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La Gaceta de los Negocios

Entrevista a Alejandro Zaera, Arquitecto

Alejandro Zaera: "La arquitectura debe producir una fuerza que la realidad por sí misma no tiene"

Alejandro Zaera-Polo (Madrid, 1963) ha dejado de ser el arquitecto joven de nuestro país con más proyección en el panorama internacional para convertirse directamente en uno de los más conocidos del mundo, gracias a quedar finalista del concurso para la Zona Cero de Nueva York tras haber realizado la terminal del puerto de Yokohama, su obra más famosa hasta la actualidad. Desde su estudio Foreign Office Architects (FOA), ubicado en Londres y que comparte con su mujer, la arquitecta iraní Farshid Moussavi, dirige varios proyectos en la capital inglesa, como el Parque Olímpico para los Juegos Olímpicos de 2012 o la sede para las orquestas de la BBC, entre otras muchas obras. En esta entrevista concedida a COMUNICACIÓN EMPRESARIAL Zaera, siempre desde su punto de vista pragmático y realista a la vez que comprometido, nos expone varias de sus ideas sobre cómo concibe la arquitectura, a la cual equipara a algunos elementos de la naturaleza por su crecimiento y capacidad de transformación de un entorno al que, con todo, debe integrarse.
 -Qué papel juega la arquitectura española en el panorama internacional y cuál es su nivel de reconocimiento?
La arquitectura española tiene muy buen nivel, está muy bien considerada. Es una mezcla de tradición constructiva e innovación. Una buena mezcla que, digamos, se vende bien en el extranjero.
 -Usted ha hablado muchas veces de la importancia de la integración de la arquitectura en el espacio urbano. ¿Es posible esta integración cuando aumenta el fenómeno del “star-system” arquitectónico y los edificios emblemáticos?
Yo creo que sí. Evidentemente hay una tendencia últimamente a resolver los planos a base de edificios emblemáticos, que seguramente no es tan interesante, pero una cosa es la tendencia general y otra que la integración sea un tema con un enorme potencial, especialmente el aspecto de conectar los edificios a acciones más concretas y específicas.
 -¿Podría entonces explicarnos su concepción de la arquitectura como espacio urbano?
Simplemente, partimos de la base de pensar que un edificio no es una pieza situada en un solar y con unas delimitaciones, sino que hay que remitirse a esa serie de fuerzas y procesos que ocurren alrededor de ese límite, de ese espacio. Nosotros hemos trabajado bastante en proyectos públicos, es decir, que no involucran sólo la construcción de una pieza y un espacio interior, sino que también implican la organización del espacio público alrededor de estas piezas. Lo que hemos venido explotando es este tipo de proyectos ha sido la integración de los dos sistemas.
 -¿Hay por lo tanto un vínculo cada vez más fuerte entre arquitectura y urbanismo?
Creo que sí que lo hay, y desde luego a mí me gustaría que así fuera. Si comparamos lo que suponía hacer edificios urbanos hace 30 años y hacerlos hoy, simplemente por la serie de normativas y planes que regulan su construcción, nos hace pensar cada vez más el edificio no como objeto en sí mismo sino como un objeto determinado por sus adyacencias. La integración de la arquitectura en el tejido social es otro de los aspectos que se podrían pensar como parte de esas fuerzas, que comentaba anteriormente, que realizan los buenos edificios.
 -En referencia a los buenos edificios, usted es de la opinión que la mejor arquitectura sigue a la realidad pero mantiene con ella cierta distancia. Con ello se refiere a no imitar la realidad simplemente, y ahí interviene la personalidad del arquitecto
Exactamente, la arquitectura es más interesante cuando no es un simple espejo de la realidad, sino cuando produce una fuerza que la realidad por sí misma no tiene. Es una práctica obsoleta pensar que los edificios se pueden tirar de cualquier manera y en cualquier lugar y pretender así cambiar la realidad, sin tener en cuenta sus fuerzas.
 -Esto nos lleva a la afirmación hecha por usted de que “la arquitectura tiene un poder transformador”. ¿A qué se refiere exactamente?
La arquitectura se ha convertido en uno de los mecanismos más importantes de transformación social. En los últimos años, en algunas ciudades como es el caso de Barcelona, la arquitectura se ha convertido un arma importante para que la gente viva de una forma distinta respecto hace 15 años. Esto se debe en gran parte a la capacidad de pensar un proyecto urbano, y no sólo a la construcción de una ciudad por fuerzas económicas y necesidades que debemos satisfacer. Debe de haber una cierta ambición de producir cambios sociales a través de cambios espaciales, cambios de imagen, cambios de conectar cosas. Estos elementos tienen una capacidad enorme de cambiar la forma de vida de los ciudadanos.
 -Usted ha destacado la importancia de la integración de la arquitectura en la ciudad y en la sociedad, una sociedad determinada por las tecnologías de la comunicación. Por otro lado, en obras como el Parque de los Auditorios de Barcelona o el Parque Olímpico para los JJ.OO. de Londres 2012 se ha inspirado en modelos naturales, imitando formas orgánicas en el primer caso y humanas en el segundo. ¿Cómo es posible este contraste?
Esto ocurre automáticamente en todas las épocas. Las ciencias con mayor nivel de desarrollo, como la bioingeniería o la bioquímica, tienden a la fusión entre la naturaleza y el mayor nivel de artificialidad, que no está ya representado por la máquina. Las tecnologías más avanzadas tienden a este compendio entre lo natural y lo artificial. Las investigaciones que estamos desarrollando a nivel arquitectónico insisten en esta fusión de dos aspectos dicotómicos que, de alguna manera, se ha ido desarrollando a lo largo de la historia de la arquitectura: los racionalistas por un lado y los organicistas por otro; los arquitectos que proyectan edificios rigurosos de formas cúbicas y ortogonales frente a aquellos que imitan las formas naturales. Creo que lo interesante es el momento en que estos dos grandes linajes culturales empiezan a fundirse: cuando las creaciones tiene el mismo nivel de complejidad que las formas naturales, pero no a base de imitarlas, sino de generar órdenes no lineales ni repetitivos,
 -¿Se considera un arquitecto rupturista?
Esta es la imagen que tengo pero no creo que sea del todo cierta. De hecho, somos bastante razonables en la forma cómo entendemos los proyectos: entender los datos de partida del proyecto e interpretarlos de tal forma para producir algo más interesante que lo obvio pero sin ser radicales por el mismo hecho de serlo.
 -¿Cómo se imagina su ciudad ideal?
No tengo una ciudad ideal. Creo que lo interesante es precisamente que las ciudades crecen como los propios seres de la naturaleza, por eso estoy en contra de realizar grandes afirmaciones categóricas de cómo deben ser las ciudades. Las cosas crecen de determinada forma y en determinados lugares, y hay que saber sacar partido de estas circunstancias específicas.
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PROYECTOS EN CURSO

Entre los proyectos que está llevando a cabo el estudio FOA se encuentran el Parque Olímpico para la candidatura de Londres a los JJ.OO de 2012, que conlleva también la regeneración del área del río Lea, un edificio para las orquestas sinfónica y de cámara para la BBC y una escuela de diseño y comunicación, también en la capital inglesa. En España, está construyendo, entre otros, el nuevo Teatro-Auditorio de Torrevieja, un Centro de Transferencia tecnológica para el Gobierno de La Rioja, en Logroño y varios proyectos de viviendas en Madrid, Durango y Barcelona, donde además está llevando a cabo la realización de un importante complejo de oficinas, concretamente en la Zona Franca.