepción y control de medicamentes. El primer paso es realizar un proyecto inicial cuya duración puede llevar alrededor de cuatro días. En este proyecto se tienen en cuenta tanto las características físicas de la farmacia como su funcionamiento. “Lo primero que hacemos”, explica Sergi García, “es analizar cómo es la farmacia, y para ello nos reunimos con el farmacéutico para determinar el perfil de farmacia con la que vamos a diseñar el proyecto”. Entre otros datos se tienen en cuenta qué porcentaje de venta de recetas tiene, el volumen de medicamentos que mueve diariamente, y otra serie de información útil para después poder ofrecer un proyecto de robot que se ajuste a sus necesidades porque cada farmacia es diferente. Una vez fijadas las necesidades del cliente se analiza el espacio que se dispone en la farmacia y se presenta el proyecto final. Posteriormnte, se dedica una primera semana al montaje físico del robot, y en la segunda se parametriza, es decir, se configura. La siguiente semana se realizan las pruebas para asegurar el correcto funcionamiento del robot y aproximadamente en la cuarta semana ya se da de alta para que el farmacéutico pueda trabajar con él al 100%.


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El Robot ROWA

En 2003 Loginfar consigue la distribución para en el mercado catalán el robot Rowa, un almacén inteligente que ha cambiado el concepto tradicional de farmacia. En su primer año de comercialización muy pocos creyeron en él pero actualmente ya son 23 las farmacias catalanas que han decidido invertir en una mayor calidad de servicio. Si aún cabe alguna duda del futuro de Rowa, valga este dato: en Europa 1.300 farmacias ya han implantado este robot.
Rowa es un almacén inteligente donde van ubicados todos los medicamentos. Es el propio robot el que organiza el sistema de entrada de los productos mediante un concepto de orden caótico, es decir, los medicamentos no se almacenan por orden alfabético sino simplemente por tamaños, con lo cual se consigue optimizar al máximo el espacio disponible. Una vez ubicados todos los productos el robot sabe en cada momento dónde se ubica cada uno de ellos.

Funcionamiento

El farmacéutico deposita los medicamentos en una cinta de entrada y seguidamente Rowa los escanea;  en función del tamaño de cada producto lo coloca en el espacio que él considere oportuno. Además también dispone de un módulo llamado sistema Prolog, que permite incluso suprimir la labor de poner los medicamentos uno a uno en la cinta de entrada, es decir, cuando llegan a la farmacia las cubetas de pedidos, simplemente se vuelcan todos los medicamentos en una suerte de recipiente, y el propio robot los va cogiendo con un brazo mecánico, los escanea y los coloca. En este caso el proceso es totalmente automatizado porque en ningún momento interviene el factor humano de manera que podemos aprovechar el tiempo que se utilizaba en colocar los medicamentos para atender mejor a los clientes.
Cuando un cliente trae una receta, el farmacéutico teclea en el ordenador el producto que busca y a partir de ahí el robot se pone en marcha: Rowa reconoce la ubicación del producto y su brazo mecánico es el que se encarga de retirar el medicamento de la estantería y colocarlo en un punto de salida. En el caso de que el punto de dispensación esté alejado del robot, el brazo mecánico sitúa el producto en una cinta transportadora que lo lleva hasta el punto de venta en el que se ha solicitado y a través de una espiral lo baja al mismo punto de dispensación.

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