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El Periódico de Catalunya

Entrevista a Centro ITAE

"El estrés prolongado puede llegar a limitar profundamente a quien lo sufre"

Un 25% de la población europea está sufriendo algún trastorno de ansiedad y más del 41% niveles de estrés que rayan lo patológico

Vivimos en una sociedad que fomenta la competitividad, el individualismo y la ambición. Vivimos a contrarreloj y llenamos nuestro precioso tiempo de ocupaciones, obligaciones, tareas y un sinfín de actividades que, lejos de aportarnos bienestar, nos abruman. Toda esta amalgama de deberes personales ocupan en efecto nuestro tiempo, pero nos alejan de disfrutarlo. El equipo psicológico del Centro ITAE, primer centro europeo en el tratamiento de los trastornos de ansiedad, nos aporta soluciones prácticas para todo ello.
-¿Qué está pasando de un tiempo a esta parte que todo el mundo tiene problemas de ansiedad??
Estamos  existiendo más que viviendo. Vamos  a toda velocidad. La presión a la que estamos sometidos, la cantidad de información que recibimos, la competencia a la que nos enfrentamos... todo esto es difícil de asimilar para el cerebro humano, que no ha evolucionado con la misma rapidez que todos los cambios que se han producido en nuestro entorno. Esta sensación de no llegar a todo, el desgaste al que nos sometemos, puede, en muchos casos, llevar al estrés patológico y, en consecuencia, a la ansiedad.

-¿Qué son  la ansiedad y el estrés?
El estrés es un estado emocional que aparece cuando nuestro cerebro percibe que no es capaz de dar respuesta a todas las demandas o exigencias a las que lo estamos sometiendo. El estrés prolongado ataca a nuestro sistema inmunológico, desgasta nuestra química cerebral y puede llevarnos a sufrir un trastorno de ansiedad que limite profundamente a quien lo sufre.

-¿Cómo sabemos si estamos entrando en un nivel de estrés peligroso o tenemos  un trastorno de ansiedad?
Nuestro cuerpo es sabio y nos avisa a través de síntomas físicos, mentales y conductuales,  pero a veces es de forma muy sutil y no le damos la importancia que tiene. Al contrario que una gripe, que se manifiesta con agresividad al principio y a los seis o siete días tiende a desaparecer, la ansiedad y el estrés nos atacan sutilmente en su inicio, casi de forma indetectable y poco a poco se van convirtiendo en una enfermedad realmente invalidante y que comporta un alto nivel de sufrimiento. Es importante que  escuchemos a nuestro cuerpo y  ver si algo está cambiando, si  tenemos el mismo nivel de energía, si empezamos a tener síntomas físicos en determinadas situaciones (taquicardias, ahogos, etc.) o pensamientos recurrentes de preocupación o si estamos más irritables, o si estamos dejando de hacer cosas que antes hacíamos sin esfuerzo; es decir, si nos cuesta mucho más afrontar nuestro día a día con normalidad.

-¿Qué podemos hacer para evitar que todo esto ocurra?
Aunque cueste de creer, depende sólo de nosotros mismos. Como decíamos anteriormente, nos estamos dejando llevar por unos estilos de vida y unas inercias que incitan a la mayoría a padecer estrés. Nosotros y sólo nosotros tenemos que aprender a ser los directores de nuestra vida. Tú eres el responsable de tu bienestar, de poner límites y de marcar tu rumbo. Dejemos de culpar a los demás y cojamos la batuta. De no hacerlo, es muy posible que nos encontremos instalados en la queja y en victimismos.

-Para incrementar nuestra calidad de vida, debemos empezar cuidando de nuestro cuerpo.
El cuerpo es el medio a través del cual existimos. Sin él, es decir sin salud, por mucho que queramos, no podemos funcionar. Es crucial comer de forma equilibrada, hacer un poco de ejercicio regularmente y dormir las horas necesarias. Estos son tres parámetros básicos que a menudo desatendemos. Si nos planificamos y superamos la pereza inicial, no es tan difícil de conseguir. Es más complejo tener un buen equilibrio emocional y gestionar el estrés de forma adecuada.

- Y en cuanto a nuestra salud mental, ¿qué podemos hacer?
Aquí es donde quizás nos cueste más, ya que hemos aprendido a funcionar y a vivir de una determinada manera para conseguir lo que teóricamente creíamos que nos llevaría a la felicidad. Pero en determinado momento de nuestra vida, nos damos cuenta de que algo no funciona, de que esa felicidad no llega y de que sí que llegan las insatisfacciones, el estrés, las frustraciones. Este estado emocional, si perdura, nos desgasta y acaba causando estragos también en nuestro organismo.  

