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La Vanguardia

Entrevista a Ramon Rubinat y Pere Angerri, socios de PROAUDIT

"La auditoría siempre aporta valor a la empresa"

“El auditor debe ser capaz de detectar errores estratégicos o de gestión que pongan en riesgo la continuidad de su cliente en el mercado y advertirle de dichos riesgos”, ésta es la opinión de Ramon Rubinat y Pere Angerri, los socios de Proaudit, fundada hace veinte años por Ignasi Angerri, Ferran Benazet y Rubinat. En esta trayectoria los cambios tecnológicos y económicos han dado un vuelco a conceptos como gestión, innovación y aprovechamiento de los recursos humanos. Ambos insisten en la importancia de la figura del auditor como aportante de valor para la empresa y no debe verse como un mero “revisor”.
-Este año Proaudit celebra su vigésimo aniversario. ¿Cuáles han sido los cambios más significativos que se han producido en el ámbito empresarial?
En este tiempo se han producido dos hechos de enorme importancia: la globalización de los mercados y el enorme desarrollo de las nuevas tecnologías. Estas circunstancias han creado grandes oportunidades pero también han eliminado a aquéllos que no han sabido adaptarse o que han equivocado su estrategia; por ejemplo, manteniendo la producción en España de productos con poco valor añadido en vez de deslocalizar la producción e invertir en marketing, desarrollo, diseño y apertura de nuevos mercados. A la vez, las nuevas tecnologías obligan a una mayor formación de personal, hecho éste al que en ocasiones no se presta la debida atención.

-¿Cómo ve la figura del empresario de la pyme actual?
Los empresarios suelen ser personas a admirar por su esfuerzo, imaginación y exposición al riesgo, si bien en el caso de empresarios de pymes en ocasiones caen en el error de ser unos autoempleados, o sea, técnicos o vendedores cualificados que han montado su propia empresa y trabajan más en el interior de la misma que en el exterior, que es donde está el negocio. Deberían aprender a crear equipos y a implantar sistemas. Una diferencia entre las pymes  y las grandes empresas es que las primeras confían en las personas y las segundas en los procesos.

-Estos defectos no deben ayudar precisamente en momentos de crisis…
No, en estos momentos el empresario debe ser mucho más imaginativo y necesita poder  adecuar su estructura a su volumen de negocio, y para ello precisaría una mayor facilidad para flexibilizar su plantilla de personal. No hay que temer a la flexibilización laboral. Nadie despide a quien necesita. Una vez adecuada su estructura debe desarrollar nuevos mercados y productos. Con la crisis se ha creado un estado de psicosis, si la gente tiene confianza en el futuro, se endeuda; de lo contrario, ahorra. La mente humana piensa en pasado y en futuro, el presente es un vacío temporal, regido hoy por la angustia y la expectativa. 

-¿En qué aspectos mejora a las pymes la auditoría?
La auditoría siempre aporta valor a la empresa; gracias a los auditores existe una homogeneidad en la información contable y se pueden implantar con éxito requisitos formales tan complejos como, por ejemplo, las cuentas anuales del nuevo plan contable. Los auditores hacen una importante labor de formación y transmisión de conocimiento a la empresa en los aspectos contable, mercantil y fiscal, y deberían incidir quizás más en los aspectos de gestión. Este tema, no obstante, es en ocasiones complejo, ya que algunos empresarios pueden tomarse los comentarios sobre gestión como una crítica personal, o incluso como un exceso en la labor profesional del auditor. La mayoría, sin embargo, lo agradece.  

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