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El Periódico de Catalunya

Entrevista a Blai Escoda, director de BO DE DEBÒ

"Cocinamos como lo harían nuestras madres pero a mayor escala"

La marca Bo de Debò rompe con la idea de que la comida precocinada no tiene el mismo sabor que un plato elaborado por nosotros mismos

Comida preparada y calidad no están reñidas. La marca Bo de Debò trabaja bajo esta premisa desde el año 1942. Su verdadera expansión se produjo a partir del año 1998 cuando la cadena Caprabo les encargó la gestión de sus platos elaborados. Hoy, Bo de Debò se distingue por su calidad y la elaboración artesanal de sus productos, que son siempre frescos. Es, como explica en esta entrevista su director, Blai Escoda, el continuo empeño por elaborar aquellos platos de siempre hechos por nuestras madres o abuelas.

- Bo de Debò es una empresa que ha sabido conjugar el mimo tradicional con la producción industrial. ¿Cómo han logrado garantizar un producto de primera calidad con los procesos de distribución a gran escala?
En primer lugar escogiendo muy bien nuestras materias primas. Exigimos a nuestros proveedores una calidad y unos estándares muy exigentes. Nuestras raíces están en los elaborados cárnicos, por lo que conocemos muy bien el producto, que nuestros cocineros saben mimar. En segundo lugar, nos diferencia la elaboración manual y artesanal. Cocinamos como lo harían nuestras madres, simplemente que a mayor escala. Es la cocina que llamo yo del “chup-chup”. El producto es siempre fresco, nunca pasteurizado. Por eso ofrecemos una fecha de caducidad limitada, de entre 10 y 15 días. Esto implica, necesariamente, una distribución muy ágil y muchos quebraderos de cabeza porque un incremento de demanda un día concreto es sinónimo de más horas de trabajo de nuestro personal. 

-Ustedes pueden presumir de seguir apostando por el producto artesanal. ¿Cómo es la elaboración de sus productos?
Elaboramos cada producto de forma manual y la base reside en la selección de las materias primas. Lógicamente disponemos de algunas máquinas que nos ayudan en algunos procesos. La frescura implica que trabajamos al día. Una vez cocinado, el producto pasa a una cámara abatidora de temperatura. Así se evita la formación de bacterias. Posteriormente,
se envasa en atmósfera protectora para evitar la formación de microorganismos. De esta forma se asegura la calidad del producto.

-Ahora que se dispone de menos tiempo que dedicar a la cocina. ¿Cuáles son las aportaciones de Bo de Debò a las familias?
Nuestra gran aportación a la familia actual es ofrecer unos productos de calidad fieles a la elaboración artesanal. Lo que queremos es que las familias tengan más tiempo de ocio y puedan comer bien simplemente calentándose uno de nuestros platos. Que dispongan de una comida variada y con el sabor de toda la vida, gracias a los más de 60 productos que hoy ofrecemos, desde los macarrones, los canelones, o los elaborados cárnicos.

-¿Cree que la crisis actual incidirá en un descenso en las ventas de sus productos a favor de aquellos de menos calidad pero más baratos?
Creo que no incidirá demasiado. Nuestros consumidores valoran ante todo la calidad y sabor de los productos, conscientes de que son elaborados de forma artesanal. Nuestros productos no son caros, de lo contrario ya estaríamos fuera del mercado, y año tras año aumentamos las ventas en un 20 o 25%. En algunas grandes superficies nuestros productos son líderes de la sección de charcutería. Creo que esto tiene mucho mérito para una empresa que trabaja con métodos artesanales.

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Expansión empresarial

Los productos Bo de Debò se encuentran actualmente en toda Catalunya y Andorra. Con unos crecimientos del 20 al 25%, la empresa tiene por objetivo la expansión a corto o medio plazo por la Península.

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