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El Periódico de Catalunya

Redacción

Cuestión de hogar, cuestión de moda

Siempre se ha pensado que es la propia gente que lo habita la única responsable de la tendencia decorativa de su hogar. Podemos decir que hasta cierto punto, lo mismo que no es sólo quien la viste el que elige su ropa. Todo lo que afecta al ser humano, en muchos y variados niveles, proviene tanto del exterior como del interior. Esto es, de las necesidades intrínsecas (como vivir bajo un techo, comer o vestirse) hacia fuera, hacia cómo la sociedad se prepara en sus servicios para tales demandas. Y viceversa, la sociedad propone productos (algunos más necesarios que otros, o mejor, más orientados al consumo inmediato o a la larga duración) que acaban por calar en el ámbito de la necesidad. En medio de esta frontera sutil se encuentra la moda, la tendencia.

Todo el mundo a día de hoy ha podido darse cuenta de que lo que esta moda trae es el revival, una mirada nostálgica al pasado, y, sobre todo, la recuperación de líneas elegantes (lo hippie, lo kitsch, lo étnico se ha relegado al olvido, por lo menos de momento). Así, podemos decir que, a grandes rasgos, la tónica general en el hogar es el predominio de líneas rectas, definidas, los metacrilatos, el vidrio o el acero, apelando a la sobriedad, tanto en la forma como en el color (aumento del blanco, el negro o el gris), conformando una idea de hogar eminentemente funcional, coronada con el uso integrado de los aparatos tecnológicos. Si bien antes una cocina se componía, básicamente, de encimeras y electrodomésticos, el diseño de hoy incorpora a las propias estructuras básicas, a modos abatibles, la nevera, el horno y la lavadora. Todo el espacio se vuelve minimalista; los objetos innecesarios se eliminan o se insertan en la funcionalidad global; la mirada se pierde en las líneas básicas y el entorno monocromo. Se trata de dar al espacio conjunto una imagen de atemporalidad o de corte futurista, algo que causaba, por cierto, mucho interés en los años setenta.

Ningún aspecto humano se salva de la corriente, la propia evolución de los humanos y sus relaciones con el entorno, sumado a las propias necesidades del mercado y del estado del consumo, obligan a un avance común, aunque ello signifique una mirada al pasado, o hacia una idea de futuro.  

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Redacción, España

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