-Parece complicado. ¿Cómo podemos cuidar de nuestra mente?
Antes que nada, tenemos que tomar la decisión de que realmente queremos cambiar. Debemos aprender a relacionarnos con las personas y con las circunstancias que nos rodean de una forma más adaptativa, que nos permita disfrutar verdaderamente de nuestra vida.  Tendremos que aprender a gestionar mejor nuestras emociones, aprender nuevos modelos de comunicación más adecuados, revisar nuestra autoestima, aprender a valorar nuestros logros y las cosas que realmente son esenciales para nuestro bienestar.

-Por lo que comentaba, la relación con las personas que nos rodean también influye en nuestro bienestar. ¿Cómo podemos mejorar este aspecto?
Aunque parezca lo contrario, cuanto más asertivos seamos con nuestra pareja, amigos y compañeros, mejores relaciones tendremos, ya que deben  estar basadas en la igualdad y no en la sumisión o en la agresividad. Aprende a decir no sin sentirte culpable y sin pensar que perjudicas a alguien. Querer agradar a todos, aparte de un desgaste enorme, es imposible.
    Deja de sentirte responsable por el placer de otras personas; no eres el genio de la lámpara mágica, si no eres feliz tú, difícilmente podrás ayudar a los demás a serlo.

-Muchas personas no creen  o no quieren acudir a un psiquiatra o psicólogo ante casos de estrés o ansiedad...
A veces, a pesar de intentar coger las riendas y poner todo nuestro esfuerzo en ello, no podemos por nosotros mismos y necesitamos ayuda de un psicólogo especializado  en adultos y en gestión de la ansiedad y el estrés. Si la problemática persiste a lo largo del tiempo o el nivel de intensidad es muy elevado, es prácticamente imposible poder salir de esta situación sin ayuda profesional. Estamos hablando de una enfermedad real y que puede conllevar consecuencias importantes y graves para la vida de la persona, limitándola hasta el punto de que quede enclaustrada en su casa y con unos niveles de sufrimiento muy elevados. Nuestra recomendación es que se pongan en manos de especialistas y que no vean a los psiquiatras y psicólogos con prejuicios, sino como médicos y especialistas capaces de tratarles y  enseñarles las pautas para recuperar su estado normal.

- ¿Tiene curación? ¿Qué técnicas se utilizan?
Nuestro sistema se basa en las técnicas cognitivo-conductuales, las más eficaces científicamente (en nuestra web se pueden ver casos y explicaciones más exhaustivas de nuestros métodos). Los resultados de nuestro sistema de trabajo coinciden con las cifras de lo que publican prestigiosos centros americanos y es que, si se aplican las técnicas comentadas de forma correcta y bajo equipos coordinados de médicos y psicólogos especialistas en ansiedad, se alcanzan niveles de recuperación de un 82 % de los pacientes. Si se hace un trabajo riguroso y el paciente realmente quiere cambiar y trabaja, podemos conseguir  restablecer la calidad de vida que la persona tenía antes de padecer esta enfermedad.

La calidad de vida depende de uno mismo
Tal y como afirma el director del Centro ITAE, Josep Pla, el bienestar de una persona “depende de ella misma”, aunque reconoce que, “en ocasiones, es difícil coger perspectiva y tomar decisiones fieles a los objetivos de uno”. Hace falta aprender algunas técnicas concretas para conseguir aplicar este cambio en nuestra forma de vivir.
“Ponte metas, -prosigue Pla-, no se trata de que planifiques todo en tu vida, pero sí de que intentes dirigirla hacia donde deseas.” Eliminar aquellos objetivos que están más enfocados a la exhibición del éxito que al propio disfrute de tus logros es uno de los primeros pasos. “Tener un rumbo y una dirección implica crecer y sentirse realizado, y esas dos sensaciones son básicas para tu bienestar”, afirma Pla. También es importante Poner límites, tu trabajo y obligaciones, no pueden ser el único motor de tu vida. Tienes que planificar tus espacios de ocio, tus espacios para cuidar tu cuerpo, tus espacios para estar con tu pareja y amigos.  Distingue entre lo urgente y lo importante. Concéntrate en algo cada vez, no quieras llegar a todo simultáneamente!”, concluye el director del Centro ITAE de Barcelona.

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