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La Gaceta de los Negocios

Vicente Moreno, Consejero Delegado de Accenture

Consultoría + Tecnología + Outsourcing = Mejora de la productividad

El sector de la consultoría viene evolucionando al ritmo que lo hacen las empresas que lo integran, tanto si son compañías globales y multidisciplinares como si son pequeñas empresas de nicho. Por su parte, los clientes, y como consecuencia de la mejora en los entornos económicos y empresariales, vuelven a contar con presupuestos más expansivos que facilitan la planificación y ejecución de nuevos proyectos, el lanzamiento de nuevos productos y la sofisticación de nuevos servicios. Todo ello sin perder la referencia del núcleo central de su respectiva actividad y manteniendo un efectivo control de costes. De esta manera, puede decirse que el mercado de la consultoría ha reaccionado con fuerza tras el estancamiento acaecido entre 2001 y 2003.
 Lo importante a partir de ahora es ayudar a las organizaciones a incrementar su productividad en el término más amplio de la palabra. Hay que buscar nuevos modelos de negocio basados en la innovación y en el uso intensivo de tecnología. Hay que poner el acento en las personas y en la transmisión del talento entre equipos profesionales… En suma, hay que alinear estrategias, procesos y recursos para aumentar la competitividad del tejido empresarial de nuestro país para jugar en el mercado global.
 La consultoría, la tecnología y el outsourcing tienen mucho que aportar en este sentido. Consultoría estratégica, de gestión de recursos humanos y de optimización y mejora de procesos. Tecnología para estar preparados e “interconectados” a través de la integración de sistemas, la explotación inteligente de la información, la ubicuidad, la movilidad y la seguridad… y Outsourcing de mantenimiento, de transformación y de procesos.
 El outsourcing existe como herramienta estratégica de negocio desde hace más de una década, tiempo suficiente para discernir entre hechos y leyendas. Aunque cualquier ejecutivo podrá nombrar algún acuerdo de externalización que no haya cumplido todas las expectativas, pocos negarán que sus beneficios superan de largo la resistencia a adoptarlo. De hecho, las grandes organizaciones confían en este modelo para ahorrar costes, mejorar la calidad, aumentar la productividad y ampliar la flexibilidad de sus operaciones.  Sin embargo, y puesto que las empresas esperan de sus proveedores de servicios unos niveles de rendimiento cada vez más altos, el debate se centra hoy en si la externalización  puede realmente cumplir todas sus promesas.
 Los directivos con mayor experiencia en estos procesos  buscan una gama de resultados de negocio más amplia, incluyendo el incremento en la rentabilidad, la mejora de la gestión, una comercialización más rápida y –por último- un aumento de los ingresos. La opinión es unánime: cuanto más tiempo lleva una organización contratando servicios, mejor gestiona su negocio y mejores rendimientos consigue.
 Varios estudios demuestran la relación directa entre el numero de años de externalizacion y la satisfacción obtenida, siendo los ejecutivos con mayor experiencia (siete años o más) los que se muestran más satisfechos y convencidos de haber mejorado su gestión de la externalización y, lo que no es de extrañar, haber mejorado también el rendimiento de su compañía.