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La Vanguardia

Entrevista a Ingrid Sumarroca, Socia fundadora de Sumarroca Legal, S.L.

“El nuevo contexto socioeconómico exige apostar por la inversión en la innovación”

Sumarroca Legal inicó su andadura en 2010 como una apuesta personal de Indrig Sumarroca por lograr un modo único de ejercer la abogacía de los negocios. Más allá de la orientación al cliente, el objetivo era involucrar al cliente. Actualmente, el despacho incorpora diversos abogados y colaboradores de su confianza y da respuesta a las necesidades de los clientes en las áreas de derecho financiero, procesal y mercantil. 

-¿Qué servicios ofrecen dentro del asesoramiento a nivel bancario y financiero?
Siempre digo a los clientes, que vamos donde la imaginación nos lleve. Pero para ser un poco más ortodoxa, podemos intervenir en todo tipo de operaciones bancarias y financieras, y en particular, financiaciones corporativas, financiación de adquisiciones y financiaciones inmobiliarias y de otros activos, diseño y estructuración legal de financiaciones sindicadas, reestructuraciones de deuda, estructuras de financiación y financiación de proyectos, leasing y renting, factoring, confirming, operaciones “fuera de balance”, garantías financieras y bancarias, operaciones sobre derivados (por ejemplo, swaps de tipos de interés) y banca privada, entre otros.
Tampoco debe dejarse de lado la vertiente procesal a la que, en ocasiones, se ven abocados asuntos bancarios-financieros. Asimismo, asesoramos y dirigimos litigios de tipo comercial y financiero. 
Nuestra política es no representar a entidades bancarias o firmas de servicios profesionales para no incurrir en conflictos de interés. Por ello, con frecuencia se nos requiere para la dirección letrada de litigios de gran complejidad jurídica o elevada cuantía económica que no pueden ser dirigidos por otros despachos legales de mayor tamaño debido a conflictos de interés. 
 
-¿Cuáles son las características más destacadas que ha habido durante la crisis en cuanto a fusiones, adquisiciones y reestructuraciones de empresas? ¿Cuáles son los casos más habituales con los que se ha encontrado?
El ritmo de las operaciones propias de crecimiento (fusiones, adquisiciones) se detuvo meses antes del incio oficial de la crisis. Dejó de sonar la música para las operaciones vistosas, aquéllas que ocupaban las páginas destacadas en la prensa económica, para dar lugar a operaciones, yo diría, de susbsistencia (principalmente, refinanciación de deuda corporativa, con la finalidad de mejorar los ratios de balance y generar recursos financieros).
Asumiendo que todas las empresas tienen vocación de subsistir de manera autónoma, entonces, las alternativas actuales que tienen una empresa en realidad no son tantas: desinversiones en activos sin los que la empresa puede seguir desarrollando su actividad, ampliación de capital, reorganización a nivel societaria o la emisión de nuevos instrumentos de deuda (desde la deuda senior a la deuda subordinada). Cada una de estas alternativas conlleva unos elementos que deben ponderarse adecuadamente, y en cualquier caso, no todas las empresas pueden optar a cualquiera de ellas.  
En cualquier caso, la refinanciación debe basarse en un análisis financiero estricto de la viabilidad de la compañía. Esto es, previamente debe hacerse un ejercicio de “introspección” para entender qué clase de activos son los imprescindibles sin los cuales no se podría seguir desarrollando la actividad empresarial, y cuáles no lo son, así como cuál es la capacidad actual de generar tesorería y la adaptación de la estructura de la deuda. 
Si las condiciones de financiación y refinanciación son importantes, no debe olvidarse la gestión del proceso: obtención del Stand Still, firma del Term Sheet, y gestión de los aspectos complementarios.
 
-¿Cómo puede orientar a nivel financiero a una empresa con números negativos? ¿Y si la empresa va bien?
Entiendo que el aspecto clave es la creación de valor, aquí y ahora. 
Si una empresa no está creando valor para los agentes involucrados (accionistas, trabajadores, o la sociedad en general), no tiene por qué permanecer en el tráfico económico, y lo óptimo sería orientar los recursos económicos de todo tipo que emplea a otras finalidades.  
Sucede en ocasiones que una empresa, a pesar de estar creando valor, arroja un resultado negativo. En este caso, debe verse dónde está el problema en la cuenta de pérdidas y ganancias. De los problemas operativos no voy a hablar, pero puede ser que tenga un problema puramente financiero porque esté afrontando una deuda con condiciones severas (tanto en amortización como en coste de la misma). En este caso, sí se debe analizar modificar la estructura de su pasivo, bien ampliando capital (si los socios están en condiciones de ello y/o quieren gestionar la sociedad de una manera menos arriesgada), bien refinanciando, bien emitiendo capital, etc… 
Si la empresa va bien, es importante realizar un seguimiento continuado de los ingresos y los gastos y una previsión de las necesidades de liquidez futuras, así como tener en cuenta los retrasos en los pagos. Asimismo, una empresa tiene que tener los instrumentos necesarios para adaptarse al nuevo contexto socioeconómico, y apostar por la inversión en la innovación.
 
 -Como especialista, ¿qué evolución cree que tendrán las empresas en 2014?¿Estaremos saliendo de la crisis? 
Es cierto que las noticias económicas son positivas, o al menos, marcan una inflexión, pero considero que estamos lejos de poder afirmar que este recién estrenado 2014 va a ser un buen año para las empresas. No debe olvidarse que el acceso al crédito está todavía vedado, y que muchas empresas, las que tienen necesidades de financiación, apuestan por captar recursos del público, principalmente, a través de la emisión de bonos corporativos u otros instrumentos de deuda.  
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