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La Gaceta de los Negocios

Entrevista a Román de Blas, director de marketing y Chema López, director de operaciones de ISIGMA ASESORÍA TECNOLÓGICA

"Es un atraso que en la era de la información todo el proceso de negocio se paralice para imprimir el papel y plasmar una firma"

La firma electrónica es ya una realidad necesaria, sobre todo en los entornos administrativos en los que la impresión y el archivo de documentos ralentizan el tiempo en los procesos de gestión y suponen un impacto medioambiental. A la introducción de esta modalidad se dedica Isigma, que viene operando desde 2006 como asesora e introductora de la firma electrónica mediante aplicaciones de software, como la plataforma ISM para la producción y validación de la firma, la incorporación de un sello de tiempo, entre otros.

¿Cómo funciona la firma electrónica?
Es una definición legal -que aparece en el Real Decreto del 99 y en la Ley de 2003- como una información anexada a otra que permite identificar al firmante. La firma electrónica reconocida se basa en un certificado reconocido. Consiste en aplicar una serie de algoritmos y claves al documento firmado de forma que éste permanece inalterable y permite evidenciar quién ha firmado el documento.

¿En qué aspectos mejora el funcionamiento de las empresas?
Hay tres variables en las que afecta: el tiempo de gestión de los procesos de negocio –sobre todo en entornos deslocalizados- si aplicamos la firma electrónica el tiempo de gestión está comprobado que se reduce a 52 minutos en promedio. Hay que considerar también el tiempo de gestión del archivo a posteriori (búsqueda y manipulación de los papeles); otra variable sería el propio archivo físico, el papel; es mucho más económico el espacio que ocupa en el ordenador que el propio archivador. La tercera es de orden medioambiental: no es necesario imprimir el papel, ello supone una mejora no tanto de coste en cuanto a consumibles pero sí en lo que se refiere a la concienciación ecológica.

Estos aspectos llevan implícitos además una mejora de la satisfacción de los clientes internos y externos. Es un atraso que, en la era de la información, todo el proceso de negocio, que es electrónico, se tenga que paralizar a la esperar de imprimir el papel y plasmar una firma manuscrita.

¿Cómo se dará la sustitución de la firma manuscrita por la electrónica? ¿Requiere asesoría específica?
El cambio técnico es relativamente sencillo, hasta el punto que se puede tan sólo incorporar productos específicos para aplicar sólo las funciones de firma electrónica en los sistemas de gestión que ya existen en las empresas. En cuanto a la parte de asesoría es un servicio que sí se deberá tener en cuenta, por los requerimientos legales que las empresas deben conocer antes de la aplicación técnica. Nosotros ofrecemos tanto el producto como el asesoramiento en materia técnica y legal. Hay que desarrollar la confianza de la gente conforme esta firma tiene el mismo valor que la manual y explicar que ya no hay excusa para imprimir. Son dos barreras que hay que derribar, de ahí la necesidad de formación. Hay una ley que respalda, por lo que el temor al fraude ha de ser nulo.

¿Cuáles son los servicios de Isigma?
Tenemos tres líneas: el asesoramiento de implantación de la firma electrónica, con diferentes modelos de planes de consultoría estructurados; tenemos producto (aplicaciones software orientadas a facilitar la incorporación de la firma electrónica, complementarias con los de gestión que ya existen, de tal manera que las empresas no tengan que sustituirlos) y la formación, algo necesario para dar a conocer la firma electrónica.

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