Síguenos en: Facebook Twitter Linkedin Youtube GPlus

La Vanguardia

Joan Duran i Pou, President del Col•legi de Farmacèutics de Barcelona

La prioridad de la farmacia catalana: el ciudadano

En todos los países el precio y el acceso a los medicamentos está regulado de una forma u otra. Los criterios dependen de las prioridades de cada estado, que fija los instrumentos, necesidades y condiciones.

 En España, en lo que respecta al acceso, éste se ha configurado como un sistema de gestión privada concertada bajo la dirección y la responsabilidad de los farmacéuticos, que ofertan una red de oficinas de farmacia disponible los 365 días del año, las 24 horas del día, independientemente de cuestiones de mercado y oportunidad. Esto se traduce en que en el Estado español la red de farmacias es una de las más densas de Europa mientras que en otros países, la concentración tiene carácter selectivo y priman más los criterios de eficiencia que los que garantizan esta equidad.

 La farmacia catalana, además de resolver con eficacia y calidad todos los aspectos logísticos relacionados con el medicamento, aporta entre sus responsabilidades la garantía de contribuir a la utilización adecuada de los mismos. Y lo hace bajo el principio de que los medicamentos, a diferencia de otros productos de consumo arbitrario, deben ser “consumidos” en su justa medida. Es por ello que existe un entramado de regulaciones legales que afectan a la prescripción médica y al acceso al medicamento y, por extensión, a la oficina de farmacia y al farmacéutico.

 Desde hace ya algunos años, y especialmente durante los últimos tiempos, la farmacia catalana es valorada por los ciudadanos por su implicación continua en iniciativas y programas de promoción de hábitos y estilos de vida saludables. Esta actividad, cada vez más relevante, es difícil de medir en una cuenta de resultados económicos pero existe indiscutiblemente como valor añadido, hecho que es reconocido por los diferentes gestores económicos y, sobre todo, por el ciudadano.

 El sistema concertado desplegado en Cataluña de acuerdo con la Ley de ordenación farmacéutica, del año 1991 y reformada en el 2002, configura una red de 3.000 oficinas de farmacias que pone a disposición de los ciudadanos más de 300.000 metros cuadrados de espacio de salud en todo el territorio catalán con más de 6.000 farmacéuticos y cerca de 6.000 colaboradores.

 Estos datos, sin embargo, no impiden la aparición de iniciativas que plantean modificar esta situación en aras del libre mercado. En este sentido, querríamos remarcar una vez más que la regulación y las normas legales están presentes en la arquitectura de la sanidad. Por su parte, nuestro modelo justamente permite lo que hemos expresado: una farmacia de proximidad que, bajo la responsabilidad del farmacéutico, garantiza una atención altamente profesionalizada y eficaz.

 Indudablemente, todo puede mejorarse y por ello es necesario revisar todos los modelos, también el nuestro, para dar respuesta a las nuevas demandas de la sociedad. Desde la profesión hemos ido analizando y adaptándonos constantemente a estas nuevas necesidades. Resulta indicativo las escasas reclamaciones en nuestro sector en comparación con otros servicios, lo que expresa la valoración positiva del mismo. Y probablemente esto es así porque la prioridad de la farmacia catalana ha sido, es y seguirá siendo el ciudadano.