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El Periódico de Catalunya

Sandra Navó Berruezo y Jordi Quintana Prat, Dietista-nutricionista - Dietista-nutricionista del Hospital Duran i Reynals

¿Consumen nuestros hijos proteínas de calidad?

A partir del tercer año de vida, los niños experimentan un crecimiento lento pero continuo durante una etapa bastante larga: la edad escolar, que dura hasta el comienzo de las manifestaciones puberales o etapa preadolescente (11-12 años). Es, por tanto, una etapa clave, donde la alimentación y en especial las proteínas de alta calidad juegan un papel imprescindible en el correcto desarrollo físico del niño.

Las proteínas son nutrientes que forman parte de algunos alimentos y al digerirlos se convierten en pequeños compuestos llamados aminoácidos que nos permiten sintetizar, esto es, crear, proteínas propias.

Se conocen 20 aminoácidos diferentes, algunos de los cuales nuestro organismo es capaz de formar por sí mismo, pero ocho de ellos en los adultos (isoleucina, leucina, lisina, fenilalanina, treonina, valina, metionina, triptófano) y nueve en los niños (además, histidina) hay que conseguirlos del exterior a través de la ingesta alimentaria ya que no los podemos sintetizar. Son los denominados aminoácidos esenciales y, como su nombre indica, son indispensables para poder formar las proteínas que desarrollaran funciones fundamentales en nuestro organismo y en el de nuestros hijos.

Funciones estructurales y plásticas. Las proteínas constituyen el 80% del peso seco de nuestras células así como, ayudan a crear tejidos, repararlos y mantener la masa muscular. Por eso, es una función imprescindible para el óptimo crecimiento del niño.

Funciones de control genético. Las características hereditarias dependen de las proteínas del núcleo celular donde se encuentra el ADN.

Funciones inmunitarias. Los anticuerpos que intervienen en la respuesta inmunitaria delante de una infección (resfriado, gripe…) son proteínas. De ahí que un niño con un pobre consumo proteico vea comprometido su sistema inmunológico teniendo más facilidad de enfermar que otros niños bien nutridos.

Funciones biorreguladoras. Las enzimas y algunas hormonas son de naturaleza proteica y sin ellas nuestro organismo no podría llevar a cabo todas las reacciones metabólicas. Son un ejemplo las enzimas necesarias para llevar a cabo la digestión de los alimentos, o la captación de glucosa por la insulina, una hormona elemental para la regulación de la glucemia (azúcar) en sangre.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todas las proteínas tienen el mismo valor nutritivo ni calidad; hay algunas que poseen una cantidad y proporción mas adecuada de aminoácidos esenciales para la síntesis de proteína humana, las cuales se conocen como proteínas de alta calidad o biodisponibilidad.

¿Dónde podemos encontrar proteínas de alta calidad?
En general, las proteínas de origen animal son de un valor biológico más alto que las de origen vegetal. Así, encontramos en el huevo, la carne, el pescado y los lácteos un contenido de proteínas ideal, de ahí que no deben faltar nunca en la alimentación de los niños y es necesario que estén presentes en las cinco comidas básicas. Para empezar, se recomienda un vaso de leche en el desayuno, además de un componente energético como cereales o galletas, un bocadillo de jamón y queso en el recreo, unas varitas de merluza de segundo plato para comer, un yogur de frutas en la merienda y, por último, una tortilla paisana para cenar, para asegurar aproximadamente una ingesta mínima de proteínas de alta calidad y en la frecuencia recomendada, esto es, en niños sanos y con una actividad diaria normal.
No obstante, a pesar de que las proteínas de origen vegetal contenidas en frutos secos, legumbres y cereales sean de inferior calidad que las de origen animal, la combinación entre estos alimentos da lugar a una proteína de alta calidad, ya que el déficit del aminoácido esencial de uno se complementa con su presencia en el otro alimento y viceversa. Así, el consumo de platos con combinación de alimentos ricos en proteína vegetal puede sustituir, en el caso de las familias vegetarianas, a los productos de procedencia animal, sin ver comprometido el crecimiento de los niños siempre y cuando se tengan en cuenta el aporte de todos los demás nutrientes. Son un ejemplo de estas combinaciones un salteado de arroz con lentejas y salsa de tomate, puré de garbanzos con avellanas de segundo plato, pan de frutos secos y semillas o también se puede recurrir a las hamburguesas o preparados proteicos vegetales (de venta en tiendas dietéticas).

