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La Vanguardia

Entrevista a Pilar Mañé, abogada especialista en Derecho de Familia

"Hay que exigir que los profesionales del mundo de la justicia, jueces, abogados, fiscales sean honestos, responsables y respeten la legalidad"

Pilar Mañé cuenta con 38 años experiencia y está al frente de su propio Bufete, con dedicación preferente al Derecho de Familia. Es Vicepresidenta de Alter Mutua y apuesta decididamente por la divulgación, con la partición frecuente en ponencias sobre Derecho de Familia en el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona y de la Universitat Pompeu Fabra. Además es mimbreo de Asociación Española de Abogados de Familia y de la Asociación Catalana de Abogados de Familia.
-¿Qué efectos ha tenido la crisis económica en el ámbito del derecho de familia?
En el número de Divorcios. Estadísticamente ha bajado el porcentaje de rupturas matrimonios en forma legal. La gente tiene otras prioridades que solucionar y una gran mayoría evitan pasar por los Tribunales por el coste que tiene.

-¿Entonces hay menos procesos?
Los hay de otra índole. Actualmente proliferan:
a.- Las demandas de modificación de medidas, para solicitar reducción de pensiones fijadas en las épocas de bienestar.
b.- Las demandas ejecutivas para reclamar los atrasos e impagos de pensiones alimenticias  y compensatorias.

-Recientemente los medios de comunicación se han hecho eco de los cambios legislativos propuestos por el Sr. Gallardón sobre la custodia compartida de los niños. ¿Qué puede decir sobre este proyecto?
Supone la modificación de varios preceptos del Código Civil Español relativo a la guarda de los niños menores de edad, para flexibilizar su rigidez normativa y adecuarla a la realidad familiar actual. Esta modificación permitirá la responsabilidad parental sobre los hijos primando la forma de ejercicio  compartido, como ya vienen aplicando varias comunidades autónomas, entre ellas Catalunya, Aragón y Valencia.

-¿Se conceden más custodias compartidas?
Sin duda. La tendencia de los Tribunales es evitar custodias exclusivas y repartir derechos y cargas entre los progenitores buscando igualdad y equilibrio.

-¿Es esto positivo para los niños?
Cuando las pretensiones de las partes son sinceras y se adaptan a la realidad de las circunstancias, desde luego. Cuando las custodias compartidas se utilizan para evadir responsabilidades económicas (pagar menos pensión alimenticia) o castigar al otro progenitor, como revancha a su decisión unilateral de ruptura, devienen perjudiciales, porque la mayor alternancia con un progenitor menos responsable, perjudica el desarrollo de los menores. No todos los progenitores pueden dedicarse igual, ni con la misma aptitud al cuidado de los niños. Y probar ambas cosas, es un motivo de conflicto que complica los procesos sobremanera.
 Hay Tribunales que evitan entrar en la valoración de los progenitores y no tienen en cuenta tales premisas,  considerando que ambos progenitores, por el mero hecho de serlo, deben encargarse igual de los hijos, con independencia de sus aptitudes y disponibilidad, salvo que se detecte alguna patología extrema.
 Esto es una grave error porque los menores acaban siendo cuidados por terceras personas (abuelos, servicio..) por falta de real disponibilidad del progenitor al que se le ha fijado una guarda compartida o un régimen de visitas excesivo, mientras que el progenitor más disponible, observa impotente como los niños se quejan de estar en otras manos distintas.

-¿Por tanto es recomendable primar una custodia unilateral o compartida?
Fue muy necesaria la reforma legal que introdujo la posibilidad de fijar el régimen de guarda más adecuado a las circunstancias, pero en derecho de familia no deben existir leyes rígidas, porque cada familia es única e irrepetible. Por tanto habrá situaciones que será más beneficioso para los niños estar a cargo de un solo progenitor y en otras con guarda compartida.

