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La Vanguardia

Miguel Barbero Sánchez, Director General de la Asociación Española de fabricantes de Sustancias y Especialidades farmacéuticas Genéricas (AESEG)

Genéricos y optimización en la gestión de recursos

Una de las pocas medidas con las que cuenta en la actualidad el Sistema Nacional de Salud para proporcionar al ciudadano un servicio de calidad y fomentar, a la vez, el ahorro de recursos susceptibles de ser invertidos en otras áreas, reside en el medicamento genérico.

Cuestionar esta afirmación supone poner en duda la decisión de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, que es quien autoriza la llegada del genérico al mercado, toda vez que ha vencido la patente del medicamento original, y es garante de su bioequivalencia, eficacia y seguridad, en los mismos términos que el medicamento de marca. El precio menor del genérico se debe a que, al haber prescrito ya los derechos de patente de la marca, no es necesario amortizar los gastos derivados de la I+D inicial, con lo que disminuye su coste, convirtiéndose en una herramienta fundamental para fomentar el control del gasto sanitario.


En EE.UU. más del 50% del mercado farmacéutico es genérico, y lo mismo sucede en los países escandinavos donde cuotas de genérico por encima del 60% originan un ahorro que se destina a paliar las carencias de otras áreas sanitarias. En el resto de Europa la media del genérico también va aumentando, situándose en torno al 30 o 35%, salvo en España donde, tras nueve años de andadura, aún no se ha logrado instaurar una cultura para estos medicamentos. El modelo sanitario español se considera de alta calidad, razón por la cual en Europa se extrañan de la renuncia española al genérico y se asombran ante su escasa cuota de mercado en nuestro país: un 5,9% en valores y un 11,6% en unidades; en términos de facturación: tan sólo 500 millones de euros de los 10.000 que genera el sector farmacéutico en España.

Afortunadamente, la nueva Ley del Medicamento ha puesto de manifiesto voluntad política y una apuesta por parte de los poderes públicos y judiciales a favor del genérico, lo que posibilitará su permanencia en el mercado y su crecimiento siempre y cuando el Reglamento y el desarrollo legislativo por autonomías adquieran también este sentido de compromiso social.

En los próximos años, de aquí a 2012, vencerán las patentes de gran parte de los medicamentos de uso común, lo que los transformará en genericables. Estas moléculas, en total quince, abarcan actualmente el 21% de la cuota del mercado farmacéutico en valores, experimentando además un crecimiento del 15% anual. Poseen, por tanto, un recorrido sanitario muy importante con lo que, la llegada del genérico, supondría para el Estado un ahorro estimado de 2.000 millones de euros que servirían para paliar el déficit sanitario, fomentar la I+D y favorecer así el desarrollo de futuros nuevos genéricos, susceptibles de generar nuevo ahorro. Así pues, si el medicamento genérico no encuentra nuevos obstáculos que paralicen su llegada al mercado, por fin logrará ocupar su lugar y colaborará con los poderes públicos para conseguir la ansiada optimización en la gestión de recursos, capaz de beneficiar al propio Estado y principalmente a los ciudadanos.