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La Vanguardia

Entrevista a Miguel Ángel Fernández Álvarez, director de LABWARE para España y Portugal

"Ha llegado el turno de la informática del laboratorio"

LabWare es especialista en software de gestión del laboratorio desde hace más de dos décadas

La compañía apuesta por el Biobanco como solución que permite resultados científicos inmediatos. “La evolución sana de una sociedad industrial debe transformarla en una sociedad basada en el conocimiento, pasar de producir bienes tangibles a generar productos de conocimiento, una de cuyas manifestaciones es lo que llamamos software”, explica Miguel A. Fernández, director de LabWare en España y Portugal, lo cual da sentido a su afirmación de que su principal activo es su equipo humano. LabWare ha estado proveyendo el mejor software de gestión del laboratorio con el objetivo de cubrir los requisitos de manejo de datos de laboratorio en diversas industrias internacionales. Hoy es el líder del mercado en aplicaciones de LIMS globales, y tiene una historia inigualable en proyectos a tiempo, puesta en marcha, y sin comprometer la solución.

-Usted ha declarado en alguna ocasión que en breve desaparecerá el software hecho a medida y que LabWare no programa sistemas, sino que aplica soluciones. ¿Qué representa esta nueva mentalidad, tanto a nivel funcional como a nivel tecnológico, y de qué soluciones hablamos?
Significa superar la infancia entendida como una etapa artesanal para alcanzar la madurez tecnológica. No es que sea una propuesta nuestra, sino evolución, algo que ha sucedido con todas las actividades artificiales, que nacen como arte o ciencia pura. Habrá siempre software a medida pero para aplicaciones puntuales o de nueva aparición. Desde luego, es inconcebible que sistemas utilizados normalmente en todas las organizaciones biosanitarias sean reinventados, rediseñados y reprogramados cada vez. Tan absurdo como comprar un coche diseñado y fabricado a medida, o una aplicación de gestión. Quizás en el mundo se vendan un par de decenas de coches a medida al año. En la informática desaparecerá la artesanía, y ahora le ha llegado el turno a la informática del laboratorio.

-¿Cuáles son los beneficios de estas aplicaciones para sus clientes?
Los clientes se benefician de una aplicación probada y madura, que incluye de serie todas las características deseadas -adaptabilidad incluida-, según las han definido generaciones previas de usuarios. Tampoco tienen que pagar por el diseño, desarrollo y programación de algo que ya existe. Esto es favorable para todos. Da sentido a la tercera “i” en I+D+i, y nos permite ofrecer innovación real a nuestros clientes. En otras palabras, la inversión en el desarrollo de nuestros nuevos productos no corre a cargo del cliente.

-LabWare es líder mundial en Sistemas de Información de Laboratorio (LIMS), Sistemas de Gestión de Datos Científicos (SDMS), Cuadernos Electrónicos de Laboratorio (ELN) y de integración de equipos analíticos, y aun así destacan que su principal valor es su equipo humano. ¿Por qué?
Nosotros producimos y vendemos conocimiento y en este sentido nuestro capital es nuestra capacidad de generar valor añadido, plasmado en software. No es una paradoja, sino la explicación de nuestro liderazgo. Con el paso de la artesanía a la industrialización gana importancia el cerebro y la pierden las manos. En informática esto se traduce en que gana importancia el conocimiento y la pierden las herramientas. Nosotros contamos con un equipo de gente capaz de aconsejar y aportar ideas a nuestros clientes, encaminadas a potenciar la innovación y hacer procesos científicos rentables.

-Usted ha declarado en alguna ocasión que en nuestro país se vive una relación esquizofrénica con la I+D. ¿Cómo valora el recorte presupuestario del Gobierno en esta materia?
Bueno, no sé si mi opinión es optimista o pesimista, yo creo que como peor no podía ser, seguramente la sociedad española no note nada. Bajo mi punto de vista, algunos de los mayores problemas de financiación de la investigación pública son, por una parte, la proporción tan alta que debe destinarse a financiar el gigantismo de la Administración, y que luego cuenta como dinero gastado en I+D, y por otra la selección de proyectos con auténtica relevancia científica y social que creen, efectivamente, bienestar. No se trata de dedicar el tiempo de uso de un acelerador de partículas para estudiar códices (y esto es un ejemplo real de investigación pública), sino de potenciar ideas que generen riqueza, de apoyar la financiación de las más de 12.000 pymes que constituyen el núcleo empresarial innovador del país, y que no piden subvenciones, sino créditos, y relajar la presión fiscal. Quizás, al disminuir la presión disminuyan también las fugas y, si se canaliza mejor el flujo a los proyectos de auténtico valor, el recorte no se note. Respecto a la esquizofrenia, si comparamos el número de patentes generado por la empresa privada (prácticamente todas) con el que generan las universidades (prácticamente ninguna) está claro quién lleva el peso de la investigación en este país. Desde luego, la investigación pública española nunca ha estado en la elite mundial, ni se la espera. Es la empresa privada la que atrae cerebros y la que puede avanzar con simples ayudas en forma de facilidades tributarias, sin necesidad de subvenciones.

-Además de desarrollar el Biobanco, ¿qué medidas estratégicas toma LabWare para afrontar la crisis? ¿Cuáles los planes de la compañía de cara al 2010?
Nuestra estrategia se seguirá basando en apostar fuerte por el sector biomédico. Para afrontar la crisis estamos tomando medidas tácticas, pues nuestra estrategia de innovación no ha cambiado. Puedo decir que en 2009 hemos obtenido los mejores resultados de nuestra historia y al día de hoy ya registramos un crecimiento en torno al 20%, por lo cual no creo que nuestra estrategia deba variar. Hemos creado mucho empleo de calidad y hemos sacado al mercado productos innovadores. Ahora bien, no podemos mirar para otro lado y decir que no existe la crisis. La principal medida táctica que hemos adoptado ha sido resistirnos al canto de sirenas de trabajar para la Administración, que en épocas de crisis parece ser quien, más que invertir, gasta. A la larga esto es peligroso desde el punto de vista financiero por trabas burocráticas, lentitud extrema en el pago, etc. Nosotros intentamos no pasar de un porcentaje máximo de seguridad de trabajo con la Administración.  

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El Biobanco, la gran apuesta de LabWare
LabWare ha desarrollado una solución para Biobanco. Pero, ¿qué es, cómo funciona y cuáles son sus ventajas? Según Miguel Ángel Fernández, “en la línea con la industrialización de soluciones nicho, ésta es una área en la que la oferta está limitada a desarrollos a medida o reprogramación de un sistema que nació como desarrollo a medida para un primer cliente y que se disfraza de aplicación comercial. Nosotros ofrecemos al mercado una solución industrial, que está lista para usarse sin la pesadilla de un proceso de desarrollo, con un rodaje ya importante por parte de grandes organizaciones y de pequeños laboratorios de investigación”. Este producto está jugando un papel muy activo en proyectos como la red mundial de investigación en una vacuna contra el SIDA, en el Karolinska Institutet sueco, o sin ir más lejos, en el Hospital Clínic de Barcelona. Según el director de LabWare, “las ventajas son obvias si se piensa que no es necesario desviar recursos o entusiasmo al desarrollo de una aplicación informática, que no es la estrella de esta película. Por el contrario, un sistema industrial listo para usarse permite obtener resultados científicos desde el primer momento”.
Y otra de las indudables ventajas, sobre todo para los profesionales biomédicos, es que les permite alejarse de la posibilidad de tener que aprender otro oficio que no es el suyo, que posiblemente no se les dé bien, y que seguramente no les gusta.

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