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El Periódico de Catalunya

Los beneficios del huerto en casa

Massó Garden pone al alcance de los aficionados al cultivo de vegetales y hortalizas una amplia gama de fertilizantes, fitosanitarios y biocidas

No disponer de grandes superficies en las que diseñar un jardín a medida ya no es excusa para sí destinar una pequeña porción de espacio a cultivar plantas, hortalizas, vegetales o hierbas aromáticas. Con un balcón o terraza, o incluso en la azotea o terrado del edificio, conociendo los principales cuidados que cada especie precisa, sabiendo cómo actuar en caso de plagas o enfermedades, etc. podemos beneficiarnos de una actividad que, además de servir para distraernos, permite obtener productos para el autoconsumo.
El cultivo de las hortalizas en el hogar se ha extendido notablemente en los últimos años. De esta práctica se obtienen grandes beneficios, pues los productos que obtenemos son de extraordinaria calidad: hortalizas y vegetales que conservan intactas sus múltiples propiedades, ya que el tiempo que pasa desde su recolección y hasta su consumo es mínimo. Además del ahorro que se da en el carro de la compra y de la versatilidad de la actividad en sí, que permite que adultos y niños compartan una actividad distinta y enriquecedora. Los más pequeños también tomarán conciencia del proceso de obtención de los alimentos y de lo que supone tener cuidado de algo ajeno a sus juguetes y su material escolar, que beneficia a toda la familia por igual.
    La variedad, cuya única limitación es la iniciativa de cada persona, es otro gran beneficio de crear nuestro particular huerto en casa. Sin embargo, cada verdura tiene su momento óptimo de cultivo, existiendo tan solo dos especies cuyo periodo de plantación puede darse durante todo el año, y que son el rábano y el guisante. Por lo demás, septiembre es el mes en el que inician su ciclo de cultivo la mayoría de variedades, entre las que destacan alcachofas, acelgas, apio, remolacha, maíz, pepino, pimientos, sandías y tomates, y si entramos en el terreno de hierbas aromáticas, contamos con el cilantro, la albahaca, la menta, el romero o la salvia, entre otras variedades.

Sol, agua y sustrato
Si hay tres elementos que condicionan el cultivo de hortalizas, vegetales y hierbas aromáticas, éstos son la luz solar, el agua y el sustrato donde descansan. Se debe saber captar el sol, aunque sea a través de sistemas o estructuras adecuadas, teniendo en cuenta que la mayoría de especies necesitan unas cinco o seis horas diarias de exposición directa al sol.
    El sistema de riego a escoger también es uno de los aspectos a tener en cuenta. Tener un grifo cerca de la terraza o balcón donde esté ubicado el huerto si optamos por regar a mano es muy útil, sobre todo en verano, que debe regarse casi a diario. Otros sistemas al alcance del recolector doméstico son los riegos automáticos con programador o el riego por goteo con mangueras microperforadas. Escojamos el sistema que sea, lo que debemos tener en cuenta es no pasarnos con el riego, pues regar con demasiada agua puede dar al traste con la cosecha, generando podredumbres y pérdida de sabor en el cultivo.
    En cuanto al sustrato donde reposarán los cultivos, éste deberá poseer una mayor presencia de nutrientes, dado el espacio limitado que ofrecen macetas o jardineras, lo que hará sustituir la tierra normalmente utilizada en suelos comunes de cultivo por otro material de elevada porosidad que aporte nutrientes, aire y agua a las raíces. Para aprovechar aún más un espacio normalmente reducido se puede desde combinar hortalizas de distintos ciclos hasta sembrar o trasplantarlas escalonadamente, lo que permite disfrutar de hortalizas frescas durante más tiempo.

Principales enemigos
Que nuestro particular huerto se encuentre dentro de nuestros dominios no quita que se salve de molestos contratiempos que pueden asaltarles en cualquier momento, tales como plagas, enfermedades o malas hierbas.
    Los insectos que provocan plagas más frecuentemente son el pulgón, la cochinilla, la mosca blanca, minadores de hojas (moscas u orugas), barrenillos, insectos de suelo -que atacan especialmente las raíces de las plantas-, caracoles y babosas; avispas, moscas y hormigas, etc. Para evitarlos, Massó Garden, firma especializada en producción y envasado de abonos líquidos,  granulados y fitosanitarios, pone al alcance del agricultor doméstico un sinfín de productos, tales como Insecticidas, el Anticochinillas, el Insecticida Polivalente, el Insecticida para minadores, Fungicida Antiodio Biológico a base de azufre, trampas y espráis que repelen moscas y avispas, etc.
    Por su parte, los hongos constituyen la principal enfermedad que ataca a las plantas. Para combatirlos, Massó comercializa Fungicida Cobre o Polivalente, Fungicida Antiodio Biológico, para frutales, etc. según el tipo de hongo al que haya que hacer frente.

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