Síguenos en: Facebook Twitter Linkedin Youtube GPlus

La Vanguardia

Entrevista a Josep Maria Farran Llena, Socio Director de Farran Advocats

“Una abogado además de útil en un juicio es idóneo para evitarlo”

Josep María Farran, abogado civilista y penalista de 56 años, Asesor en temas jurídico-financieros del Consulado Honorario de la República Checa. Ha impartido cursos de formación en Foment Nacional del Treball y ha colaborado como profesor colaborador en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona en el  departamento de Historia del Derecho,  Derecho Eclesiástico  del Estado y Derecho Romano, en el  grupo de investigación Trajano. Formó parte del grupo de abogados que negoció con la Generalitat las indemnizaciones obtenidas por los daños  a las familias afectadas en 2004  por el derrumbe de edificios en el barrio del  Carmel de Barcelona. En la actualidad, entre otros  casos, y en defensa de intereses particulares  encomendados,  tiene un frente abierto contra las entidades financieras que en su momento “endosaron”   participaciones preferentes a personas de perfil inadecuado debido al alto riesgo de estos productos. 

-¿Qué es para usted un abogado? 
Alguien dedicado al estudio durante toda su vida, que hace informes jurídicos y sabe aconsejar a sus clientes para mejor resolución de los problemas que se le plantean. Además, como es obvio, es alguien dispuesto  a pedir justicia ante  los tribunales pues la licenciatura en derecho autoriza a ejercer la profesión pero por si misma no te convierte en un  abogado. El abogado no nace, se hace mediante el ajetreo diario y  el largo discurrir de la vida. 
 
-¿Cómo definiría su despacho?
Nosotros tenemos por principio intentar  hacer bien aquello que se nos encomienda. Mis colaboradores y yo mismo estamos dispuestos y tenemos formación suficiente  para ello, a especializarnos en cada asunto que tocamos. Pienso sinceramente que un abogado debe  conocer y saber cómo resolver uno u otro asunto, aunque lógicamente, en un bufete siempre pueda  existir cierto grado de especialización. Ahora le hago yo una pregunta: ¿Existe un confesor diferente para la gula, para la avaricia,  o para la lujuría? Por supuesto que no. El abogado que sólo acepta temas  civiles, matrimoniales o mercantiles, para poner un ejemplo, entiendo yo que  se equivoca en no querer ver ningún asunto penal ya que, como he dicho antes,  considero que todos tenemos la preparación suficiente hacernos cargo  de la defensa  de  cualquier persona a la que se le impute algún  tipo de delito. También como acusación particular. Además, los asuntos penales son apasionantes, al menos lo son para mí y,  en bastantes ocasiones van acompañados de piezas separadas de responsabilidad civil. Únicamente es cuestión de tiempo, estudiar muy bien los temas y querer defenderlos. Para el abogado sólo debería haber dos tipos de asuntos: aquellos en los que hay razón y aquellos en los que no la hay.
 
-¿Y cómo lo hacen?
Hay que saber escuchar mucho, prestar atención a cualquier detalle, saber observar  y no minimizar nunca el problema que cualquier persona o grupo de personas puedan plantearte y sobre todo, no tener prisa en acompañar al cliente a la puerta. Sólo así se llega a  establecer un vínculo con él que es el  germen de  la empatía necesaria generadora  de la confianza que el cliente ha de tener con su abogado. Ello  facilita enormemente todo lo que viene después. En mi despacho este modo de proceder  es de estricta observancia. Es fundamental. Posteriormente sometemos el problema a estudio y valoramos   las posibilidades de éxito  con la consecuente  puesta en marcha de toda la maquinaria jurídica y  extrajurídica necesarias para darle  solución. 
 
-¿También les asesoran antes de llegar a juicio?
Obviamente, ya que lo que se pretende es  obtener un fallo favorable y además, existe  todo un procedimiento procesal que la gente tiene que conocer. Fíjese usted, nuestra máxima es la que figura en el encabezamiento de este artículo,  “ un abogado, además de ser útil en el juzgado es idóneo para evitarlo”, sin embargo, si hay que ir a juicio, se va, como no podría ser de otra manera. Invito a la gente a que visiten y consulten a un  abogado ante cualquier duda legal que puedan tener. El ciudadano,  mal asesorado, ve en muchas ocasiones cómo su asunto acaba en un juzgado cuando, en muchos casos,  pudieren haberse encontrado  vías extrajudiciales plenamente satisfactorias sin necesidad de engarzarse en pleitos que, se sabe cómo empiezan pero nunca cuándo ni cómo  terminan. 
 
-¿Cree que la gente reclama suficientemente por los daños y perjuicios que se le ocasionan?
Rotundamente no. Los ciudadanos, aquí en nuestro país,  solemos quejarnos de todo: de eso, de aquello y de lo de más allá,  pero nos cuesta  acudir  a un abogado para que haga valer nuestros derechos ante el foro que corresponda. La cultura de la reclamación está muy poco generalizada entre la ciudadanía. Hay que decir y la gente tiene que saber  que si ocasionamos daño a un tercero tenemos obligación de repararlo,  resarciendo al tercero por el mal causado. Pero bueno, no voy a extenderme más en el derecho de daños, éste sería otro tema del que podríamos hablar larga y extensamente, pues por daños podríamos entrar en : accidentes de tráfico,  negligencias médicas, deficiencias y defectos en la construcción, inmisiones, fincas colindantes, etc. Cada una de estos campos  necesita un tratamiento particularizado.
 
-En la actualidad está defendiendo los intereses de ciudadanos afectados por las participaciones preferentes…
Este es un ejemplo de daños realmente escandaloso del que podríamos escribir páginas enteras y no acabaríamos, pero ateniéndome y respondiendo a su  pregunta le diré que sí,  efectivamente, hemos defendido a   particulares ante los tribunales,  que ya han recuperado  todo el capital invertido, en esa especie de artimaña, timo, engaño, pechardino de manga o como queramos llamar a ese tipo de actuaciones dolosas de las que, a mi entender, debería haberse ventilado alguna que otra responsabilidad penal. El tema de las preferentes  ha sido y es algo vil, infame y bochornoso. 
Farran Advocats

C. Balmes, 129, pral., 2a, 08006, Barcelona, Barcelona, Catalunya, España

www.farranadvocats.com

934 516 282

Contacta con Farran Advocats