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La Gaceta de los Negocios

Entrevista a Ángel Estévez Iglesias, Director General de SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ASESORAMIENTO

"La Ley del Impuesto sobre Sociedades es una figura válida para la realidad societaria actual"

Sociedad Española de Asesoramiento (SEA, S.A.) es una empresa de asesoría empresarial especializada en el ámbito del asesoramiento contable, fiscal y mercantil, especialmente en lo referente al derecho societario y por lo tanto en materias como constitución de sociedades, transformaciones, fusiones, escisiones, adquisición de empresas, aportaciones de activos y canje de valores. Hablamos con su Director General, quien nos comenta sobre la actualidad de estos temas y nos aporta como experto consejos útiles relacionados.
Pasado un tiempo de la adaptación a la legislación sobre fusiones y escisiones de la directiva 90/434/CEE que otorga un régimen fiscal especial para las operaciones de concentración de aportación de activos y canje de valores, ¿qué incidencia está teniendo en España? ¿Son figuras válidas para la realidad societaria actual?
Para tratar de la incidencia e importancia de la directiva 90/434/CEE, la cual fue incorporada a nuestro ordenamiento jurídico por la Ley 29/1991, hemos de remontarnos y recordar cómo era en la operativa de las operaciones de concentración empresarial hasta el año 1991.
 Primero, para acogerse a la misma, había que solicitarlo al Ministerio de Hacienda. Actualmente la intervención del Ministerio es nula, pues es el sujeto pasivo quien decide si se acoge a la legislación especial o no, ya que se trata de régimen de neutralidad fiscal. O sea, la fiscalidad no es ningún freno, ni tampoco ningún estímulo en la toma de decisiones de operaciones de concentración y reorganización empresarial.
 Por otra parte, en la actualidad no se permiten revalorizaciones de activos, lo cual era posible en la legislación derogada, y era el Ministerio quien podía conceder una bonificación de hasta el 99% en los impuestos que afectaban a las fusiones y escisiones, o sea, Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, Impuesto sobre Sociedades, Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas e Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos.
 Después de este breve recordatorio; podemos afirmar que hoy en día en la práctica no se efectúa ninguna operación que no se protege al amparo del Régimen Especial de las Fusiones, Escisiones, Aportaciones de Activos y Canje de Valores regulado en el Texto Refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades. Por lo tanto en nuestra opinión es una figura válida para la realidad societaria actual.
 Por último, en lo que respecta si es una fórmula conocida, valorada y utilizada con normalidad, en la gran empresa por supuesto que sí, y también en algunas medianas, pero no ocurre lo mismo en la pequeña empresa. Aventurarse a efectuar este tipo de operaciones sin acogerse al Régimen Especial que estamos comentando es peligroso y arriesgado.
 -El cambio de S.A. a S.L. forzado por la reglamentación sobre capital social fue en España el modelo de transformación empresarial más conocido. Además del modelo de negocio, ¿qué cuestiones acaban determinando la elección de uno u otro modelo societario?
El Capital Social, en nuestra opinión, no tiene incidencia en la práctica a la hora de decidir por un tipo u otro de sociedad; salvo en las empresas de reducida dimensión. La transformación de S.A. en S.L. viene condicionada por otros motivos, tales como no tener necesidad de publicación de anuncios para cambios de domicilio, convocatoria de Juntas, operaciones de reducción de capital, etc. Por otra parte, no es necesaria auditoría para capitalizar reservas y créditos y tampoco en operaciones de fusión y escisión ni el nombramiento de peritos por el Registro Mercantil en el caso de Aportaciones no dinerarias en constitución, ampliación de capital y fusiones y escisiones.
 -La empresa familiar, llegado el caso de la sucesión, se enfrenta a una problemática particular, especialmente de índole fiscal. En su opinión, ¿cómo debería interpretarse la legislación para facilitar estas operaciones, de fusión y escisión, y cuál debería ser la actitud empresarial para afrontarlas?
Como hemos visto anteriormente, el régimen fiscal de fusiones y escisiones, si bien ha facilitado la reestructuración empresarial; en lo que respecta a escisiones que puedan ser necesarias como consecuencia de una sucesión empresarial ordenada, en el caso de que los activos a segregar no formen ramas de actividad o bien se prepara con anterioridad la sucesión o la tributación posterior puede hacer inviables las operaciones de segregación. Por ello entendemos que, al menos en los casos de sucesión, debiera ser más flexible lo que debe entenderse por motivos económicos válidos y permitir que una persona pueda recibir una parte de activos, aunque no formen rama de actividad, sin tener que respetar escrupulosamente el criterio de proporcionalidad en todas y cada una de las compañías que se escinden.

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