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El Periódico de Catalunya

Alella, el vino de Barcelona, el Maresme y el Vallès Oriental

En toda Catalunya, en buena parte de España y en muchos lugares del extranjero se identifica el nombre de Alella con el vino, posiblemente porque una larga tradición de viticultores y elaboradores de caldos de extraordinaria calidad ha unido, a lo largo de los años y de manera casi indestructible, tierra y producto, proyectando el nombre de este pueblo alrededor del mundo.
Posiblemente, uno de los misterios más atractivos de los vinos de Alella sea su propia existencia, en pleno Maresme y en el Vallès Oriental, producto de unas pequeñas viñas, a veces ocultas a la mirada curiosa de los visitantes, que desde hace muchos años luchan por su supervivencia en una admirable y desigual batalla contra la expansión del área urbana. No siempre ha sido así, ya que los vinos de Alella tienen una larga historia y una importante significación dentro de la vinicultura catalana.

Situada al norte de Barcelona y ocupando una superfície de 314 hectáreas cerca del mar o en la otra vertiente de la sierra litoral, las viñas que configuran la actual Denominación de Origen Alella, una de las más pequeñas de la península, se han ido modernizando, han incorporado nuevas técnicas y nuevos sistemas de cultivo y de elaboración, manteniendo, sin embargo, el criterio de que sólo con la calidad y con una fuerte personalidad los vinos de esta comarca vitícola pueden encontrar su verdadera dimensión universal.

Y si por su ubicación es un viñedo urbano, por identidad y vocación podemos decir que es la viña del Maresme. Los vinos alellenses, más que ningún otro, están encastados en la tradición de la mesa barcelonesa de siempre, pero de forma especial en la de aquella Barcelona renaciente e inquieta que, a comienzos de siglo, puso las bases de la gran ciudad que es hoy.

Uniendo tradición y modernidad, pasado y futuro, campo y ciudad, mar y montaña, la pequeña Denominación de Origen Alella es hoy, además de un símbolo, una realidad tangible en sus vinos elegantes, perfumados y cristalinos, que son un excepcional ejemplo de sabia armonía, ya que en ellos encontramos la serenidad septentrional y la pasión mediterránea.

El Consell Regulador
El Consell Regulador de la DO Alella se constituyó en 1953 y dos años más tarde, se aprobó su primer Reglamento. En 1976 se adaptó a las exigencias de la CEE y en 1989 se amplió la zona de producción.  Adicionalmente, está en proceso de aprobación una ampliación geográfica de diez municipios que entrará en vigor el próximo año.

Tipicidad de los vinos
En la DOP Alella encontramos gran variedad de vinos. Los blancos son los más característicos y se elaboran con la variedad de uva Pansa Blanca, que es la que dota a los caldos de una tipicidad única. Por su parte, los tintos se hacen con la variedad Garnatxa negra, aunque lo que más distingue los vinos de esta zona de, por ejemplo, los de Priorat o Empordà, es su mineralidad, que es fresca y elegante. También destacan de forma importante los espumosos de calidad, el vino rancio, la mistela y el vino dulce. 

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