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La Gaceta de los Negocios

Entrevista a Adolf Martínez y Josep Lluís Sisternas, Socios de ADOLF MARTÍNEZ/JOSEP LLUÍS SISTERNAS, ARQUITECTES I ASSOCIATS

"Es positivo que las inquietudes del cliente trasciendan en la arquitectura"

El estudio de arquitectura MSA+A, ubicado en Barcelona, está compuesto por 25 personas entre arquitectos, aparejadores, delineantes y personal administrativo. Desde el año 1984 este despacho proyecta edificios públicos, vivienda social, construcciones singulares y realiza una labor amplia y experimentada en estudios de ordenación urbana.
-¿En qué tipo de edificios y para qué clientes desarrollan sus actividades y servicios?
Adolf Martínez: Hemos trabajado siempre como arquitectos generalistas, sin especializarnos particularmente en un tipo concreto de edificios. Valoramos positivamente el poder llevar a cabo un cierto intercambio conceptual entre proyectos pensados desde distintas premisas, intentando así evitar el ensimismamiento que pudiera producir una excesiva especialización.
Josep Lluís Sisternas: Sin embargo nuestros clientes saben que tenemos experiencia en proyectar edificios de viviendas, de oficinas, edificios públicos y en el desarrollo de trabajos de planeamiento urbano, y suelen venir a nosotros para proponernos temas que implican las dos escalas; la del proyecto y la del planeamiento. Es decir, que solemos tener encima de la mesa temas en los que la redacción del planeamiento requiere del encaje paralelo de un proyecto y temas en los que el encaje del proyecto requerirá una cierta adap-tación del planeamiento urbanístico.
 -¿Qué proyectos tienen sobre la mesa?
-A.M: Los más relevantes son el conjunto de 216 viviendas en las dos torres de la Illa del Mar en Diagonal Mar, un conjunto de 370 viviendas sociales en el Poblenou, una torre de 114 viviendas en la nueva Diagonal y un edificio de oficinas de 38.000 m² de techo frente al futuro Parc Central. También estamos trabajando en temas de planeamiento urbano en la Plaza de las Glorias de Barcelona i en diversos municipios de Catalunya.
-¿Se puede hablar en su caso de un sello personal?
-A.M: No sé si se puede hablar propiamente de un sello, pero lo que sí es cierto es que cuando abordas un proyecto priorizas los temas que más te preocupan y tiendes a aplicar patrones formales con los que sintonizas culturalmente. Esto produce familiaridades perceptibles entre distintos proyectos.
J.L.S: Nosotros no vemos ese sello, aunque nos dicen que sí lo tenemos. Creo que hacemos una arquitectura que intenta no ser esquemática, con  más preocupación formal por la elegancia que por la extravagancia. Nuestra arquitectura retrata al cliente. Es posible reconocer las inquietudes del cliente en el resultado final.
A.M: El cliente tiene una gran responsabilidad sobre la arquitectura que promueve. Cuando la apuesta del arquitecto es atender a las demandas del cliente, sus inquietudes acaban trascendiendo también en la arquitectura. Y es positivo que sea así. A partir de aquí, nuestro trabajo consiste en que los edificios transmitan emociones.
 -Pero a veces esa voluntad de que el edificio emocione parece imponerse sobre la funcionalidad de la construcción. ¿Es así?
-J.L.S: Creo que no. La primera condición es que el edificio funcione, cueste lo que debe costar y dure lo que debe durar. Esta es la aritmética del problema y  creemos que la tenemos por la mano. Con este material debemos saber construir  imágenes que emocionen. Por supuesto debe haber una reflexión estética en cada proyecto, pero a la vez  hay un trabajo intenso de buen hacer profesional para levantar un edificio con garantías.
 -¿Las exigencias respecto a ese desarrollo sostenible y la bioclimática son un obstáculo o, más bien, un reto en la concepción, desarrollo y estudio técnico de un proyecto?
-A.M: Son aliciente y un reto cuando están bien entendidas. En nuestra
opinión la sostenibilidad en arquitectura tiene sentido cuando cumple dos condiciones: la primera, que se entienda desde la continuidad histórica, ya que se trata de una exigencia tan antigua como la propia construcción, quizás especialmente olvidada durante la segunda mitad del siglo XX. La segunda, garantizar una baja dependencia de la tecnología. No es un edificio sostenible aquel que se proyecta mal orientado pero con placas solares. Eso no es sostenibilidad; es una coartada moral de arquitectos y políticos.

Adolf Martínez/Josep Lluís Sisternas, Arquitectes Associats

C. Trafalgar, 10, 08012, Barcelona, Barcelona, Catalunya, España

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