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El Periódico de Catalunya

Redacción

Un tratamiento llamado Menorca

La isla esconde un sin fin de actividades ideales para cuidar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma

Nos paramos a buscar una receta divina en www.menorca.es, la nueva web con tecnología 2.0, impulsada por la Fundació Destí, que pone al servicio de todos los internautas una extensa lista de recursos para facilitarnos el paso por la isla. En primer lugar, buscamos alojamiento a través de la red. Encontramos un pequeño y elegante hotel rural llamado Son Granot, un sitio altamente recomendable si se desean unos días de desconexión total. Se trata de un pequeño hotel con restaurante y ocho habitaciones con mucho encanto. Situado en la entrada del puerto de Mahón, este hotel de estilo colonial georgiano construido en 1712, único en la isla, puede presumir de ser el primer lugar de España que recibe cada mañana los rayos de luz del sol.

Disfrutar del restaurante de Son Granot equivale a ingerir productos de primera calidad, cien por cien autóctonos. Los desayunos con pan horneado recién hecho, yogures artesanales, mermeladas caseras, sobrasada, embutidos, zumos recién exprimidos o quesos artesanos hacen que el día en Son Granot empiece con una energía diferente. Las comidas y cenas se completan con una extensa gama de productos de primera calidad como carnes, pescados, mariscos y unos postres caseros como la tarta de manzana inglesa o la clásica Sacher aromatizada con vainilla y fresa. Una muestra más amplia de la gastronomía de la isla se puede apreciar durante los meses de mayo y junio, cuando se celebran las jornadas gastronómicas que invitan a degustar todos los productos autóctonos del lugar.

Todo ello regado con un buen vino de las cercanas bodegas Binifadet. Estas bodegas, presentes con sus vinos en cartas de restaurantes tan prestigiosos como El Bulli a pesar de contar con apenas cinco años en el mercado, han convertido a Menorca en una isla exportadora de joyas vinícolas como El Chardonnay de Binifadet, elegido entre los 300 mejores vinos del mundo. Un vino varietal de color amarillo que presenta aromas primarios de la variedad chardonnay muy marcados: plátano, piña tropical, acompañados de notas de frutos secos como higo y albaricoque. Un auténtico lujo para los paladares.

Especialmente, si se saborea en uno de los sitios más emblemáticos de la isla, y de visita obligada: Sa Cova d’en Xoroi. Un espacio natural ubicado sobre un precioso acantilado de la costa sur, tocado por la historia, bañado por el mar. Una gruta cargada de mitología, abierta desde primera hora de la mañana y hasta el amanecer, llena de pequeños rincones por descubrir. Un mirador con espectaculares vistas, desde donde contemplar el amanecer, la puesta del sol y el embrujo de la luna. Un lugar de ocio donde tomar un aperitivo por la mañana, relajarte a media tarde con música ‘ambient’ y bailar por la noche. Por último, es más que recomendable un pequeño viaje en barco para poder ver la isla desde su hábitat natural: el mar. La empresa Menorquín, constructora de embarcaciones navieras, tiene a su disposición un amplio catálogo de barcos típicos de las Islas Baleares que también cuentan con las ventajas de las más modernas tecnologías. Los amantes del mar sentirán que están como en casa.

Es difícil dar con la receta exacta de la felicidad, pero, sin duda, lo más parecido a esta sensación lo podemos encontrar en Menorca, donde los dolores no existen y la sensación de bienestar es eterna.  

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