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Benín: etnias, vudú y mucho más

Benín:  etnias, vudú y mucho más
Foto: Xavier F. Vidal
Foto: Xavier F. Vidal

Loana Travel

Muy pocos viajeros se interesan por Benín y, de hecho, poquísima gente sabe ubicarlo en el mapa. Y lo que muy probablemente no sepan es que este pequeño país, situado en el Golfo de Guinea, tiene una serie de atractivos que lo hacen único en todo el continente.

Visitar un país con un guía local

Hay zonas en Benín, especialmente el sur (las ciudades de Porto Novo, Cotonou y Ouidah), que se pueden visitar por libre, sin ningún tipo de guía. Pero sin duda, para otras actividades, sí que es imprescindible. Por ejemplo, para poder entrar a los poblados, especialmente los Fulani, que son nómadas (hay que contar con un contacto local para localizarlos) y además es una etnia muy cerrada. Y, sobre todo, para poder asistir a ceremonias vudús y conocer a los sacerdotes. Un guía de referencia, que conoce el terreno y ha realizado prospecciones antropológicas para mostrar lo más auténtico del país, es Euloge Kossouho. Euloge, director y principal guía de la agencia Loana Travel, estudió Literatura africana y Sociología para entender las distintas etnias que le rodean. "Me apasiona dar a conocer mi país y los países vecinos a la gente que nos visita, así como colaborar con las tribus. Entender y preservar su identidad y ecosistema es algo que me llena. Llevo 10 años acompañando a viajeros por nuestra querida África", afirma el guía.

Euloge nunca organiza celebraciones vudús para turistas. "Y, al no haber calendario específico de celebraciones", explica, "lo que hacemos es, gracias a conocer el terreno, al llegar a un lugar contactar con los locales para informarnos. Así, lo que verás, si vienes con nosotros, será auténtico y real y, muy probablemente, en los rituales vudús, en las fiestas y en cualquier evento tú serás el único extranjero, explica Euloge Kossouho. Su agencia no sólo está especializada en Benín, sino que son expertos en otros países de África occidental, especialmente en el Golfo de Guinea: Ghana, Togo, Costa de Marfil e incluso Nigeria, un país por descubrir ideal para los más viajeros más inquietos y atrevidos.

En muy pocos países existen más de 50 etnias, con sus correspondientes lenguas propias. En Benín se pueden encontrar tribus únicas, muchas de las cuales conservan aún antiguas tradiciones, como las de tatuarse y escarificarse la cara: es símbolo de belleza y también de pertenencia a su tribu, lo cual hace que sea un paraíso para los amantes de la antropología, la cultura y la fotografía, especialmente de retratos.

Continuamos con las peculiaridades y vamos un poco más allá: muy pocos lugares en el mundo pueden presumir de tener una religión propia: es el caso del animismo, también practicado en otros países pero que en Benín se eleva a su máxima expresión. Sí, hablamos de vudú. Pero el vudú es algo muy alejado de lo que la creencia popular dice, fruto sin duda de la tergiversación que han hecho las películas de Hollywood. El vudú no tiene nada que ver con muñecas clavadas con alfileres ni con zombies. Es una religión practicada por gran parte de la población y que considera que existe una creencia sobrenatural única, con la que se debe interactuar mediante intermediarios, lo que vienen a ser las divinidades, cada uno con su personalidad diferenciada y a la que se alaba mediante rituales, danzas y símbolos. Para el vudú, todo en la naturaleza tiene espíritu.

Esta religión fue exportada a algunos estados de Estados Unidos, al Caribe y a algunos países de Sudamérica, especialmente a Brasil, por los esclavos, y en cada lugar se desarrolló de una manera diferente. Precisamente, este hecho histórico, de vital importancia, es otro de los alicientes de Benín. En el sur, en Ouidah, se puede recorrer el último tramo de la "ruta de los esclavos": el trayecto que más de dos millones de personas recorrieron antes de ser embarcados hacia América. El legado de sus herederos, que volvieron a la tierra de sus antepasados, ha dejado otro de los atractivos del país: la arquitectura afro-brasileña, un estilo prácticamente único en toda África.

El país pasó a denominarse tal y como lo conocemos tras su independencia de Francia en 1960. Antes era llamado "Dahomey", por uno de los reinos que habitaban. Se trató de un poderoso imperio que dominó el golfo de Guinea entre los siglos XVI y XIX, y cuyos palacios reales, patrimonio mundial de la UNESCO, se pueden visitar, en la población de Abomey.

A parte de todos estos atractivos culturales y antropológicos (riqueza étnica, arquitectura colonial, religión animista, etc.), Benín posee muchísima riqueza natural: en el norte, el parque nacional de Pendjari, también patrimonio mundial de la UNESCO por su interés natural, es uno de los mejores lugares de toda África occidental para avistar animales salvajes en su hábitat natural. Y, sin ir más lejos, muy cerca de Cotonou, la capital económica, se encuentra el delta del río Momo, es otro lugar perfecto para gozar de la naturaleza. Ahí mismo, en Grand Popó, las playas vírgenes son el lugar ideal para relajarse al final de un viaje lleno de atractivos.

Benín, efectivamente, es un lugar con muchísimos alicientes para el viajero. Su diversidad étnica hacen que sea un paraíso para los amantes de la fotografía; el vudú, la historia del esclavismo y la arquitectura colonial harán las delicias de los más interesados en la cultura y la historia. A la vez, es un  país con unas infraestructuras y una seguridad muy avanzadas para los estándares africanos, con el atractivo de ser muy poco turístico: los viajeros podrán encontrarse con tribus aisladas de la civilización, rituales vudús auténticos y experiencias inolvidables y únicas como en pocos otros lugares del mundo.

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