En resumen, las proteínas son esenciales para el crecimiento de nuestros hijos, y hay que considerar la etapa escolar, por un lado, importante, ya que cualquier hábito adquirido durante la infancia tendrá repercusiones sobre la salud a medio y largo plazo y, por otro, sensible a cualquier desorden o desequilibrio, ya que podría comprometer su crecimiento y desarrollo tanto mental como físico. Los niños aprenden por imitación, es decir, de nosotros, y de nosotros dependerá que la autonomía que van adquiriendo (en cuanto a la alimentación) les haga crecer sanos y fuertes. En definitiva, que a partir de hoy en nuestro menú diario y mucho menos en el de nuestros hijos, no falten alimentos que contengan proteína de alta calidad.

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Hoy toca pescado

El organismo gubernamental FROM busca incentivar y promocionar el consumo de los productos de la pesca y de la acuicultura

Los hábitos en materia de alimentación se forjan entre los tres y los once años de edad, momento crucial de la vida porque determinará la alimentación futura y, en consecuencia, su salud. Es por todo esto que una buena educación alimentaria se hace imprescindible en las escuelas, lugar en el que come la mayoría de los niños españoles y, por supuesto, en casa, con el ejemplo de los padres. Comidas “difíciles” para los niños, como el pescado, se han de normalizar y convertir en apetecibles desde la infancia. El Fondo de Regulación y Organización del Mercado de los Productos de la Pesca y Cultivos Marinos (FROM), organismo autónomo adscrito al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, centra sus actividades en el diseño y desarrollo de acciones encaminadas a promocionar el consumo de productos pesqueros, orientar el mercado de estos productos en cuanto a cantidades, precios y calidades, y asistir en sus necesidades técnicas o financieras a asociaciones, cooperativas y empresas del sector.

Los niños comienzan a mostrar sus preferencias alimenticias a edad temprana y esto puede suponer un verdadero calvario para padres y educadores, además del hecho de que, si no es controlado a tiempo y sabiamente, ello puede derivar en una carencia de aportes nutricionales básicos, por no mencionar la dificultad futura a adquirir hábitos sanos.

¿Por qué pescado?
El pescado es altamente recomendado por los nutricionistas: tiene proteínas, fósforo, calcio y vitaminas esenciales para el crecimiento y fortalecimiento de los huesos, para el desarrollo intelectual, entre otros. Tiene además pocas grasas, más sanas que las que contiene la carne. Se trata de un alimento sano, ideal para una dieta equilibrada y variada, es ligero y digestivo, no deja sensación de pesadez y es excelente para dietas blandas en situaciones especiales como diarreas y otras enfermedades frecuentes de los niños.

El estudio de FROM
La necesidad de promocionar los hábitos alimentarios es lo que ha llevado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a realizar un estudio sobre el consumo de pescado en comedores escolares, mediante el FROM. El objetivo fundamental del estudio ha sido indagar en la situación actual respecto a los determinantes del consumo de pescado en los colegios y establecer canales de su promoción en todos los ámbitos implicados. Se ha detectado que los niños por lo general consumen de mejor grado este alimento en casa, porque en ésta no existe una obligación y unos horarios, como ocurre en los colegios. El contexto, generalmente más relajado y más afectivo, la exclusividad en la elaboración y especial mimo en los gustos de los hijos, o el carácter familiar, son algunos de los motivos por los que los niños consumen mejor el pescado en su hogar. El estudio ha concluido que hay baja presencia de platos de pescado en relación a otros alimentos y que no siempre es el elemento principal del plato y, cuando lo es, se presenta rebozado –una de cada dos veces- acompañado de otros alimentos como ensalada o patata. Además es un 85% el pescado que toman los niños, dejando, por tanto, una buena parte en el plato. Sobre una población estudiada de 50.404 niños (cifra del estudio de 15 de noviembre de 2006), el 24% de los niños no comieron todo el pescado. Se toma un promedio de 87,3 gramos de pescado en los colegios y existe un nivel de descontento que se traduce en una mayor duración del tiempo de comida.