-¿Ha desaparecido el concepto de ama de casa?
No, pero ha quedado en desuso. Actualmente las mujeres que se dedican exclusivamente a la dirección del hogar y al cuidado de los niños, lo son por opción personal y en este caso se trata de mujeres con nivel de vida acomodado. No me referiré a las que lo son por necesidad, porque no es motivo de la pregunta.
 Para los tribunales, el trabajo para el hogar es valorado de forma contradictoria, puesto que si bien la legislación les concede prestación económica a cargo del progenitor que trabaja fuera del hogar, se les desvaloriza su trabajo concediéndoles pensiones que en ocasiones no equilibran realmente su situación anterior, y se les impulsa a buscar empleo fuera del hogar lo antes posible, al fijarlas de forma temporal cuando son menores de 50 años.
 El sentir de los Tribunales es que un cónyuge dependa del otro lo menos posible, y el menor tiempo posible, aunque esto suponga en ocasiones un perjuicio para los menores, porque, qué duda cabe que su crianza nunca será igual si un progenitor se responsabiliza al máximo que no.
 Como siempre, mi criterio es que los Tribunales deben respetar al máximo el proyecto de vida que cada familia precisa, sin penalizar actitudes, y respetando el derecho de personalidad de cada componente de la pareja.

-¿Quien adoptará las decisiones relevantes sobre los hijos?
Hay la idea equivocada de que el progenitor custodio es el que toma las decisiones, y no es así. Ambos progenitores son los responsables de adoptar las decisiones significativas relativas a la educación, residencia y sanidad, con independencia del tipo de custodia que ejerzan.

-¿Existen tablas obligatorias para fijar las pensiones alimenticias?
No, pero empiezan a surgir tablas orientadoras para aquellos casos en que los progenitores tienen salarios fijos y gastos específicos, a fin de facilitar el trabajo de los Tribunales. Sin embargo no seria adecuado utilizarlas de forma obligatoria ni generalizada atendido que la legislación vigente prescribe la necesidad de mantener en lo posible, tras la ruptura, el nivel económico que se tenía durante la convivencia a fin de evitar que la ruptura afecte lo menos posible a los hijos comunes. 

-¿Se han encarecido los procesos matrimoniales con la Ley de tasas?
Obviamente no deja de ser un gasto añadido, si bien es más significativo cuando se solicitan únicamente pretensiones económicas entre los cónyuges. O se interponen recursos. Para los mutuos acuerdos no se aplican tasas, ni para pretensiones que afecten a menores, ni desde luego en los casos de justicia gratuita.

-¿Es caro interponer un proceso de familia?
En absoluto. España es de los países en donde es más barato litigar. El derecho de familia es complicado, casuístico, y plural, porque abarca toda clase de especialidades, penal, mercantil, laboral, civil, fiscal, y el especialista en familia debe formarse continuamente para poder aconsejar adecuadamente, atendida la proliferación continua de legislación. Un buen contrato con implicación  patrimonial relevante requiere una formación  suficiente en derecho mercantil y fiscal.
 Existe la convicción, errónea, que ha de ser más caro un proceso contencioso que un mutuo acuerdo, y digo errónea porque no es así. El abogado tiene derecho a cobrar por sus conocimientos y por su tiempo y evitar un pleito a un cliente, con la connotación positiva que ello conlleva (supresión de ansiedad, incertidumbre) no tiene precio.

-Esta semana los medios han resaltado la noticia de que un juez español ha dictado una sentencia novedosa dividiendo el domicilio familiar para que los dos conyuges pudieran utilizarlo independientemente...
Es un avance destacable en un momento de crisis, aunque hay que destacar que dicha vivienda familiar estaba formada por dos fincas registrales independientes, unidas por el interior, por lo que al separarlas volvian a su situacion original de viviendas colindantes, pero independientes.

-Por último, ¿Hay que creer en la justicia? 
No es un tema de fe, sino de responsabilidad. Hay que exigir que los profesionales del mundo de la justicia, jueces, abogados, fiscales sean honestos, responsables y respeten la legalidad, de manera que los errores inevitables, no sean fruto de la negligencia.

Pilar Mañé

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