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El Periódico de Catalunya

Cartagena abre un museo que alberga un teatro romano

Rafael Moneo firma el sorprende trabajo que protege y explica uno de los grandes descubrimientos de la arqueología española

El Museo del Teatro Romano suma este verano a la rica oferta turística de Cartagena un proyecto que permite proteger y explicar este monumental edificio construido en el siglo I, bajo gobierno de Augusto. El museo, creado por Rafael Moneo, es un centro arquitectónicamente sorprendente que reparte sus salas entre dos edificios conectados por un paso subterráneo y permite al visitante llegar desde la plaza del Ayuntamiento hasta el mismo Teatro Romano, salvando 25 metros de altura y el ancho de dos calles.

 Moneo, que ha dirigido un equipo multidisciplinar de arqueólogos, arquitectos y urbanistas, ha concebido el conjunto con la idea de que el Teatro se convierta en la última sala de su propio museo. Antes de llegar a él, el visitante conocerá el complejo proceso que ha sido necesario para recuperar este edificio romano, olvidado durante siglos y enterrado bajo sucesivos barrios hasta su descubrimiento a finales de los noventa. El Museo alberga piezas procedentes de la excavación del monumento, de entre las que destacan aras dedicadas a la triada capitolina que presiden la sala principal del museo, como en su tiempo presidieron el Teatro. El Teatro Romano de Cartagena ha sido uno de los descubrimientos más  sorprendentes de la arqueología española en los últimos años y permite entender la entidad que debía tener la ciudad en época romana, sus monumentales restos han venido a certificar el importante papel que desempeñó en la historia de la Hispania antigua.

El teatro
El teatro se construyó en la ladera norte del cerro de la Concepción. Su grada, con capacidad para 6.000 espectadores, está divida en tres sectores. El escenario, de más de 43 metros tenía de fondo una fachada escénica de casi 15 metros de altura con dos órdenes arquitectónicos, en los que la combinación de los tonos rojizos de las columnas, blancos de los capiteles y basas, y grises del podium y entablamento provocaría un sugerente juego cromático.

 Las basas, cornisas y sobre todo capiteles traducen la envergadura del edificio, y junto a un rico programa ornamental convierten al teatro de Cartagena en un magnífico exponente de la arquitectura pública y monumental de época augustea.

 El edificio del Museo contiene todos los equipamientos necesarios para hacer compatible la exposición de sus fondos con su papel como centro de investigación y difusión de contenidos culturales. A sus tres zonas expositivas se suman una sala de conferencias, una sala de exposiciones temporales y otra sala destinada preferentemente a la atención a escolares. Además cuenta con áreas destinadas al disfrute y ocio del visitante: tienda, librería y cafetería.
El proyecto de Rafael Moneo, financiado por el Ayuntamiento de Cartagena, la Comunidad de Murcia y la Fundación Caja Murcia, ha resuelto brillantemente los complejos problemas topográficos y urbanos del entorno más inmediato, así como su relación con el conjunto arqueológico conformado por el teatro y la Iglesia de Santa María.

Más museos
El complejo monumental del Teatro Romano es un elemento protagonista en una ciudad que en la última década ha experimentado un crecimiento espectacular como destino cultural. “Cartagena, Puerto de Culturas” reúne la mayor parte de estos recursos turísticos y ha visto la reciente apertura en 2007 del Fuerte de Navidad. La intervención en esta fortaleza del siglo XIX ha permitido convertirla en un centro de interpretación desde el que conocer y disfrutar del gran conjunto de murallas, castillos y fortificaciones que defiende la ciudad y su puerto.

 El fuerte hace el número siete en la lista de pequeños museos integrados en “Cartagena, Puerto de Culturas” y se suma a joyas de la arqueología y la historia como el yacimiento subterráneo del “Augusteum”, los refugios antiaéreos de la Guerra Civil, la casa romana de la Fortuna, o el castillo medieval de la Concepción.

 Estos recursos forman el corazón de la oferta de una ciudad que destaca también por su conjunto arquitectónico modernista, jalonado de hermosas casas-palacio construidas en los albores del XIX por las fortunas procedentes de la minería y considerado por algunos especialistas como el más diverso y rico después del de Barcelona. El Palacio Consistorial, reabierto tras cien años de historia y una profunda rehabilitación, es el más singular de los edificios de esa época, pero un paseo por el casco urbano permite contemplar otras maravillas arquitectónicas como el Casino, el Palacio Pedreño, las casas Llagostera,  Zapata o Cervantes; la estación de ferrocarril o el Gran Hotel.

En cualquier época
Los recursos turísticos de Cartagena y su bonanza climatológica la convierten en un buen destino en cualquier época del año. Pero sus atractivos como ciudad se multiplican en época de fiestas y festivales.

 El festival internacional La Mar de Músicas es otra de esas buenas excusas para acercarse a la ciudad. Las noches de julio se llenan de músicas del mundo en conciertos programados en escenarios con encanto, como el Parque Torres, el Parque de Artillería o los refugios antiaéreos. Un país invitado –este año, Francia– será protagonista de una atención especial a su producción musical y al conjunto de sus artes.

 En las fiestas de Cartagineses y Romanos, durante la segunda quincena de septiembre, la ciudad vuelve a prestar el escenario para una recreación tan histórica como festiva de las guerras púnicas en las que Cartagena fue protagonista del enfrentamiento entre las dos grandes potencias mediterráneas.

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